Pisa y Florencia en tres días

 

En Julio del año pasado se nos presentó la oportunidad de ir a pasar un par de días a Pisa (Italia) ya que encontramos unos billetes de Ryanair por 56 euros ida y vuelta para cuatro personas. Salimos desde ell Aeropuerto de Reus (Tarragona).
 
A pesar que todo el mundo nos decía que no valía la pena quedarse en Pisa, y que era mejor irse a Florencia o Siena, y dado que sólo íbamos a pasar un par de días, decidimos reservar hotel en Pisa para poder ver la ciudad con tranquilidad.
 
Llegamos a Pisa sobre las cinco de la tarde, y nos fuimos directos al hotel a dejar las bolsas. Hay que decir que Pisa es pequeñita, y el aeropuerto está en la misma ciudad, así que cogimos un autobús, y en unos 5 minutos estábamos en la puerta de nuestro hotel:
 
Via Matteucci, nº81
 
El hotel nos costó 250 euros para las cuatro personas que íbamos, en habitaciones dobles y con el desayuno incluido. Es un hotel moderno, limpio y al estar un poco apartado de la zona más turística, es muy tranquilo.
 

Una vez que dejamos las bolsas, salimos a caminar sin rumbo para tomar contacto con la ciudad. En pocos minutos llegamos a la orilla del rio que atraviesa Pisa. Después de las críticas que habíamos escuchado de la ciudad, nos pareció preciosa. Fuimos caminando por la orilla (Lugarni) hasta llegar a una plaza que estaba bastante concurrida: Piazza Garibaldi. La plaza estaba llena de bares y heladerías, y allí, en un bar de pizza al corte, tomamos contacto por primera vez con la gastronomía italiana. La pizza estaba buenísima, pero lo que más nos sorprendió, fue el tamaño de las cervezas!!!!

Lugarni de día
Cervecilla Italiana

Seguimos callejeando sin rumbo fijo, y sin prisa alguna. No íbamos a ningún sitio en concreto, ya que lo único que queríamos era empaparnos un poco de la ciudad, de sus calles y de sus gentes. Y de pronto, a lo lejos en una calle, nos sorprendió la vista de la famosísima Torre Inclinada. Ya que estábamos allí, decidimos ir a visitar la Piazza dei Miracoli, dónde se encuentra, además de la torre, el Duomo y el Battisterio.

Torre de Pisa

 

Duomo de Pisa

 

Torre de Pisa
 

Cuando entramos en la plaza, nos sorprendió la cantidad de gente que había empujando…el aire!!! La verdad que el conjunto es precioso y monumental. La torre inclinada realmente ¡Está muy inclinada! No subimos, puesto que dos de nuestros acompañantes tienen vértigo, y no queríamos hacerles pasar un mal rato. Nos dedicamos a pasear por los alrededores, a hacer miles de fotos y a reírnos con los malabarismos que hacía la gente para intentar “empujar” la torre (al final nosotros también caímos).

Loba Piazza Miracoli
Piazza Miracoli
 
La parte negativa de todo esto es el gran chiringuito que se ha montado alrededor de estos monumentos. Hay miles de puestecitos ambulantes, que venden no sólo souvenirs de la ciudad, sino también bolsos, grabados y cuantas cosas podáis imaginar.
 

Después de hacer miles de fotografías, y puesto que estábamos un poco cansados, decidimos volver al hotel a dormir, y levantarnos pronto por la mañana. De camino al hotel, volvimos a pasar por el bar de pizza al corte y esa fue nuestra cena. Fue sorprendente ver que las calles de la orilla del río, antes tranquilas, se habían convertido en centro de fiesta de muchos jóvenes.

   
Lugarni de noche
Por la mañana, después de desayunar, decidimos ir a dar una vuelta a Florencia. La verdad es que no teníamos grandes pretensiones de visitar muchas cosas, puesto que nos habían advertido que en la ciudad había demasiadas cosas que ver para hacerlo en un solo día. Así que cogimos el autobús hasta la estación y por 23,20 euros compramos cuatro billetes para ir hasta Florencia. El viaje dura aproximadamente una hora.
 

