Vilnius
El imperio de Gediminas

En el Puente de mayo de este año aprovechamos para conocer Vilnius,  una de las capitales bálticas que junto con Riga y Tallín formaron parte de la antigua Unión Soviética. Aunque la ciudad es muy bonita y cuenta con lugares muy cucos para pasear no puedo negar que Tallín (de momento) me tiene robado el corazón por lo que Vilnius no acabó de convencerme del todo aunque eso sí, disfruté de sus encantadores parques, calles y su deliciosa gastronomía.

Vilnius está situada a orillas del Río Neris y a unos 30 kilómetros de Bielorrusia. La ciudad fue fundada en el siglo X y a lo largo de su historia ha ido pasando por diversas manos, primero fueron los aestiis, una tribu báltica, más tarde los caballeros teutónicos, los polacos, los soviéticos, los alemanes, etc… hasta el año 1991, fecha en la que Lituania se independizó de la Unión Soviética, todos ellos han ido dejando su marca en la ciudad en forma de edificios, monumentos e iglesias que por suerte todavía podemos admirar.

VISTAS DESDE EL CASTILLO DE GEDIMINAS - VILNIUS

VISTAS DESDE EL CASTILLO GEDIMINAS - VILNIUS (2)

Llegamos puntuales al Aeropuerto de Vilnius, un imponente edificio construido durante la época de dominación soviética y decorado con esculturas de soldados y trabajadores varios. Para llegar a la ciudad se puede hacer con los autobuses 1,2, 88 y 3G que es el que utilizamos nosotros ya que paraba justo enfrente de nuestro alojamiento, el Best Western, un hotel bastante cómodo, nuevo pero con un personal de lo más antipático que te puedes encontrar en este mundo, eso sí, muy recomendable. El precio para viajar desde el aeropuerto en bus fue de 1€ por cabeza.

Hotel Best Western Vilnius

Hotel Best Western Vilnius

Dejamos los trastos y empezamos a caminar por la orilla del río en dirección al Castillo de Gediminas, situado en lo alto de una colina. Según cuenta una leyenda, el Duque Gediminas tuvo un sueño en el que aparecía un lobo de hierro aullando en lo alto de una colina, su sacerdote pagano interpretó que aquello era una señal y que en ese lugar debía construir una gran fortaleza y eso fue lo que hizo a principios del siglo XIV pero en lugar de un castillo construyó 3, por si las moscas!

Castillo Gediminas

Castillo Gediminas

Castillo Gediminas

Castillo Gediminas

Actualmente del castillo tan sólo queda en pie la Torre de Gediminas, símbolo de la independencia lituana. Ésta cuenta con 20 metros de altura que están distribuidos en 3 plantas y alberga el Museo de Historia de la fortaleza al que se accede pagando 2€ que también te permiten subir hasta la terraza desde donde hay unas vistas espectaculares de la ciudad y de la Colina de las 3 cruces.

Torre Gediminas

Torre Gediminas

Para subir hasta el castillo se puede hacer de dos formas, en funicular que cuesta 1,50€ o andando como hicimos nosotros, la subida tiene un desnivel considerable y los pedruscos que hay en el camino no ayudan a mantener el equilibrio, no entiendo porque no han asfaltado el camino.

Funicular Gediminas

Funicular Gediminas

Seguimos nuestro recorrido por Vilnius por lo que bajamos por un lateral del castillo para ir hasta el Casco Antiguo que está declarado Patrimonio de la Humanidad desde el año 1994. En primer lugar nos dirigimos a la Plaza de la Catedral donde hay dos lugares importantes, por un lado el Palacio de los Grandes Duques de Lituania y por otro la Catedral de San Estanislao y San Vladislav situada al lado de la bonita Torre de la Campana.

Catedral Vilnius

Catedral Vilnius

Al Palacio de los Grandes Duques no entramos ya que se encontraba cerrado y nos venía bastante mal volver otro día así que fuimos directos a la Catedral. Ésta fue construida sobre un antiguo templo pagano en 1251 por mandato del Rey Mindaugas tras su conversión al cristianismo, actualmente, es la principal iglesia católica de Vilnius y en su interior se conservan más de 40 obras de arte entre frescos, pinturas y esculturas. Como curiosidad en una de sus capillas podemos ver una réplica de la sábana santa, la original está en Turín.

