Las decepcionantes Cuevas de Waitomo

Cuevas Waitomo

Después de 34 larguísimas horas entre aviones y varios aeropuertos llegamos a Nueva Zelanda, un destino que hacía mucho tiempo teníamos en mente pero que se nos resistía por el precio desorbitado del vuelo, no me extraña, está a tomar viento de España!!!

Durante la preparación del viaje decidimos alquilar una mini caravana, sí, no me hacía mucha gracia porque para estas cosas soy un poco “bastante” pija y la idea de dormir en una “lata de sardinas” no me emocionaba, eso sí, a veces hay que ceder un poco por lo que hice un pacto con Raúl, alquilaríamos la camper van pero solo para casos extremos como por ejemplo Milford Sound que no tiene mucha oferta de alojamiento.

Llegamos a las 5:30 de la mañana y hasta las 8:30 no abrían la empresa de alquiler de caravanas así que pasamos el control de policía (que fue poco tiempo), cogimos el equipaje y nos pusimos en la cola de control de maletas, por suerte nos tuvieron allí casi una hora (digo por suerte porque así se nos hizo menos larga la espera).

Esta zona es la leche, nunca había visto un control tan exhaustivo de equipaje, ni en Estados Unidos y mira que allí se pasan. Primero llegas a una mesa donde un poli te pregunta si llevas alimentos (está prohibido), materiales explosivos o equipo de trekking como tiendas de campaña, bastones para andar o botas, te acojona un poco diciendo que si le mientes te cascará una multa de 400 $ y acto seguido te indica en la fila en la que te tienes que poner (hay varias), en el segundo control poco menos que te hacen deshacer la maleta, según el número que haya puesto el primer policía en la hoja de llegada a Nueva Zelanda te pedirán que saques cosas, a nosotros nos hicieron sacar las botas de montaña y se las miró de arriba abajo como si fueran un arma de destrucción masiva, ojo con llevar el calzado en plan “guarro” porque te lo hacen limpiar, a unos guiris que estaban en la otra mesa les pasó, nosotros los llevábamos como los chorros del oro, jejejeje. Por lo visto lo hacen para proteger la flora y fauna única del país ya que si llegan bacterias de otros países en el calzado pueden montar una buena.

Entre controles y demás perdimos una hora y media por lo que aprovechamos el tiempo que faltaba para las 8:30 para sacar dinero en el cajero, tomar un café y pasearnos por la terminal de salidas en busca de la puerta que nos habían dicho, por suerte llegaron puntuales.

Lo de la caravana es otra historia, 45 minutos aprendiendo el “modus operandi” del cacharro, que si como se enciende la nevera, donde están las sartenes y demás, cómo llenar el tanque de agua, cómo vaciarlo…vaya tostón, al final con tanta información después no encontrábamos los enchufes ni los cacharros, jejejeje, no sirvió de mucho el sermón!!

Sobre las 10 de la mañana pusimos rumbo hacia la región de Waitomo, situada a unos 180 kilómetros de Auckland, para visitar sus famosas cuevas.

Cuevas Waitomo

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Estas cavernas se formaron por la presión de las corrientes de agua subterránea sobre la piedra caliza durante más de 24 millones de años, el nombre proviene de las palabras maoríes “wai” (agua) y “tomo” (agujero). Dentro de las cuevas y con el tiempo han crecido caprichosas estalactitas, estalagmitas y coladas debido al goteo gradual de agua desde el techo.

Se pueden visitar tres cuevas, la Ruakuri, la Aranui y la Waitomo Glowworm Cave que es la que visitamos nosotros, la entrada no es nada barata (como todo en Nueva Zelanda) y cuesta 39$ por persona, esto da derecho a una visita guiada de aproximadamente 45 minutos que personalmente me parece carísima, además, no se pueden hacer fotos, se pasan tres pueblos con el precio pero está claro que una vez aquí ya no íbamos a irnos.

Cuevas Waitomo

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Los maoríes de esta zona ya conocían la existencia de las cuevas desde hace mucho tiempo pero no fue hasta 1887 cuando revelaron el secreto a Fred Mace, un empresario inglés que junto al jefe Tane Tinorau decidió explorar las diferentes galerías a bordo de una rudimentaria balsa y con velas como único medio de iluminación.

