Aterrizaje en Lima y viaje a Pisco

PERÚ: Un sueño hecho realidad
Unas dos semanas antes del viaje nos envían un e-mail de la compañía que habían anulado el vuelo de Sao Paulo a Lima y nos teníamos que quedar a dormir en Sao Paulo con todos los gastos pagados así que como íbamos a llegar a las 12 de la noche tampoco nos importó mucho así que… el día 3 de Agosto a las 12 estábamos como clavos en el Aeropuerto de Barajas con todas las mochilas cargadas.
El vuelo fue genial y duró más o menos unas 12 horas, aterrizamos en el aeropuerto de Sao Paulo Guarulhos sobre las 7 de la tarde, salimos del avión y antes de pasar el control de policía había un señor con un traje tipo pingüino que me recordaba al Botones Sacarino, en brasileño nos dijo algo que más o menos entendimos por la semejanza de algunas palabras con el español, que le diéramos nuestros pasaportes y que esperáramos, allí estuvimos como 10 personas hasta que le dio la gana de venir con otro señor, nos dijo que se quedaban nuestros pasaportes y que en el mostrador de la TAM nos darían un vale para el hotel, que cogiéramos un bus y ya está…. Yo me quedé a cuadros: Pero como puñetas pretendía aquel hombre que me fuera de allí sin mi pasaporte….ni de coña, total que medio en español, medio en inglés le hice entender que si no nos daba un justificante de que se quedaba con nuestros pasaportes no me movería de allí, con desgana se fue al control de policías y apareció con una hoja donde ponía el nombre de nosotros cuatro más los de los otros dos chicos, así que nos condenó a no separarnos en toda la noche, allí nos dejó solos ante el peligro con el papelito con los nombres y sin indicación alguna indagando por todo el aeropuerto de arriba abajo.
En mitad de la espera vimos llegar a un equipo brasileño: el Palmeiras (bueno yo lo sé porque me lo dijeron porque yo no controlo mucho), por fin una señorita muy amable nos sacó unos tickets como en el supermercado y nos indicó que saliéramos y pilláramos el bus del hotel , a las 11 y sin maletas (porque las habíamos facturado hasta Lima) pillamos el bus y nos dejó en el Hotel, a la mañana siguiente lo volvimos a coger de vuelta al aeropuerto a las 5 de la mañana y la verdad no estuvo nada mal, nos dieron la cena y el desayuno gratis, por la mañana un señor de la compañía nos acompañó desde que llegamos hasta que despegamos como si  fuéramos estrellas de cine, je, je que lujo. A las 8 de la mañana cogimos el vuelo dirección a Lima y en 5 horas nos plantamos allí, todo fue rápido, por suerte nuestras mochilas salieron, el semáforo nos tocó en verde y aquí empezó nuestro verdadero viajecito… en la jungla.
Nada más salir al hall del aeropuerto ya había como 20 taxistas regateando con nosotros para ver quién se llevaba el pez al agua, al final  pillamos al piratilla de turno, durante todo el trayecto nos estuvo dando el coñazo para que todos los amigos que viajaran a Perú les recomendáramos sus servicios, se hacía llamar el Gordito  , no veas cómo nos paseó por Lima, primero nos pidió unos 10 € y al final acabamos pagando 30 €, menudo morro le echó el tío!!!!.
Caos de tráfico en Lima

