No es un secreto que a Raúl le encanta la montaña y el senderismo, todo lo contrario que a mí que prefiero sentarme a verla desde alguna terracita tomándome una buena tapa «typical spanish» junto con una coca cola fresquita, vamos, que somos igualitos, jejejeje.
El caso es que desde hace tiempo Raúl tenía muchas ganas de ir al Parque Nacional del Monte Perdido, ya le veía venir y me imaginaba jornadas enteras caminando cuesta arriba con la lengua fuera y sudando como un pollo así que tonta de mí, pensé, pues voy a darle una sorpresa, en invierno (obviamente), le llevo hasta el Parador Nacional de Bielsa y como está todo nevado así me libro de andar y del palizón, que no es por no ir pero si lo puedo evitar….Ilusa de mí, a él le da igual que esté granizando, lloviendo, nevando o que se haya inundado, ya se busca alguna ruta para hacer aunque sea alrededor de un parking, así fue, me salió el «tiro por la culata».
El Parque Nacional de Ordesa y el Monte Perdido está situado en mitad de los Pirineos, en la provincia de Huesca y el parador en pleno Valle de Pineta, un lugar espectacular rodeado de los picos conocidos como «las tres Marías», Collado de Añísclo, Monte Perdido y Pico de la Lera, la carretera acaba en el alojamiento y es preciosa, flanqueada por pequeños pueblos de piedra como Espierba, Parzán o Javierre, árboles, el Río Cinca y el Embalse de Pineta, un lugar idílico y con unas vistas alucinantes.
El alojamiento en el parador lo reservé con una oferta que ponen a veces para los «Amigos de Paradores», me costó bastante baratito y al llegar allí nos dieron la suite, una pasada! Entramos en la habitación y era enorme, tenía una especie de recibidor que daba acceso al baño, con una bañera de hidromasaje gigante con vistas a las montañas y a la sala de estar donde teníamos TV, dos sofás y una cafetera para hacernos café, desde allí accedíamos a la habitación, todo estaba abuhardillado, nos encantó!!
No sé cómo me lió Raúl pero al final después de dejar los trastos en la habitación nos fuimos a caminar por la Ruta de Llanos de la Larri, unos 3 kilómetros.
Nuestro recorrido empezó en el parking que está situado al lado de la Ermita de la Virgen de la Pineta y de la zona de acampada, a unos 200 metros. Desde este punto sale una pista forestal (está muy bien indicada) que va ascendiendo suavemente durante dos kilómetros hasta llegar a una pequeña cascada del Río Cinca en la zona del Felgueral, una vez allí, la cruzamos por encima de una pasarela.
Las vistas eran espectaculares, por un lado el agua descendiendo por la montaña hasta unas pozas de color verde clarito y por el otro, una panorámica de todo el valle nevado y el parador, misteriosamente no me había cansado mucho porque iba despacio ya que había mucha nieve y el camino estaba bastante resbaladizo, no quería descalabrarme por allí!
Continuamos caminado, en la época en la que fuimos no vimos muchos animales, por lo visto es habitual ver cruzar alguna vaca o toparte con algún pajarillo o marmota pero vamos, en pleno invierno no creo que les mole mucho pasearse por allí, lo que sí que había era bastante gente ataviada con piolets en plan montañeros profesionales, domingueros (como nosotros) comiéndose bocatas en mitad del camino o familias con niños disfrutando de la nieve.
Seguimos ascendiendo por un camino que discurre a la sombra de un hayedo hasta llegar a la Cascada de La Larri que desciende por el barranco con el mismo nombre, justo a mano izquierda hay un pequeño sendero que baja unos 100 metros hasta un mirador y desde allí se puede el color rojizo de las rocas que el agua ha ido moldeando a su antojo y una panorámica de la cascada completa, ojo porque en invierno es bastante peligroso, por lo menos cuando fuimos nosotros había hielo, agua y musgo resbaladizo, no me pegué una leche de puro milagro.
Cruzamos el puente que hay sobre la cascada, el camino cada vez era más empinado y tras una media hora llegamos hasta el Refugio de La Larri y los llanos, una extensa pradera de aproximadamente kilómetro y medio de longitud por 300 de ancho, nosotros paramos ahí pero si hubiéramos continuado caminando podríamos haber visto lo que queda del Glacial de la cara norte del Monte Perdido, hoy casi desaparecido y del que apenas queda una superficie de 45 hectáreas, una pena que nos estemos cargando así el planeta.
Después de 3 horas caminando y un agujero en el estómago del hambre, emprendimos el descenso. Para ir más rápido decidimos adentrarnos por un sendero lleno de hayas que salía desde uno de los laterales de la Cascada La Larri, en qué hora! El recorrido estaba impracticable, había árboles caídos en mitad de la ruta, «escalones» de arena destartalados y rocas resbaladizas, creo que hubiéramos adelantado más por donde habíamos venido, me caí dos o tres veces por pisar donde no debía y llegué abajo con una tiritera en las piernas que parecía que estaba subida en una máquina de esas vibratorias.
Cuando vi la Ermita de la Virgen de la Pineta por poco y beso el suelo de la alegría. Este pequeño templo data de 1626 y según cuenta la leyenda se construyó en el lugar donde se apareció la virgen a un pastorcillo.
Eran las 4 de la tarde, no habíamos comido y estaba para el arrastre así que nos cambiamos a toda leche de ropa y fuimos directos hasta Bielsa que está a unos 21 kilómetros en busca de algún lugar donde nos dieran de comer, al final acabamos en el Restaurante Comoheya, un sitio en el que se come de lujo y con unos dueños de lo más simáticos y amables.
¿Cómo llegar hasta el Valle de Pineta?
Nosotros nos dirigimos hasta la localidad de Ainsa, una vez allí seguimos dirección Bielsa – Francia y una vez pasado el pueblo de Bielsa giramos a mano izquierda por la Carretera A-138 hasta el parador, allí se acaba la carretera.
Para aparcar lo podéis hacer en el parking del parador (si estáis alojados allí) o en el parking de la zona de acampada libre, situado un poco antes del alojamiento a mano izquierda.
Datos útiles Ruta Llanos de La Larri
Distancia total de la ruta: 3 kilómetros (recorrido circular).
Desnivel medio de la ruta: 300 metros
Dificultad: Baja
Lugares de interés de la ruta: Cascada Río Cinca, Cascada La Larri, Refugio La Larri, Llanos de La Larri y Glacial del Monte Perdido.
Consejos: En invierno llevar mucho cuidado con la nieve, el hielo y los aludes, respetar la flora y fauna del parque, llevar agua, móvil y algo para comer y no salirse de los senderos marcados ya que puede ser peligroso.
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Tiene buena pinta la ruta… Y Adela, que menos que si estás por esos lares hacer una pequeña caminata!! Jajaja Aunue tu plan de la coca cola, sabes que a mi también me encanta.
Un besote
La verdad que a veces hay que hacer un esfuerzo, me alegro por ello pero lo del refresco admirando el paisaje no está nada mal también, jejejeje.