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viernes, mayo 24, 2013

DELTA DEL EBRO
Jardinería, aventura y mucho más!

Aunque había estado varias veces en el Delta de l’Ebre nunca me había parado a pensar en la cantidad de actividades que se pueden realizar por la zona, simplemente me había limitado a montar en el típico barco con visión submarina que te da una vuelta hasta la desembocadura del Ebro y te quedas sin ver ni un pimiento por la cantidad de guiris que se arremolinan para divisar los peces los primeros.

Con motivo del último TBM celebrado en la Costa Daurada y les Terres de l’Ebre y gracias a la colaboración de las oficinas de turismo y distintas empresas de la zona pudimos conocer un poco más este pedacito de la provincia de Tarragona y su gastronomía.

El Delta de l’Ebre fue declarado parque natural en 1983 y se encuentra situado entre las comarcas del Baix Ebre y Montsià. Abarca una extensión de aproximadamente 7736 hectáreas y se adentra 22  kilómetros en el mar, junto con el delta del Río Nilo y el del Ródenas forman tres de los mayores deltas del Mediterráneo. En el parque podemos encontrar más de 300 especies de aves, centenares de animales, más de 500 tipos diferentes de vegetación como cañizales, juncales o eucaliptos y un gran número de peces entre los que destacan anguilas, corvinos, silures y salmonetes.

Arrozales Delta del Ebro

La economía de la zona además del turismo se basa en el cultivo de arroz por lo que además de la gran riqueza ecológica encontraremos grandes extensiones de arrozales.

Arroz Delta del Ebro
Tengo que reconocer que el programa al que me apunté (bonsáis, kayak y arroz) no me llamaba mucho la atención y sinceramente estaba deseando que lloviera para librarme del kayak, lo sé, soy un poco ceniza como decía mi abuela pero dada mi trayectoria deportiva me imaginaba haciéndole compañía a los peces en el fondo del Río Ebro y con la rasca que hacía no me emocionaba la idea.

Como era de esperar no llovió, granizó, nevó ni cayó el diluvio universal a pesar de mis ruegos así que media hora más tarde de lo previsto debido a la poca consideración que tienen algunos cuando saben que van con más gente pusimos rumbo a nuestra primera parada: Mistral Bonsai.

Mistral Bonsái
Este invernadero con más de 50000 metros cuadrados destinados al cuidado, producción y aclimatación del bonsái tiene la exposición de bonsáis más grande de Europa. Se encuentra situado en la Carretera N-340 a su paso por la población de Camarles y en sus instalaciones podemos encontrar algunos ejemplares con más de 200 años de antigüedad. De la mano de una experta en la materia hicimos una visita guiada por las instalaciones, cosa que también puede hacer cualquier persona que se acerque por allí con previa reserva, aprendimos muchas cosas sobre estos preciosos arbolitos y sobre sus cuidados.

Mistral Bonsái

Mistral Bonsái

Mistral Bonsái

Mistral Bonsái


















Era la hora de entrar en acción, nuestra misión sería podar y trasplantar un bonsái así que después de degustar unos “Pastissets” rellenos de cabello de ángel (postre típico de les Terres de l’Ebre) nos pusimos manos a la obra!!! Un experto nos iba indicando los pasos a seguir: primero podar las hojas que le sobraban (chungo distinguirlas), después con unos alambres y unas rejillas que previamente habían cortado en el invernadero (menos mal) hicimos una especie de agarradero para el bonsái al más puro estilo bricomanía, quitamos la tierra con unos mini-rastrillos, lo plantamos de nuevo, lo amarramos bien y lo rellenamos de arena nuevamente.

El antes
A priori parece tarea fácil pero cuando me empezó a salir leche por las ramas pensé que ya la había cagado!! Por suerte me explicaron que es un sistema de defensa que tiene el bonsái así que decidí cortarle lo menos posible, más vale que sobre que no que falte y recordé lo que me fastidia cuando voy a la peluquería y me pelan, jejejeje. En media hora aproximadamente ya tenía la mesa, camiseta y manos empantanadas de tierra, las tijeras y tenazas sumergidas entre las ramas y mi arbolito trasplantado, eso sí, parecía que allí había pasado un tornado!! Reconozco que la jardinería no es lo mío y me alivia no tener que vivir de ello.