De camino a Pisco en bus
Nuestra idea era ir a Pisco directamente, en algunos sitios había leído que los buses de Soyuz salían cada 15 minutos pero el tío se empeñó en pasearnos por Lima, nos llevó a Cruz del Sur, Ormeño y a todas las estaciones que le dio la gana hasta que me harté y le dije que o me llevaba a la estación de Soyuz o me bajaba y no le pagaba, el tío vaya que nos llevó, como un corderito y encima nos ayudó a descargar las mochilas, pillamos los billetes a el cruce de la Panamericana con Pisco y nos costaron 22 Soles por persona, como todavía no teníamos Soles pagamos en Dólares, subimos al bus y en 3 horillas habíamos llegado a nuestro destino…
La estación era inexistente, te deja en mitad de un descampado y allí hay mogollón de taxistas intentando ser el elegido para llevarte, teníamos hotel reservado en Pisco: Hotel Villa Manuelita, se nos acercó un chico-taxista de unos 30 años y le dijimos que queríamos ir a Pisco, la cara que puso era para fotografiarle ,  nos contestó que a qué queríamos ir a Pisco que estaba todo destruido, después de la experiencia del “gordito” pensábamos que nos estaba vacilando y le repetimos que queríamos ir al hotel Villa Manuelita que teníamos habitación reservada, el chico se puso a reír y nos dijo que el hotel no existía pero que por 7 Soles nos llevaba a Pisco y lo comprobábamos por nosotros mismos así que cargamos las mochilas en el taxi-ranchera y allí nos llevó: la sensación que me llevé no os la puedo ni describir porque hay que verlo para creerlo: las calles levantadas, las farolas caídas, las casas derrumbadas encima de los coches y los coches todos llenos de polvo tal y como se quedaron el año pasado con el terremoto, la gente en la calle deambulando y no había casi luz en ningún sitio, entonces nos creímos al chico.

Pisco tras el terremoto del 2007

Pisco tras el terremoto de 2007

Pisco tras el terremoto del 2007
Eran las 7 de la tarde, era de noche ya y efectivamente nuestro hotel no existía, bueno sí…habían hecho como unas chabolas de madera y allí alojaban a los huéspedes, el taxista (Ricky) nos dijo que era muy peligroso quedarse en Pisco, con el terremoto la gente se quedó sin nada y hacían lo que fuera para conseguir dinero, atracar, robar, etc… y que mejores presas que los inocentes turistas, nos dijo que la gente se estaba hospedando en Paracas que está como a unos 30 km. Así que le dijimos que por favor nos sacara de allí, por 2 Soles más nos dio una vuelta para tomar más consciencia de la desolación existente, lo que más me impactó fue el cementerio:  los muros caídos, las tumbas se habían movido y las cajas estaban fuera y tapadas con bolsas de basura de color negro, solo de pensarlo se me ponen los pelos de punta, pobre gente. Ricky nos iba explicando todos los detalles de todo, donde estaba la iglesia, el hospital, etc, etc… nos llevó por toda la costa de Pisco hasta Paracas y estaba petado de gente así que no encontrábamos para dormir.
Imaginaros: las 8 de la tarde, en un pueblo que casi no hay alojamiento y solos ante el peligro, nos dijo que tenía un amigo en una agencia: Joel de Paracas Explorer, se subió al taxi encima de mi amigo y se pusieron a buscar alojamiento con nosotros, se portaron de maravilla, después de preguntar en varios hoteles, hostales, casas particulares por fin una señora nos dijo que quedaban plazas en un hotel que estaba a las afueras pero vamos que con lo grande que era el pueblo más bien estaba pegando al centro. Ricky y Joel entraron para preguntar, eran una especie de bungalows muy cucos, con piscina y todo, la dueña del hotel nos dijo que 100 $ el bungalow entero la noche, ellos dos regatearon y al final nos lo dejó por 80 €. La dirección del sitio era:

POSADA EL EMPANCIPADOR:
Avda. Paracas, 25 Teléfono: 404.73.77
www.posadadelemancipador.com / paracas@posadadelemancipador.com

Posada el Emancipador

Posada el Emancipador

Posada el Emancipador
Dejamos todos los bártulos y nos fuimos con Ricky y Joel a reservar la excursión de las Islas Ballestas, después de lo bien que se había portado lo mínimo que podíamos hacer por ellos aparte de darles una buena propineja era coger las excursiones también: Nos costó 10 € y nos pasarían a recoger sobre las 7,50 de la mañana, antes de despedirnos de Ricky quedamos con él sobre las 11 porque nos llevaría a la reserva de Paracas y a coger el combi hasta Ica.
Después fuimos a cenar al lado de la agencia y allí tomamos un primer contacto con la comida del país: El plato estrella que repetiría durante todo el viaje: Patatas a la Huancaína, mmmmmm… que buenas, probamos la cerveza Cristal y nos fuimos a la piltra….después de todo lo que habíamos pasado nos lo merecíamos, je, je.

Patatas Huancaína

Arroz chaufa

2 comentarios en “Aterrizaje en Lima y viaje a Pisco”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *