Visita a Inari
El corazón sami

Uno de mis sueños viajeros desde hace mucho tiempo era visitar Laponia, ver las auroras boreales, zambullirme en la nieve y conocer al mismísimo Santa Claus. Hasta ahora no había podido hacerlo ya que Finlandia es un país “carillo” pero ya decidí que de este año no pasaba así que sin pensarlo dos veces, en octubre compré los vuelos a Helsinki con escala en Alemania, salía más barato.

El vuelo salía tempranísimo de Barcelona y sobre las 13:15 aterrizamos en la pista congelada del Aeropuerto Vaasa de Helsinki, todo estaba cubierto de nieve y en el exterior estábamos a -10 grados, nada comparado con lo que se nos venía encima el resto de los días allí, jejejeje.

Para llegar desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad se puede coger el autobús urbano número 615, cuesta 5,50€ y en aproximadamente 45 minutos te deja en la Estación central de trenes de Helsinki. La estación es antigua y como nos esperaban más de 12 horas en tren nocturno intentamos cargar los móviles y el pc sin mucho éxito, no encontramos enchufes en ningún sitio así que nos metimos en un burguer a comer y esperar que llegaran las 6 y media, hora en que salía nuestro tren rumbo a Rovaniemi.

ESTACION DE TREN DE HELSINKI

Estación central de tren – Helsinki

ESTACION DE TREN DE HELSINKI (2)

Estación central de tren – Helsinki

El billete de tren lo compramos en la página de trenes finlandeses VR, los precios no eran baratos precisamente pero justo había unos asientos por 20€ así que pensé que total, no sería tan malo ir sentados toda la noche, ya tendríamos tiempo de dormir de cualquier manera ya que lo hemos hecho en otros países como China o India y no pasa nada, bueno en India sí pero ese ya es otro tema, jejejeje.

Sobre las 6 y cuarto llegó nuestro tren y menudo frío pasamos hasta llegar a él y eso que eran 20 metros, nosotros no estamos acostumbrados a esas gélidas temperaturas, pensé que me quedaba sin manos del frío que hacía y eso que llevaba dos guantes!! Todos los vagones eran modernísimos menos el nuestro, el número 22 que parecía sacado de una peli de los años 50 y en que entraba todo tipo de pasajeros (perros, gatos, etc, etc…).

Sin enchufes y sin mucho que hacer nos intentamos poner cómodos para pasar nuestras siguientes 13 horas, nuestro vagón estaba claro que era el de los pobres y el de los guiris despistados como nosotros ya que tan sólo entraron un chico con un perro y varias mochilas, dos borrachos (a uno le echaron a mitad de camino por armar jaleo) y cuatro japoneses, menudo grupo guay formábamos, jejejeje.

Antes de salir de Helsinki habíamos comprado dos sandwiches y agua para cenar y al abrir la botella nos dimos cuenta que era con gas así que me acerqué al bar para comprar agua normal y descubrí un vagón-cafetería con muchos enchufes y con asientos comodísimos así que fui en busca de Raúl y allá que nos acoplamos a cargar el pc, menudo descubrimiento!! Cuando tuvimos aproximadamente el 30% de la batería cargada volvimos a nuestros asientos del inframundo y ya estaban ocupados así que tuvimos que echar a dos chicos, jejejeje.

Estuvimos viendo una serie hasta que la batería murió y luego nos dormimos hasta las 6 de la mañana a pesar de que ni apagaron la luz, no entiendo muy bien como en un tren nocturno donde supuestamente la gente duerme tienen la luz a toda pastilla pero vamos, que yo en cuanto me duermo no me entero de nada por lo que sinceramente, me dio un poco igual.