Al llegar a Florencia la primera sensación que tuvimos fue que estábamos en un lugar hiper-poblado. Había gente por todos sitios, y hacía un calor horroroso. Seguimos las indicaciones hasta la oficina de turismo y una señora muy maja nos dio un mapa turístico y nos marcó las cosas más interesantes que podíamos ir a ver si sólo íbamos a pasar un día en Florencia.

Llegando al Duomo
 

Primero dirigimos nuestros pasos hacia el Duomo. Cuando llegamos a la Piazza del Duomo nos quedamos con la boca abierta. Es sencillamente monstruoso, grande, espectacular. Parecía que era una construcción hecha con cartón, algo extraño, que no habíamos visto nunca. Dimos varias vueltas alrededor, y nos paramos también a ver el Baptisterio de San Juan Bautista, cuya Puerta del Paraíso era toda una atracción. No entramos, no por falta de ganas, si no por la cantidad de gente que había esperando. Había una cola de mil demonios, y con el calor que hacía, ponerse a hacer cola era como mínimo, una locura.

 

Duomo Santa María del Fiore

 

Duomo Santa María del Fiore

 

Puerta del Paraíso
 
Nos fuimos caminando por una calle hasta la Galleria dell’ Accademia, dónde está el David. Ilusos de nosotros, pensábamos que quizás podríamos visitarlo, pero la cola era más larga que la que había para entrar en el Duomo. Cómo se nos había hecho un poco tarde, y la verdad, el sol estaba haciendo estragos, decidimos parar a comer. Comimos en un restaurante cercano al Duomo:
 
RISTORANTE “DA I 5 AMICI»
Via Cimatori, 30/r
 
La verdad es que no fue nada del otro mundo. Comida correcta, sin más. El menú fueron unos 16 euros por persona, con bebidas y cafés incluidos.
 

Después de remolonear un buen rato en el restaurante, que tenía aire acondicionado, decidimos seguir paseando, pero sin intención de ir a ver nada más, puesto que dimos por sentado que sería imposible, dada la cantidad de gente que parecía haber en la ciudad. Nos fuimos andando por las calles que más sombra ofrecían, intentando escabullirnos del sol. Llegamos a la Piazza de la Signoria y vimos el Palazzo Vecchio un poco de pasada. Lo rodeamos y seguimos callejeando por Florencia. Llegó un momento que era imposible seguir. El calor se hizo insoportable, no había ningún lugar para sentarse a la sombra a descansar un poco, y la gente que había por la ciudad la convertían en un sitio agobiante. Pasamos por delante del Museo Galileo (Piazza dei Giudici, 1) y decidimos entrar sólo por escabullirnos del calor. La entrada cuesta 8 €. Recuerdo vagamente que habían muchos instrumentos de medición de la época de Galileo, pero lo que recuerdo con especial cariño es el aire acondicionado y los mullidos banquitos que habían repartidos por todo el museo. Alargamos la visita más de lo que era necesario, con miedo a volver a las calurosas y bulliciosas calles de Florencia. Cuando salimos, el impacto del calor nos hizo decidir, a pesar de lo pronto que era, volver a Pisa. Salimos a la orilla del río, dejando atrás la Galleria Degli Uffizi, y camino a la estación, vimos el famosísimo Ponte Vecchio. Sólo paramos a hacer unas fotos, puesto que teníamos ganas de llegar a la estación.

Palazzo Vecchio

 

Palazzo Vecchio
Palazzo Vecchio

 

Ponte Vechhio

 

Palazzo Vecchio

 

Palazzo Vecchio
Al llegar a Pisa, sobre las 6 de la tarde, nos fuimos directos al hotel, a ducharnos y descansar un buen rato. La verdad es que la visita a Florencia no nos había dejado un buen sabor de boca. A pesar que tiene monumentos realmente espectaculares, hay tanta gente por todos sitios, que hace que todo pierda parte del encanto.
 
