Sobrevolar las líneas de Nazca: Todo lo que necesitas saber

Nos despertamos sobre las 6 de la mañana ya que a las 7 nos pasaba a recoger el coche que habíamos alquilado para ir hasta Nazca a sobrevolar las famosas líneas y todavía teníamos que desayunar, nos duchamos y desayunamos a toda pastilla, recogimos las mochilas y fuimos directamente a recepción, allí nos estaba esperando nuestro taxista particular Sr.Barrios, un hombre majísimo que nos contó toda su vida en un plis, el coche…de película  un Dodge del año el catapún chinpún, impecable de limpio y grandísimo, lo único malo es que me resbalaba en los asientos, el viaje duró unas 3 horas aproximadamente, el conductor cogió un atajo por la antigua Panamericana, los paisajes impresionantes y casi todo desierto pero al atravesar un túnel todo era verde, un misterio pero es lo bonito de los contrastes peruanos.
 
 
 
De camino a Nazca

Al llegar a Nazca lo primero que se ve es el mirador terrestre, una especie de torre de vigilancia pequeñaja a la que puedes subir por el módico precio de 1 Sol, ni que decir tiene que antes de subir te intentan vender pendientes, postales, llaveros de las líneas de Nazca, como siempre caí… Subimos hasta arriba y se podían divisar las figuras del  árbol y las manos, bueno hay que tener un poco de imaginación pero se pueden percibir.

 
 
 
Mirador terrestre de las Líneas de Nazca

Líneas de Nazca -Las Manos

Líneas de Nazca – El Árbol

Nuestro medio de transporte hasta Nazca

Montamos otra vez en el coche y nos llevó directamente hacia el aeropuerto, mis peores presagios se vieron cumplidos al llegar, el señor de la agencia no aparecía por ningún lado, nos dirigimos hacia la empresa que nos habían contratado Aeropalcazu y allí nos dijeron que esperáramos y que ya aparecería, yo ya le había clixado escondiéndose como una anguila entre la gente, así que ni corta ni perezosa me fui hacia él para ver qué pasaba, como era de esperar nos dijo que comprendiéramos, que había mucha gente, que el día anterior había hecho mal tiempo….total que no podíamos volar, en ese momento fue cuando me transformé y saqué la bestia que todo el mundo lleva dentro cuando le toman el pelo, le dije de todo y encima el señor me decía que no me cabreara así que el único consejo que doy para Nazca es NO VOLAR CON AEROPALCAZU.

Por suerte encontramos sitio en Aeroservicios Santos, misteriosamente era la única agencia que tenía mogollón de sitio para volar, el problema: solo había sitio para 3 personas y costaba 150 $, es lo que tiene que te timen pero no había nada mejor así que como a mí me daba igual volar o no me sacrifiqué por el bien del grupo y me quedé sin volar, otra vez será. El vuelo era sobre las 4 de la tarde así que teníamos suficiente tiempo para hacer varias cosas, en el mismo aeropuerto negociamos con un taxista una visita a los Acueductos de Cantayoc y las Ruinas de los Paredones por 60 Soles con espera incluida.

Los acueductos de Cantayoc están en las afueras de Nazca, la entrada cuesta 5 Soles y te vale también para las ruinas y algún sitio más que nosotros no fuimos. Nada más entrar un tendero que vendía artesanía se ofreció como guía si le comprábamos algo, hubiéramos aceptado pero no me gustaba nada de lo que tenía así que decidimos hacerlo por nuestra cuenta y con la guía, al rato de estar por allí unos chicos que estaban haciendo un examen vinieron a pedirnos si podían practicar con nosotros, eran estudiantes de turismo… Como no, les dijimos, todo sea por el bien del examen, nos explicaron todo de arriba abajo, de los acueductos, los Paredones, de Nazca en general, de Cuzco, el lago, etc, etc…. Hasta nos dijeron el sitio donde comeríamos después, se portaron genial y encima no quisieron propina, nos dijeron que les habíamos hecho un gran favor, solo querían una foto con nosotros…pues genial, ni que fuéramos Bratt Pitt y Angelina Jolie, je, je!!!!!

 
 
 
Acueductos Cantayoc

Acueductos Cantayoc

Acueductos Cantayoc

El taxista estaba ya de todos los colores, nos dijo que como tardáramos tanto en las próximas ruinas nos subiría la cuota pero le prometimos que tardaríamos poco, la verdad sincera es que nos pasamos tres pueblos pero tampoco era cuestión de decírselo.
 
En los Paredones estuvimos 5 minutos de reloj ya que tampoco hay mucho que ver, tiramos dos o tres fotillos y vuelta a Nazca, le dijimos que nos dejara en el Boulevard que es donde nos habían aconsejado.

 
 
 
Ruinas de los Paredones

Ruinas de los Paredones

Nos fuimos directos a:

Restaurante Carretas: En el Boulevard.

Aquí se come de lujo, por primera vez iba a pedir el famoso Ceviche, nos pedimos también Lomo Saltado, Frijoles y Arroz Tapado, yo acabé comiendo de todo menos el Ceviche y como ya habréis podido comprobar no me gustó nada…que se le va a hacer, en sí el pescado estaba de lujo con el saborcillo a limón, lo que no me gustaba era una hierba verde que ponían por encima que sabía a colonia. En la comida conocimos a Ricardo, el músico del restaurante, un chico de unos 25 años muy majete que nos explicó también toda su vida, con él estuvimos conversando toda la comida y toda la tarde y cena hasta coger el bus, nos cogió cariño. El pobre tenía idealizado España así que hablamos de todo un poco: precios, transporte, trabajo, belleza….muy ameno!!!!

 
 
 
Restaurante Carretas

Ceviche

Arroz tapado

Como se hacía la hora del vuelo cogimos un taxi al aeropuerto de María Reiche que nos costó 5 Soles, llegamos allí y mientras montaban en la avioneta yo me quedé sentada en unos asientos de bambú que hay allí, me tragué todos los videos musicales de Alejandro Sanz, menudo rollazo!!!!! Salieron sobre las 5 y media y nos dispusimos a coger un taxi para volver a Nazca peeeero no quedaba ni un alma en el aeropuerto, vamos nosotros y algún que otro despistado como nosotros así que como se hacía de noche decidimos emprender el camino a patita y encima con las mochilas a cuestas, más o menos hay un kilómetro y medio hasta la ciudad. Por suerte y a mitad de camino pasó un hombre que trabajaba en el aeropuerto y dijo si queríamos que nos llevara, disimulamos un poco pero vamos que yo ya iba con la lengua fuera así que nos montamos en su coche y nos dejó en la estación de buses para dejar las mochilas en consigna, la estación está en el boulevard al final de todo y en sentido contrario de la Plaza de Armas. Le dimos una propineja porque fue muy amable como casi toda la gente de allí. Empezamos a andar por el boulevard , entramos en una tienda a comprar un poncho muy chulo por 30 Soles, dos sellos por 5 Soles cada uno y paracetamol para el pedazo catarro que nos habíamos pasado los unos a los otros, esto ni me acuerdo pero lo que me pareció curioso que no te venden los medicamentos por cajas sino por pastillas, compramos un arsenal porque habíamos agotado todas las provisiones que llevamos desde España.

 
 
 
Avioneta para sobrevolar las Líneas de Nazca

Avioneta para sobrevolar las Líneas de Nazca

Líneas de Nazca – La Ballena

Líneas de Nazca – Los Trapezoides

Líneas de Nazca – El Astronauta

Líneas de Nazca – El Mono

Líneas de Nazca – El Perro

Líneas de Nazca – El cóndor

Líneas de Nazca – La Araña

Líneas de Nazca – El Colibrí

Líneas de Nazca – El Loro

Vimos un hotel y entramos a cambiar dinero, tenían peor cambio pero es más seguro que los cambistas de la calle aunque el botones del hotel nos dijo que si queríamos le trajéramos a un cambista y nos decía si era de fiar pero no era plan de decirle a nadie que viniera, je, je,je.

Llegamos a la Plaza de Armas dimos una vueltecilla, echamos las fotos de rigor y nos fuimos otra vez al restaurante a tomar algo, allí nos quedamos toda la tarde, tomamos limonada que está riquísima, hablamos con Ricardo, cenamos y a las 9 y media o así nos dirigimos a la estación de buses para estar con tiempo.

 
 
 
Callejeando por Nazca

Callejeando por Nazca

Callejeando por Nazca

Plaza de Armas de Nazca

Plaza de Armas de Nazca

El bus para Arequipa llegó 45 minutos tarde, parecía un búnker, cristales tintados, dos plantas…El bus por dentro estaba genial, tenía baño, los asientos eran bastante cómodos y por la mañana nos dieron de desayunar un bocata de jamón y queso y un café o té (a gusto del consumidor), todo entraba con el billete. Durante el viaje no me enteré de nada solo cuando amaneció que hubo un momento que parecía como si me faltara el aire, pero pasó rápido, y a las 8 de la mañana estábamos en Arequipa. 

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