Palacio Grandes Duques de Lituania

Palacio Grandes Duques de Lituania

Catedral Vilnius

Catedral Vilnius

Catedral Vilnius

Catedral Vilnius

Junto a la catedral se encuentra la Torre de la Campana que se construyó en forma circular para defender la zona, actualmente tiene forma octogonal y hace la función de campanario, a simple vista parece que está torcida como la Torre de Pisa pero es tan sólo un efecto óptico.

Si queréis pasar un rato divertido y ver cómo algunos hacen el ridículo no podéis dejar de buscar una placa en la plaza en la que pone “Stebuklas” que significa “milagro”, por lo visto según cuenta una leyenda hay que pisarla, cerrar los ojos, pedir un deseo y dar 3 vueltas para que éste se cumpla, yo lo hice por si las moscas aunque había algunos guiris que no controlaban muy bien la estabilidad, jejejeje. Esta placa marca el punto final de una cadena humana (Cadena Báltica) de más de 600 kilómetros que se realizó el día 23 de agosto de 1989 en Estonia, Letonia y Lituania para manifestar sus deseos de libertad.

Placa buena suerte en Vilnius

Placa buena suerte en Vilnius

Nos dirigimos a la Calle Pilies, una de las más antiguas de la ciudad y la arteria principal de Vilnius. Era la hora del aperitivo y teníamos un poco de hambre por lo que decidimos sentarnos en una de las múltiples terracitas que hay, más concretamente en el “Meat Lovers Pub”, menudo chasco, nos atendieron de pena. Pedimos una cerveza lituana y un zumo típico de Vilnius realizado con frutos rojos pero tardaron media hora en venir a coger la nota, otra media hora en traerlo y otro tanto en venir a cobrar, solo os digo que estuvimos a punto de irnos sin pagar y encima cuando llamo por cuarta vez a la camarera para pedirle la cuenta me dice en tono mosqueado que qué quiero, perdona? Si te parece quiero comprar patatas le contesté también en tono chuck norris, ya mosqueada le dije que o traía la cuenta en menos de un minuto o nos pirábamos de allí así que esta vez fue a toda leche.

Calle Pilies

Calle Pilies

Calle Pilies

Calle Pilies

Obviamente se nos había hecho tarde así que decidimos ir en busca de un restaurante del que habíamos leído buenas críticas, se llamaba Dvaras y por suerte estaba justo enfrente de nosotros. El lugar está genial, decorado en plan medieval, los camareros van vestidos con los trajes típicos lituanos y la comida está de primera. Nos lanzamos con la gastronomía lituana y probamos los Cepelinai, una especie de bombas de patata rellenas de carne picada y recubiertas de nata agria, la sopa de setas servida en pan negro y varias cosas más que no recuerdo el nombre, estaba todo de muerte!!

Restaurante Dvaras

Restaurante Dvaras

Restaurante Dvaras

Restaurante Dvaras

Restaurante Dvaras

Restaurante Dvaras

Nos pusimos de nuevo en marcha hacia nuestro siguiente destino, la Universidad de Vilnius que fue fundada en el año 1579. Es una de las más prestigiosas de esta zona de Europa y actualmente se puede visitar el campus(1,50€), la torre de la campana (2,50€) y la biblioteca (3,48€).

Universidad Vilnius

Universidad Vilnius

Continuamos callejeando en busca del antiguo guetto judío situado muy cerca de la universidad. En septiembre de 1941 los nazis crearon dos en la ciudad separados por la Calle Niemiecka, en el primero incluyeron a judíos capacitados para trabajar y en el segundo a los que ellos consideraban “inútiles” (ancianos, huérfanos, personas enfermas…), estos guettos funcionaron entre los años 41 y 43, época en la que se asesinaron a más de 40000 personas en el bosque cercano de Ponary, una matanza en toda regla. Hoy en día tan sólo se conserva un cartel conmemorativo en el lugar que ocupó la mayor sinagoga de la ciudad, hoy desaparecida, esta placa está situada en la Calle Žydu número 3.