A las 7 de la mañana ya estábamos en la estación de Rovaniemi, hacía un frío de tres pares de narices y obviamente estaba todo nevadísimo y helado así que saqué toda la ropa que encontré por la maleta y me puse encima toda la que pude, dos camisetas y pantalones térmicos, forro polar, braga, bufanda, gorro, dos guantes y calcetines que me llegaban por la rodilla, parecía el muñeco Michelin, no podía ni casi caminar pero ojo, salí afuera para ver si tenía frío y lo único que se me congeló fue la nariz y las pestañas que en menos de un segundo se me pusieron blancas, jejeje.

Al poco tiempo apareció el hombre de la empresa de alquiler de coches, le entregamos la tarjeta, el carnet y rápidamente nos acompañó al parking de la estación a recoger el coche, era un Peugeot 108 muy pequeño pero para los dos estaba bien. Lo inspeccionamos como pudimos ya que había poca luz, era negro y tenía nieve así que nos fiamos por lo que metimos los trastos y nos pusimos en marcha.

Tardamos un poco en encontrar la carretera dirección Ivalo ya que el gps no cogía señal, todo estaba cubierto de nieve y de hielo, no se veían ni los carriles y mucho menos por donde iba la carretera pero se conducía bien ya que el coche tenía ruedas con clavos.

Camino de Inari

Camino de Inari

Dejamos Rovaniemi atrás rumbo al norte de Laponia y el paisaje no cambió demasiado, la carretera cubierta de hielo con dos surcos que servían como referencia y a los lados bosques y campos nevados, todo estaba precioso aunque el coche marcaba -25 grados, menudo frío.

Temperatura exterior

Temperatura exterior

A mitad de camino paramos en una estación de servicio (escasean bastante por esta zona) para tomar un café calentito y luego continuamos el viaje mientras poco a poco empezó a desaparecer la oscuridad, aunque el sol no lo vimos por ningún lado, eso sí, eran las 10:30 de la mañana cuando clareó del todo.

El paisaje es espectacular durante todo el camino, lleno de lagos y ríos helados, bosques cubiertos de blanco, barcas sumergidas en el hielo, etc… Paramos varias veces para hacer fotos y para ver si veíamos algún reno aunque las manos se nos quedaban congeladas y no aguantábamos mucho fuera!

Camino de Inari

Camino de Inari

Estación central de tren - Helsinki

Estación central de tren – Helsinki

Sobre las 13:30 horas llegamos a Inari, la capital del pueblo sami y el municipio más grande de Finlandia. Este lugar está situado en el norte del país y a orillas del Lago Inarijärvi. Sinceramente, yo esperaba llegar allí y encontrarme a la gente vestida con los trajes típicos pero en lugar de eso encontré un pequeño pueblo que a simple vista parecía deshabitado, imagino que por el frío que hacía.

Nos dirigimos al Museo Siida para conocer un poco más sobre la cultura sami, el único pueblo indígena de Europa. Los samis viven en el norte Laponia repartidos entre Noruega, Suecia, Finlandia y la Península de Kola, en Rusia, se cree que llegaron aquí hace aproximadamente unos 12000 años procedentes de Asia, tienen su propia lengua que actualmente está reconocida como lengua oficial en tres municipios del norte de Finlandia, su propia vestimenta con alegres colores, su propia religión y desde 1996 su propio parlamento. Su economía se basa en la agricultura, la pesca, la cría de renos y hoy en día, en el turismo.

Museo Siida

Museo Siida

La entrada al museo cuesta 10€ y consta de dos plantas y la zona exterior que lamentablemente solo se puede visitar en verano. Empezamos en la planta de abajo donde encontramos una tienda de artesanía y una sala con fotografías sobre los samis y su historia, en ellas podemos ver a este pueblo con sus trajes típicos pescando, en sus casas, cazando, etc… y además, hay una pequeña muestra de artesanía.

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Subiendo una rampa llegamos a la planta de arriba, en este lugar hay una exposición de fotos de Laponia, algunos trajes típicos y hasta una barca sami.