Se quedaron sorprendidos de la belleza de las cuevas, trazaron un mapa de las mismas y en 1889 se abrió al público para que todo el mundo pudiera disfrutar de esta maravilla.

Cuevas Waitomo

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La visita guiada es en inglés y lo peor de todo es que entran alrededor de 50 personas en cada turno por lo que imaginad el jaleo que se forma dentro.

En primer lugar nos dirigimos a una gran galería llena de estalactitas y estalagmitas, por lo que nos contó la guía un centímetro de una estalactita puede tardar alrededor de 100 años en formarse, allí pudimos ver extrañas formas, aquí la imaginación de cada uno entra el juego aunque a simple vista se podía admirar perfectamente una familia y un noble o rey español, de esos que llevaban un babero blanco, jejejeje.

Cuevas Waitomo

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El plato estrella de este lugar son las Arachnocampa Luminosas, una especie de luciérnaga que solo habita en Nueva Zelanda y que han encontrado en las Cuevas de Waitomo su hábitat perfecto: humedad para evitar secarse, un sitio resguardado y oscuro para poder comer y un ambiente calmado (eso lo pongo en duda, menudo jaleo había allí dentro).

La siguiente galería que visitamos estaba casi a oscuras ya que allí estaban las larvas de este bonito insecto, son una especie de hilos pegajosos que atrapan toda clase de bichos, los suben y los devoran, emiten luz y crecen lentamente durante 9 meses hasta alcanzar el tamaño de una aguja, en principio había cientos de ellas pero pasaban casi desapercibidas, suerte que nos dijo la guía para donde mirar.

Para terminar la visita tuvimos que esperar más de 15 minutos para montar en una barca sin motor que nos llevó hasta la zona conocida como la “Catedral”, una espectacular galería llena de luciérnagas, había luces por todas partes y es curioso ver cómo estos pequeños insectos brillan en las entrañas de la cueva.

Cuevas Waitomo

Cuevas Waitomo

Al salir nos intentaron vender una foto realizada con Photoshop de nosotros en el interior de la cueva a un precio apto solo para ricos, sinceramente, el sitio está bien pero el precio es desorbitado, la visita real dura apenas 20 minutos ya que tienes que estar esperando la dichosa barca porque admiten a más gente de la que deberían y personalmente creo que no vale la pena ir hasta allí para este guiri-tinglado que han montado.

Para empezar o terminar la visita, en el Waitomo Caves Discovery Centre se puede ver un pequeño museo que cuesta 5$, allí tienen fósiles, estalagmitas, estalactitas y otros objetos relacionados con la zona, puedes aprender sobre la formación de las cuevas o ver un show multimedia del ciclo de la vida de las luciérnagas, prescindible también.

Nuestro próximo destino era Matamata para conocer el famoso set de rodaje de Hobbiton así que paramos en un pueblo de camino para comer y proseguimos nuestro viaje hasta allí, así acabó nuestro primer día en Nueva Zelanda.

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4 Comentarios

  1. Adela, siento que no se cumplieran las expectativas con las cuevas de Waitomo.
    Estoy muy pendiente de vuestro viaje por Nueva Zelanda.

    Un abrazo.

  2. Pues qué pena haber empezado así el viaje pero creo que mejorará :-P

    Ya se me hacía raro a mí que alquilaseis una caravana, jaja. Nosotros estamos pensándolo para Islandia (cuando llegue el momento) porque dicen que los hoteles son carísimos pero de esa forma no podremos llegar a todos los lugares de interés. Aunque no me importaría probar la experiencia

    • Babyboom dice:

      Pues la verdad que lo de la caravana es toda una experiencia, nosotros alquilamos una camper van y personalmente a mí no me gustó, entiendo que con una caravana grande que tenga baño y una cama grande será distinto pero también tienes menos movilidad en carreteras pequeñitas, a nosotros nos costó entrar en algunas y eso que era más o menos “pequeña”, el viaje por suerte mejoró, jejejeje.

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