El después
Mistral Bonsái nos regaló un manzanero de 7 años precioso que espero que me dure muchos años, nos comentaron que si queríamos podíamos llevarnos el que habíamos trasplantado pero seamos sinceros, no me fío de mis artes bonsaicas, jejejeje.

Era la hora de la verdad, la que había temido durante días y la que me había quitado el sueño, mi encuentro con el Kayak. Tras ponernos las chanclas, bañador y demás artilugios acuáticos emprendimos el camino hacia el matadero, digo embarcadero, jejejeje. Si antes de ir no tenía ganas de montarme cuando vi el kayak menos! Dejé pasar a todos los del grupo con la esperanza de que no quedaran libres pero no tuve suerte, llegó la hora!! Tras algunas instrucciones de seguridad y de modus operandi del cacharro quedamos a merced del río. Menos mal que Carfot el Peregrino controlaba el trasto porque yo salvo empaparme de agua con el remo e intentar no estrellarme con las ramas y el resto de kayaks poco más hacía.

Kayak por el Delta del Ebro
Al final reconozco que acabó gustándome y le cogí el gustillo y todo, me alegro de haberlo probado aunque los últimos metros iba desesperada por bajarme, menudas agujetas!!! Por cierto, no fui la última!!!

Todo esto fue posible gracias a la empresa Riu a l’Ebre que realiza excursiones en kayak, a pie, 4 x 4 y bicicleta por la zona. Además, nos hablaron de una nueva excursión que tiene muy buena pinta y se realiza bajo la luna llena, habrá que probarla ahora que he cogido un poco de fondo!!! Para información podéis escribir al email: riualebre@hotmail.com y os atenderán con mucho gusto.

Tras un ligero refrigerio a orillas del río para reponer fuerzas nos dirigimos al Chiringuito Ja situado en el Passeig Marítim, s/n de Deltebre dónde pudimos degustar ostras vivas y mejillones del criadero privado que tienen los dueños del establecimiento, gambas y una estupenda paella de arroz negro, todo ello acompañado de un buen vino y licores elaborados con arroz que por cierto estaban de vicio.

Paella en el Delta del Ebro

Comida en el Delta del Ebro
Una vez finalizada la comida nos dirigimos junto a Polet, un simpático habitante del lugar y experto fabricante de barquitos con hojas de plantas a un arrozal dónde con mucha gracia nos enseñó cómo se pescaba con trasmallos (hoy en día está prohibido) el tipo de embarcaciones que utilizaban con demostración incluida y finalmente los efectos beneficiosos que tiene el barro de los arrozales actuando como exfoliante, masajeador y un montón de cosas más. Aunque lo pintó de lujo no me convenció lo de ponerme de barro hasta las trancas así que preferí ver los toros desde la barrera y me lo pasé pipa haciendo fotos y viendo como se embarraban hasta arriba los demás al más puro estilo Shrek en la ciénaga, jejejeje.

Embarcación típica Delta del Ebro
Embarrándose en el Delta del Ebro
Debido al retraso de por la mañana no pudimos acabar la actividad que había prevista que era echar unas partidillas a les “birles” que es un juego típico catalán que consiste en lanzar tres billas pequeñas contra las más grandes con el fin de tirarlas y que solo quede una en pie. Sus orígenes datan del año 1376 y aunque durante la época franquista fueron prohibidas, hoy en día son muchos los que practican el juego y hasta hay ligas entre pueblos.

Birles catalanes
Con mucha pena y cargados con el bonsái, varios paquetes de arroz del Delta y galletas  volvimos al Palau de Congressos de Tarragona dónde por nuestra parte dio por finalizado el TBM de este año. Tengo que agradecer a las oficinas de turismo de Tarragona, Costa Daurada y Terres de l’Ebre que se han volcado con todos nosotros y como no, a los percusores de que todo esto se pueda llevar a cabo: Eddy y Victoria que luchan cada día para que el trabajo de los bloggers sea reconocido.

Y solo puedo decir una cosa más: Tarragona tiene mucho que ofrecer así que os animo a que os acerquéis a conocer mi tierra.

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