Antiguo guetto judío

Antiguo guetto judío

Antiguo guetto judío

Antiguo guetto judío

Antiguo guetto judío

Antiguo guetto judío

ANTIGUO GUETTO JUDIO VILNIUS (6)

Antiguo guetto judío

Antiguo guetto judío

Antiguo guetto judío

Para los que quieren conocer más sobre esta masacre y la historia de los judíos en Vilnius se pueden acercar hasta el Museo judío Gaon situado en el número 4 de la Calle Pylimo que muestra una gran cantidad de fotografías y objetos pertenecientes a la historia de esta comunidad en la ciudad.

Nos dirigimos hacia la plaza donde está el Ayuntamiento, una colosal edificación del siglo XVIII que recuerda las antiguas construcciones griegas y que cuenta con unas grandes columnas dóricas en su fachada principal y nuevamente nos adentramos en el barrio judío, cruzamos un pequeño parque, el Centro de información judío, la curiosa Plaza Stepono con una escultura de un huevo pintado para llegar a la Sinagoga Coral, nuestro siguiente objetivo.

Ayuntamiento Vilnius

Ayuntamiento Vilnius

Plaza del Ayuntamiento

Plaza del Ayuntamiento

Vilnius llegó a tener más de 100 sinagogas repartidas por toda la ciudad por lo que se la conocía como la Jerusalén de Lituania, hoy en día, tan sólo queda en pie una ya que todas las demás fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial. La Sinagoga Coral fue construida en el año 1903 en estilo románico – mudéjar y cuando llegamos estaba cerrada así que nos quedamos con las ganas de verla, podíamos haber vuelto al día siguiente pero era sábado y también estaba cerrada así que nos queda pendiente para la próxima vez que vayamos para allá.

Sinagoga Coral

Sinagoga Coral

Continuamos callejeando pasando por Mercado de Vilnius hasta llegar a la Puerta de la Aurora, allí había un pequeño mercadillo donde vendían varias artesanías realizadas con ámbar, piedra muy común en todas las ciudades del Báltico y donde aproveché para hacer algunas compras, no me iba a ir de allí sin algún cachivache “typical lituano”, jejejeje.

Este acceso al casco viejo es una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad, fue construida en el siglo XVI junto con las murallas y es la única puerta que ha sobrevivido hasta nuestros días. En el interior hay una pequeña capilla con la imagen de la Virgen María, una de las más veneradas del país, hasta el punto que el Papa Juan Pablo II en una de sus visitas a Vilnius realizó una plegaria desde allí.

Puerta de la Aurora

Puerta de la Aurora

Puerta de la Aurora

Puerta de la Aurora

Seguimos nuestra ruta pasando por numerosas iglesias, la Iglesia Ortodoxa del Espíritu Santo, la de San Casimiro y la Ortodoxa de San Nicolás, en Vilnius hay templos para dar y tomar!

Cuando llegamos a la Calle Literatos nos adentramos detrás de un grupo de guiris, este callejón es uno de los lugares más curiosos de la ciudad, sus muros están llenos de arte y tan pronto te puedes encontrar una dentadura como un cartel de un perro, aquí todos los artistas del país son bienvenidos y exponen sus obras, están todas numeradas por lo que puedes saber quién ha hecho cada cosa.

Calle Literatos

Calle Literatos

Calle Literatos

Calle Literatos

Calle Literatos

Calle Literatos

Andando por las calles llegamos hasta el puente que marca la entrada a la República Independiente de Užupis, allí, un cartel muy peculiar da la bienvenida al barrio de los artistas.

República Independiente Uzupis

República Independiente Uzupis

Tras la Segunda Guerra Mundial todos los judíos que vivían en esta parte de la ciudad fueron deportados o asesinados por lo que el barrio se convirtió en un lugar abandonado y marginal donde la prostitución y los vagabundos estaban a la orden del día, tras la independencia de Lituania, un grupo de artistas decidió recuperar el lugar de una manera original, fundaron una república independiente con su propia constitución, ejército y presidente.

República Independiente Uzupis

República Independiente Uzupis

República Independiente Uzupis

República Independiente Uzupis

A lo largo de los años Užupis se ha convertido en el refugio de numerosos artistas y gente bohemia que han ido aportando su granito de arena con varios locales, galerías de arte y restaurantes. Sin lugar a dudas lo mejor que se puede hacer en esta parte de la ciudad es perderse por sus callejuelas llenas de encanto y arte. Hay dos lugares que no hay que dejar de visitar, por un lado el Ángel de la trompeta situado en la plaza principal del barrio y que simboliza el renacimiento y la libertad artística y por otro la calle donde se encuentra la Constitución de Užupis escrita en numerosos idiomas y que tiene artículos tan rocambolescos como el número 12 que dice que “un perro tiene derecho a ser un perro”, está claro que si es perro no será gato, jejejeje.

