Cuarto día en Budapest: Visitas pendientes y relax en las termas
BUDAPEST: Viaje a una ciudad de cuento de hadas
Nos levantamos como todos los días , hoy era el día de aprovechar para hacer todo lo que no nos había dado tiempo, que por cierto eran muchas cosas pero Budapest es tan grande y tiene tantas cosas que es difícil no dejarse nada por no decir imposible.
Nos dirigimos hacia la Sinagoga de la C/ Dohany. Me encantó, tiene visitas guiadas en español a las 10:30 y a las 12:30 (esta no es seguro porque no me fijé bien, no sé si es a las 12 o 12:30). Hay varias entradas: 2 Sinagogas + Parque Memorial + Museo, 1 Sinagoga + Parque Memorial o 1 Sinagoga + Parque Memorial + Museo, nosotros cogimos el Museo y la Sinagoga y nos costó 1900 Ft. por cabeza, el guía genial, al entrar tienes que esperar en el patio a que vengan a llamarte en tu idioma, los españoles como siempre los últimos y los más rezagados, el pobre guía tuvo que ir peinando la zona para encontrar a unos cuantos. Nos dirigimos hacia el parque Memorial, allí nos estuvo explicando toda la historia de la Sinagoga, el cementerio, nos enseñó el sauce con los nombres de muchos judíos fallecidos, la placa conmemorativa a los hombres que habían ayudado, etc, etc… Después entrada a la Sinagoga, es impresionante, por lo visto está construida más o menos con matices de iglesias cristianas y por eso no a todos los judíos les gusta. Para entrar los hombres obligatoriamente se tienen que poner el gorrito, si no lo tenéis (que es lo más probable) os dejan allí uno como de papel. Nos explicó todo genial aunque yo no lo voy a explicar porque sino ya no tiene gracia. Por lo visto a la entrada la chica de taquilla no me entendió o yo no me expliqué bien y me endiñó en la entrada el Museo aunque no pasamos porque no nos gustan los museos.
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Sinagoga Calle Dohany
Cuando salimos de la Sinagoga fuimos andando por la C/ Dohany hasta el Café New York, es un edificio muy chulo y hay que andar un ratito, vuelta al hotel por la calle paralela y fuimos a coger los albornoces para irnos a Gellert, en un principio teníamos pensado ir a Rudas pero como el día que fuimos a la fortaleza entramos a fisgonear los baños, nos encantó tanto que decidimos ir a Geller.
Antes de nada había que llenar el buche, que las termas desgastan mucho, al lado del hotel había unas casetas tipo Feria de Abril, la comida tenía una pinta que no veas, como todos los de allí eran autóctonos y no hablaban ningún idioma asequible a nuestras posibilidades tuvimos que ir por todo el puestecillo señalando lo que tenía mejor pinta, te daban servilletas, tenedores, mostaza, etc, etc… Total la bromita nos costó bastante cara para lo que comimos pero estaba todo de muerte.
Cogimos el tranvía número 47, te deja justo al lado del hotel Geller, para entrar a los baños se entra por el lateral de la Capilla Rupestre. La entrada solo para ver cuesta 1200 Ft. pero creo que los ves a través de un cristal y muy mal. Nosotros cogimos Entrada + Cabina, nos costó 3600 Ft. y como estuvimos menos de una hora te devuelven 300 Ft. Se puede coger con taquilla y cuesta 3300 Ft, después hay mogollón de historias: masajes, alquiler de toallas, etc, etc….
Ahora venía lo bueno, entras por el torno y un hombre medio en inglés medio en húngaro te dice que gires a la izquierda, no debía haber estudiado las direcciones en inglés todavía, a la izquierda nos metimos, aquello parecía el castillo de Frankestein, todo a oscuras y mogollón de cabinas, no había ni el Tato, subí por unas escaleras que ponía Only Woman’s y un letrero casi indescifrable (por lo menos para mí). Era la zona de los masajes, nadie hablaba inglés. Menos mal que vino una alemana y nos dijo que nos habíamos metido mal, en lugar de la izquierda era a la derecha. Subimos de nuevo las escaleras, bajamos por las de la derecha y por fin nos encontramos con una mujer de unos 60 años, con cara de malas pulgas y húngaro-parlante, vamos que no entendía ni papa de ningún otro idioma, nos dirigió a una especie de cabina, nos pintó un número dentro con tiza, nos dio un llaverito con ese número, nos indicó que nos acordáramos del número de la cabina y si te he visto no he acuerdo, el resto nos tuvimos que apañar nosotros solitos.
Entramos en los baños, una preciosidad, nos sentíamos como los del anuncio del cuerpo Danone, a mi me encantan las piscinas, yo veía dos, la grande del anuncio y otra en media luna muy pequeñita que estaba petada de gente, vamos, que no cabía ni un alma más, dejé el albornoz y ni corta ni perezosa me metí en la grande, jod….ya sé porque estaba petada la otra piscina, la grande estaba congelada… no duré ni un minuto dentro, al loro con las señales de la piscina, solo se puede nadar por los laterales y en el sentido contrario de las agujas del reloj. Salí y me metí directa en la de agua caliente, primero me quedé de rodillas por el centro de la piscina y una vez que alguien dejó un hueco me fui a sentar aunque me tocó debajo de un león que vomitaba agua y era un poco incómodo, después de unos 45 minutos en remojo, me fui a la taquilla en busca de la cámara de fotos.
Baños Geller
Baños Geller
Baños Geller
Baños Geller
Baños Geller
Baños Geller
Baños Geller
Baños Geller
La manera de conseguir la cámara tuvo mérito, primero encontrar a la sargento, después hacerle entender con señas que no me quería ir, que solo quería coger una cosa, tercero esperar hasta que le dió la gana de venir a abrirme, en la espera estuve hablando con unas españolas que estaban por allí, muy majas!!!! Ya sabéis, el idioma une.
Cuando nos cansamos de estar en remojo como los peces, cogimos el tranvía 47 de vuelta al hotel, dejamos los albornoces, mochilas y demás, nos duchamos y….adivinar….como nos quedamos con ganas de ver Szentendre volvimos a coger el tren, fuimos corriendo hasta donde se cogen los tickets, el taquillero se descojonó de risa un rato de nosotros, cruzamos a toda leche la calle y agarramos el barco de las 5 para tener más seguridad y no quedarnos en tierra de nuevo.
Como era de esperar el barco estaba hasta el culo, gente en los pasillos, en los asientos y hasta el wc así que nos sentamos encima de una cosa que parecía una caldera y que nadie se quería sentar y a disfrutar todo el camino.
El trayecto duró más o menos una hora y poco, pasamos por casi todos los puentes por Isla Margarita, etc, etc…. vamos que la cámara echaba humo. Al final nos bajamos enfrente de la Iglesia Calvinista y como estábamos muy relajaditos de las termas, vuelta para arriba para el castillo, no era normal irse a dormir descansadito.
Estuvimos echando unas fotos de noche por arriba, dando una vuelta, comprando recuerdos y cuando nos cansamos otra vez para abajo también andando….cómo no!!!!!! Fuimos a cenar a Burguer King en plan baratillo en la calle VACI UTCA, después nos acercamos a los puestos pachangueros y nos compramos una especie de churro-bollo gigante que estaba de muerte, en teoría era para desayunar el día siguiente pero fui picoteando y llegó muy poco al hotel.
Dimos nuestro último paseo nocturno por Budapest y nos fuimos a hacer la maleta y dormir y así se estaba terminando nuestro penúltimo día en la ciudad.
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