Lo primero que hicimos tras dejar las cosas en las habitaciones fue bajar a cenar ya que se estaba haciendo tarde, el restaurante se encuentra en la tercera planta y es tipo bufé con más de 250 platos diferentes cada día. Un camarero te acompaña hasta la mesa y se encarga de las bebidas mientras que en la otra parte del comedor se encuentra la comida: platos fríos, calientes, ensaladas, plancha donde te cocinan lo que quieras al momento, una zona con comida para los más pequeños y lo mejor de todo, dos mesas llenas de todos los postres que os podáis imaginar, estaba todo buenísimo. Después de cenar salimos un rato a ver la fiesta que habían organizado con el motivo de la Feria de Abril y regresamos al hotel deseando despertarnos pronto para poder disfrutar del balneario.
Los niños pequeños no pueden entrar al balneario con lo que después del desayuno nos tuvimos que turnar por parejas, está en la planta baja y a la entrada hay una recepción con taquillas para dejar las pertenencias antes de pasar por las duchas que dan acceso a las termas. Las instalaciones son bastante amplias, en la parte baja están las piscinas más grandes y en la parte superior hay varios jacuzzis dispuestos en forma de terrazas, es muy original y da una gran sensación de amplitud. Ni que decir tiene que estuvimos toda la mañana probándolas: la gran piscina central con chorros terapéuticos, la del mar muerto, los baños de frutas, las termas romanas con su frigidarium, templarium y lapidarium, los jacuzzis y varias salas de sauna y hamman, todo un relax para el cuerpo. Además también nos dieron acceso a la segunda planta donde se encuentra la zona vip y pudimos disfrutar de baños de barro y leche, salas de aromaterapia y músicoterapia y diferentes jacuzzis… todo un lujo. Lástima que hiciera un poco de viento y no nos atreviéramos a disfrutar de la zona exterior donde también hay diferentes piscinas y jacuzzis al aire libre. El agua del balneario procede directamente del mar y se va reciclando continuamente con lo cual siempre mantiene sus propiedades y ni siquiera hace falta ir calzado.
Con el cuerpo relajado y después de disfrutar de las delicias del restaurante salimos a dar una vuelta para conocer sus instalaciones. Aparte de los hoteles y apartamentos también hay numerosas zonas de ocio enfocadas sobre todo a los más pequeños: parques de aventuras y atracciones, instalaciones deportivas, jardines, zonas de juego junto a la playa, sin contar con los diferentes espectáculos programados diariamente dirigidos a todas las edades. Nosotros nos acercamos hasta el Jardín Encantado donde te transportas al mundo de los cuentos, allí encontramos hadas, faunos, duendes y árboles que hablaban entre un sinfín de flores multicolores. Mi sobrino se lo pasó pipa embobado con los diferentes personajes que amenizan el jardín y que terminaron la atracción con un pequeño espectáculo musical.
El domingo por la mañana aprovechamos para disfrutar del último lujo de nuestra estancia: un tratamiento en la zona médica del balneario, tienen diferentes tipos tanto medicinales como terapéuticos, yo escogí el masaje de chocolaterapia, menos mal que bajé después de desayunar porque daban ganas de comérselo, jejeje. Me atendió una chica muy maja y después de dármelo a probar estuvo más de media hora relajándome cada músculo con chocolate, salí de allí flotando en una nube y oliendo fenomenal, varias veces estuve tentada de pegarme un bocado en el brazo, jejejeje. Desgraciadamente el fin de semana tocaba a su fin y después de comer y recoger todo nos pusimos camino de vuelta a Reus. Está claro que no son el tipo de vacaciones que yo haría durante un mes pero para un fin de semana y para la gente que le guste la playa y el relax es un sitio ideal donde encontrarlo… y con niños mejor!!! A mí no me importaría volver!!!
