República Independiente Uzupis

República Independiente Uzupis

Os recomiendo un paseo por Užupis, entrar en alguna corrala de casas, sentaros a tomar una cerveza lituana en alguna terracita del barrio o disfrutar a la orilla del río viendo la gente pasar, una pasada de lugar!

República Independiente Uzupis

República Independiente Uzupis

Cruzamos un pequeño parque para llegar hasta la Iglesia de Santa Ana, una de las más bonitas y representativas de Vilnius ya que su fachada está construida totalmente en ladrillo rojo. Aunque el exterior es bastante espectacular no puedo decir lo mismo de su interior, no me gustó mucho aunque para gustos los colores!

Iglesia Santa Ana

Iglesia Santa Ana

Para acabar el día nos dirigimos al Parque Bernardino, la verdad es que estábamos bastante cansados así que nos sentamos en un banco justo enfrente de una fuente y nos quedamos embobados viendo como salían los chorros al ritmo de la musiquilla, el lugar estaba bastante animado por lo que había numerosas familias disfrutando del buen día que hacía. Cuando nos cansamos de no hacer nada nos fuimos caminando hasta nuestro hotel, había sido un día muy largo aunque aún nos quedaba algo por hacer, ver el atardecer desde el Puente Verde, nos pilló de camino y fue uno de los momentos más mágicos del día.

ATARDECER EN EL PUENTE VERDE - VILNIUS

En nuestra segunda jornada en Vilnius decidimos empezar el día visitando el Museo de las Víctimas del Genocidio situado en la antigua sede y prisión de la KGB, al lado de la Plaza Lukiškès. El museo se divide en 3 plantas y la entrada al mismo cuesta 2€.

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

La historia del edificio se remonta al siglo XIX cuando se construyó para albergar la Corte de Justicia de Lituania en época en la que el país estaba en manos del imperio ruso, más tarde y bajo el dominio soviético, se convirtió en cárcel para presos políticos aunque sin lugar a dudas hay dos etapas oscuras que destacan en la historia de esta construcción, la primera, desde 1941 a 1944 cuando la GESTAPO instaló sus cuarteles durante la ocupación nazi y la segunda desde 1944 a 1991 que pasó a ser la sede de la KGB, el servicio secreto soviético.

En la actualidad podemos ver una exhibición de los horrores que allí tuvieron lugar en forma de objetos, fotografías, etc… que explican perfectamente toda la historia del edificio y la ciudad en sus diferentes etapas. Hay unas 19 salas abiertas al público que están igual que en 1991 cuando la KGB dejó el lugar.

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

MUSEO DE LAS VICTIMAS DEL GENOCIDIO - VILNIUS (3)

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Sin lugar a dudas es sitio más interesante es el nivel inferior donde está situada la antigua prisión, allí se puede ver las minúsculas salas donde esperaban los presos mientras les tomaban los datos, las oficinas de los oficiales, las habitaciones de tortura y la cámara de ejecución, uno de los lugares más espeluznantes del edificio. Salimos de allí horrorizados pero creemos que es una visita muy interesante para conocer la historia de Vilnius y Lituania.

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Museo de las víctimas del genocidio

Nuestra visita a la capital lituana había llegado a su fin ya que nuestra idea era ir a conocer Trakai, una pequeña población que cuenta con uno de los castillos más espectaculares del país por lo que nos dirigimos a la estación de bus en busca de algo que nos llevara hasta allí. Así nos despedimos de Vilnius, una ciudad que nos gustó pero que no ha llegado a situarse entre nuestras preferidas, jejejeje.

Si queréis seguir nuestras aventuras y saber por dónde andamos lo podéis hacer a través de Facebook, Google +, Pinterest, Foursquare, Instagram y Twitter.

4 Comentarios

  1. Pues parece chula. Esta semana mis amigas me han regalado la Lonely de Repúblicas Bálticas, así que creo que será un destino para el año que viene, jiji. Tendré que releerme vuestros posts.

  2. Arturo Sánchez Ojanguren dice:

    Muy buenas tus fotos y de interesante análisis.

    Gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *