Hostalric: Qué visitar en un solo día

Hostalric: Qué visitar en un solo día

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Cuatro días disfrutando del Parque Natural del Montseny dan para mucho y uno de ellos decidimos acercarnos a Hostalric con unos amigos que nos lo habían recomendado. Nunca había oído hablar de este pueblo gerundense y me lleve una grata sorpresa, es un pequeño reducto defensivo que recuerda los feudos catalanes de la época medieval. Antiguamente era una importante ciudad de paso de las rutas comerciales y hoy en día sigue estando muy bien comunicada por los medios de transporte. Llegar hasta allí es muy fácil, por carretera está rodeado por la AP7 y la C35 que unen Barcelona y Girona y se tarda apenas media hora desde ambas ciudades. Los autobuses de la empresa La Hispano también paran en la población en las rutas diarias que van de Girona hasta Breda o Sant Hilari y aparte cuenta con una estación de tren de la línea ferroviaria entre Barcelona y La Jonquera.
 
 
Aunque se han descubierto restos íberos y fue una variante de la Via Augusta en tiempos romanos, la ciudad no cobró importancia hasta la Edad Media cuando se convirtió en el feudo del Vizconde de Cabrera. Antiguamente sólo había un pequeño hostal situado estratégicamente en la única ruta comercial que unía Girona y Barcelona, conocida como el Camino Real, pero poco a poco fue creciendo hasta convertirse en una pequeña población a la que se le puso el nombre de Hostalric, hostal rico. Durante esta época se construyó el castillo y el recinto amurallado para defenderse de las continuas guerras feudales que se producían en todo el territorio catalán, finalmente el señorío logró sobrevivir hasta mediados del siglo XIX. El casco histórico fue declarado bien de interés nacional y hoy en día cuenta con una población de 4000 habitantes que vive principalmente de la agricultura, la ganadería y la industria textil y papelera.

 
 

Lo primero que hicimos al llegar fue subir hasta el Castillo donde hay un pequeño parking, está situado en lo más alto del pueblo sobre el cráter de un volcán extinto y ofrece unas impresionantes vistas de toda la comarca. La construcción original era del siglo XII pero tras las continuas guerras fue deteriorándose hasta que en el siglo XVIII decidieron construir esta pequeña fortaleza militar que dominara la región. Hoy en día es un restaurante llamado La Fortalesa y aunque no vayáis a comer merece la pena subir y pasear por los alrededores para disfrutar del entorno, desde aquí se puede contemplar todo el pueblo y la línea de las murallas con sus 8 torres defensivas.

 
 

 
Desde la cima parte un pequeño sendero que conduce al corazón del pueblo donde nos encontramos con la Iglesia de Santa María, es de estilo gótico catalán y se construyó en el siglo XVIII sobre una ermita anterior del año 1280. El interior es muy bonito y guarda una talla de la Virgen de los Socorros, patrona de la ciudad, que según cuenta la leyenda salvó al pueblo de una plaga de langostas que venía desde Francia y al ver su imagen se dio la vuelta sin dañar las cosechas. Junto a la iglesia se encuentra la entrada a la Cueva de Relliguer pero está cerrada a cal y canto y no podemos entrar, es un pasaje subterráneo que se adentra en la tierra más de 20 metros hasta una pequeña sala donde se reunían las familias judías para rezar en secreto ya que por entonces eran perseguidos. La topología del terreno hace muy fácil la excavación y todo el casco antiguo está conectado por una serie de túneles de más de 3 kilómetros de largo que se han utilizado desde el siglo XIV como refugio durante las guerras.
 
 
 
El centro histórico no es muy grande y en cuanto comenzamos a callejear llegamos a la vía principal que atraviesa el pueblo de norte a sur, antiguamente era el Camino Real pero hoy en día se la conoce como Calle Mayor. Es la típica calle medieval de asfalto empedrado que conserva varios edificios históricos aunque la mayoría son viviendas rehabilitadas de dos y tres alturas con grandes balcones de forja. Subiendo unos 50 metros llegamos al Portal de Barcelona, un arco de piedra perfectamente camuflado entre las murallas y una de las 4 entradas del recinto amurallado que obviamente se orienta hacia el sur camino de esta ciudad. El arco original se destruyó a principios del siglo XX y en la década de los 70 se restauró según el Portal de las Huertas, otra de las entradas de la ciudad.
 
 

 
Desde aquí ya podemos acceder a las murallas aunque hay otras dos entradas a lo largo de toda la calle que conectan con las torres principales, decidimos subir primero a las torres y después pasear por la Avenida del Coronel Estrada para contemplarlas desde abajo. Las murallas fueron construidas en el siglo XIV con piedra basáltica extraída del cerro del castillo y tienen más de 600 metros de largo y en algunos puntos alcanzan hasta los 20 metros de altura. Rodean toda la ciudad y en su trazado se disponen 8 torres cilíndricas que servían como puntos de vigilancia y defensivos, las más importantes son la Torre de Arará, con 22 metros de altura sirve como excelente mirador, la Torre de los Frailes, tiene 33 metros y en su interior hay un pequeño museo con la historia de la ciudad, y la Torre del Convento, situada en la esquina de un antiguo convento donde hoy en día se realizan exposiciones temporales. Desde arriba las vistas son impresionantes aunque lo más llamativo es ver como las casas se han mezclado con los imponentes muros de piedra formando una simbiosis de patios, almenas y balcones.
 
 

 
Al final de las murallas llegamos hasta la Plaza del Bous donde todos los martes ponen un mercadillo aunque el resto de la semana se utiliza como parking gratuito, una buena opción ya que dentro del casco antiguo sólo pueden circular los residentes. Un poco más adelante bajando por la Calle Ravalet se encuentra el Ayuntamiento, fue un convento de los monjes franciscanos construido en el año 1610 aunque a principios del siglo XX se habilitó como casa consistorial, la antigua capilla se utiliza como teatro municipal y en sus dependencias también se encuentra la Oficina de Turismo donde podemos encontrar una amplia información del pueblo, el horario es por las mañanas de 10:00 a 14:00 y los sábados por la tarde de 16:00 a 19:00.
 
 
 
Aunque sólo estuve una tarde me quedé con muchas ganas de volver y descubrir todos sus rincones, cuenta con varios hoteles en los alrededores y una amplia oferta gastronómica lo que le convierte en una buena opción de fin de semana ya que muy cerca también se encuentran los Parques Naturales de Montseny y Montnegre. A lo largo del año se celebran varias fiestas tradicionales aunque las más importantes son la Fiesta Mayor el primer fin de semana de Julio en honor a la Virgen de los Socorros, la Feria Medieval que se celebra en Semana Santa y la Festa Gegantera, es la más popular y todos los vecinos recorren con sus peñas las calles de Hostalric a ritmo de tambores junto a los gigantes y cabezudos del mismo pueblo y otras poblaciones cercanas, se celebra el fin de semana más próximo al 1 de Mayo y la fiesta termina en la plaza con un multitudinario baile.
 
 

 

2 Comentarios

  1. Juan Carlos Aguilera
    19 octubre, 2016 a 11:41
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    Buenos días, creo que hay un par de correcciones la parte que tiene como castillo (unas fotos muy guapas por cierto), en si es la zona de la fortaleza de Hostalric), un cordial saludo

    • 21 octubre, 2016 a 08:20
      Responder

      Hola Juan Carlos, gracias por la corrección, lo cambiaremos!!! 😉

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