MUSEO SIIDA (10)

Museo Siida

MUSEO SIIDA (21)

Museo Siida

MUSEO SIIDA (8)

Museo Siida

Continuamos nuestro recorrido en la siguiente estancia, en ella hay una muestra de la historia lapona desde la prehistoria hasta la actualidad comparada con importantes acontecimientos mundiales como la Segunda Guerra Mundial.

MUSEO SIIDA (12)

Museo Siida

MUSEO SIIDA (11)

Museo Siida

Sin lugar a duda el corazón del museo es la sala principal donde a través de objetos, fotografías y sonidos nos muestran la naturaleza del norte de Finlandia y la forma de vida de los samis, me encantó.

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Museo Siida

Durante el verano también es posible visitar la zona exterior donde hay una exposición de aproximadamente 50 construcciones originales utilizadas por los samis, fueron trasladadas desde diferentes partes de Laponia hasta aquí en el año 1960 y permite hacerse una idea de cómo vivía este pueblo en la antigüedad.

Museo Siida

Museo Siida

Para finalizar nuestra visita al museo nos sentamos en una especie de teatro de pequeñas dimensiones donde nos proyectaron una película de alrededor de 10 minutos sobre las auroras boreales, una auténtica pasada!

Cuando salimos de Siida ya era de noche y solo eran las 3 de la tarde! No había ni un alma por la calle, en principio, mi idea era recorrer los 7,5 kilómetros que separan el aparcamiento del museo de la Pielpajärven Kirkko (Iglesia de la naturaleza) para conocer esta construcción del año 1760, había leído que en invierno era posible realizar este paseo con raquetas de nieve pero obviamente teníamos que haberlo hecho antes de entrar al museo, habrá que volver!

En Inari poca cosa había más por hacer, nos dirigimos hacia el Sajos, el centro permanente del Parlamento sami (Sámediggi) donde se encuentran las instituciones que representan a este pueblo indígena en los foros internacionales en materia de lengua, cultura y derechos. Sajos significa “campamento base” en lengua sami y además del parlamento, alberga una biblioteca, un auditorio, aulas destinadas para formación y una tienda de artesanía y libros.

La construcción es muy bonita y simula un gorro típico sami, para su construcción se utilizaron materiales lapones como madera de abedul, pino y picea, cuando estuvimos allí las luces estaban apagadas por lo que intuimos que estaba cerrado así que nos dirigimos a algunas tiendas de artesanía del pueblo, en principio no teníamos pensado comprar nada, era más bien para calentarnos y cotillear un poco pero al final picamos, cosa que era de esperar, jejejeje.

Teníamos 60 kilómetros de vuelta a Saariselkä, nuestro destino final del día y como no vimos ningún sitio para comer que nos llamara la atención, nos montamos en el coche y pusimos rumbo al hotel al que llegamos una hora después.

El hotel fue el Lapland Riekonlinna y era chulísimo, más después de registrarnos y subir a la habitación, allí descubrimos que tenía sauna en el baño así que después de pasar la noche anterior en el tren no nos lo pensamos dos veces y allá que nos metimos, había que probar esta maravilla finlandesa.

Hotel Lapland Riekonlinna

Hotel Lapland Riekonlinna

Hotel Lapland Riekonlinna

Hotel Lapland Riekonlinna

Acabamos el día en un restaurante donde degustamos el reno y el oso, un poco dura la carne para mi gusto, jejejeje. Laponia me estaba encantando y eso que solo llevaba un día allí.

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6 Comentarios

  1. Acabo de llegar a tu blog desde Google PLus por curiosidad, me ha gustado mucho el diseño y el contenido, mis felicitaciones, va a favorito.
    Saludos

  2. Mari Carmen dice:

    Hasta las 10 de la mañana no es de día?? Y anochece a las 3?? Pero si casi no ven el sol!!! :O
    Desde luego que se ve muy chula la zona, a pesar del frío que tenía que hacer!!!

  3. Pues después de las conversaciones del pasado finde, ya tengo ganas de conocer Finlandia 🙂

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