Cuando el sol había empezado a perder un poco de fuerza, decidimos irnos a pasear por el otro lado del río. Caminamos por calles solitarias, llenas de encanto. Pudimos pararnos en una terracita a tomar una cerveza fresca, con tranquilidad. Bajo mi punto de vista, Pisa no se merece la fama que tiene, de ser sólo una ciudad de paso, dónde el único atractivo es la Torre Inclinada. Fuimos andando hasta Santa Maria della Spina, viendo a la gente ir de aquí para allí, sin las prisas de Florencia. Vimos tiendecitas típicas, nada que ver con el mercadillo que hay montado en la Piazza dei Miracoli. La verdad que fue un paseo agradable.
 
Decidimos ir a cenar pronto, para poder acercarnos luego a la Piazza a ver los monumentos iluminados. Nos costó decidirnos, puesto que a pesar que la oferta es grande, estaba todo bastante lleno. Terminamos casi de rebote en una pizzería, que resultó ser todo un acierto:
 
PIZZERIA LA TANA RICCOMI
Via San Frediano, nº6
 
No tengo palabras para describir las pizzas que nos comimos. Decir que eran buenas se queda corto. Eran sin duda, las mejores pizzas que habíamos probado nunca. Y el precio inmejorable, no llegó a 10 € por persona, con entrante, bebida y pizza. Imposible comerse nada más.
 
Al salir, de camino hacia la Torre, nos encontramos con lo que llevábamos buscando todo el día: La Piazza Dei Cavalieri. Era un sitio curioso, y sobre todo a esas horas de la noche, tranquilo. Seguimos hasta la Piazza Dei Miracoli, que al ser tan tarde, estaba bastante más despejada de gente, y sobre todo, sin el agobio de los miles de puestecitos de ventas de souvenirs. Hicimos las fotos de rigor y decidimos volver al hotel.
 

De camino, volvimos a pasar por la Piazza Garibaldi, dónde nos compramos un helado. No podíamos marcharnos de Italia sin probar los helados, aunque no tienen nada que envidiar a algunos de los que hacen aquí. Después de la caminata que nos habíamos dado en Florencia, decidimos buscar un taxi para volver al hotel. No estaba muy lejos, pero nos veíamos incapaces de dar un paso más. Caminando por el Lugarno Pacinotti, paramos un taxi. Mala idea. Ya habíamos visto como conducían los autobuses, pero lo del taxi fue peor si cabe. Llegamos a temer por nuestra vida!! Íbamos agarrados al asiento, sin atrever a movernos, y menos a decirle nada. Cogía las curvas al más puro estilo rally, pasándose por el carril contrario con total tranquilidad y saltándose los semáforos en rojo. En menos de cinco minutos estábamos en la puerta del hotel. La carrera nos costó 5 €.

Callejeando por Pisa
 
Por la mañana, dado que nuestro avión salía a las 12:30, decidimos desayunar e irnos directamente al aeropuerto. A pesar que no está demasiado lejos, pensamos que mejor ir con tranquilidad, y de paso visitar las tiendas del duty free. Queríamos comprar algo de bebida típica, y cómo no facturábamos, no pudimos comprarla antes. Así que cogimos el autobús, pasamos los controles y nos dedicamos a hacer las compras de última hora por las tiendas del duty free, que para ser un aeropuerto tan pequeño, son bastantes. A pesar que nuestro avión salió con una hora de retraso, volvimos sin más inconvenientes, y deseando encontrar otro chollo como ese aunque sólo fuera para poder volver a probar unas pizzas tan buenas.  

10 comentarios en “Pisa y Florencia en tres días”

  1. Artabria - Deambulando

    Creo que tuvimos la misma impresión al ver Il Duomo de Florencia, qué maravilla!! Y la Piazza dei Miracoli de Pisa es otra maravilla!!

  2. Hola Babyboom,Vaya !! coincido contigo Pisa fue una grata sorpresa, además de su conocidísima Torre Inclinada y su entorno, tiene un casco antiguo muy chulo, con muy buen ambiente universitario.Florencia, monumental, pero con hordas de turistas que hacen que pierda parte de su encanto.Saludos.

  3. Gracias a todos por vuestros comentarios, no he tenido internet estos dias ya que estoy en India pero os lo agradezco. Un saludito!!!!

  4. Gracias Jose C., Italia es uno de los países que no me importa repetir ya que me encanta tanto el país como su gastronomía. 😉

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