Seguimos el curso del río, sinuoso, a veces seco y otras caudaloso, cruzando montes y mesetas entre Castilla y Aragón. Sus aguas cristalinas construyen en las orillas paredes de caliza que han dado lugar a su nombre: Piedra. Y es así como el río Piedra discurre con sigilo desde Rueda de la Sierra hasta las orillas del Jalón, son apenas 80 km, uno más de los pequeños cauces de la geografía española, lánguido, discreto, escondido, si no fuera… Si no fuera por los maravillosos saltos de agua que forma a su paso por el municipio de Nuévalos: cascadas, torrentes, cuevas, lagos, una auténtica maravilla de la naturaleza.

Y fue allí precisamente donde 13 monjes de la orden del Císter provenientes de Poblet construyeron su monasterio a finales del siglo XII. Sobre las ruinas de la antigua fortaleza musulmana de Piedra Vieja, donada por los reyes para impulsar la expansión de la regla de San Benito por la Península Ibérica, no tardaron muchos años en levantar muros, construir la iglesia y sembrar los campos, una tranquila transición del románico al gótico. Con el principio de la austeridad, el lugar se transformó en un centro de oración y vida espiritual, “ora et labora”, donde monjes y conversos compartían oración, trabajo y comida en su continua búsqueda de Dios. Más de 600 años de convivencia y armonía finalizaron abruptamente en 1835 con la Desamortización de Mendizábal, los monjes se marcharon dejando atrás sus pertenencias, su legado y su historia, pero sabiendo que el tesoro más preciado del Monasterio nunca abandonaría aquel lugar… las aguas cristalinas del río Piedra.

El silencio de los muros olvidados sólo era roto por el paso del tiempo, las piedras se cayeron, la hiedra reptó a su antojo, las aguas se escondieron entre la maleza y los vándalos y saqueadores se llevaron la identidad del Monasterio. Tras 5 años de expolio la corona decidió subastar las tierras y aquel pequeño rincón abandonado volvió a renacer, pero ya no lo haría nunca más como monasterio, sino como centro de ocio y complejo turístico. La idea original era construir una fábrica textil junto al río, pero al descubrir este maravilloso paraje sus dueños quedaron fascinados y decidieron rehabilitarlo con fines culturales. Convirtieron el monasterio en una hospedería con tratamientos de hidroterapia, transformaron las huertas en un jardín paisajista, construyeron una piscifactoría y abrieron senderos junto a la orilla del río que discurren por cuevas, lagos y cascadas donde las aguas del río Piedra juegan incansables.

Los muros caídos de la antigua iglesia cisterciense nos dan la bienvenida mirando hacia el cielo abierto, junto a ella, inseparable, el claustro, únicos vestigios presentes del origen del monasterio. Sus antiguas salas todavía son capaces de relatarnos la historia del lugar: la cocina ofrece la Exposición Historia del Chocolate, ya que aquí se cocinó por primera vez en España este producto importado de las Américas, la bodega alberga el Museo del Vino D.O. Calatayud, perteneciente a la Ruta del Vino, y en otra estancia descubrimos la Exposición de Carruajes con 4 modelos de la Edad Media. El resto del recinto ahora foma parte del complejo hostelero, ha evolucionado con el paso del tiempo pero aún así ha sabido mantener en armonía su legado después de 800 años, hoy en día podemos seguir disfrutando de este oasis de naturaleza entre las áridas tierras de Calayatud.
El murmullo del agua nos envuelve desde la entrada del parque y acompaña nuestros pasos durante todo el camino, 5 kilómetros llenos de vida y naturaleza donde a cada paso que damos nos sorprendemos con los ingeniosos caprichos de río. Los monjes labraron estas tierras durante 600 años para acercarse a Dios y hoy caminamos por estos mismos senderos con la misma sensación de paz. El recorrido nos transporta a través de bosques, cascadas, cuevas, lagos y grutas donde podemos encontrar la historia de su origen, se puede visitar tranquilamente en una mañana pero el tiempo que invirtamos dependerá en gran medida de lo que tardemos en encontrarnos a nosotros mismos. El camino es fácil de recorrer e ideal para que los niños interactúen con el entorno, encontrarán aves, paneles de interpretación, parques de juegos, merenderos y sobre todo rincones nuevos que descubrir, éste es el verdadero legado que posee el Monasterio de Piedra.
INFORMACION PRÁCTICA
- El Monasterio de Piedra fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 1983 y recibe 300.000 visitantes cada año.
- Se ofrecen visitas guiadas gratuitas al antiguo Monasterio cada 30’.
- Todos los días hay exhibiciones de aves rapaces, incluye suplemento en la entrada.
- Está prohibido bañarse y el agua de las fuentes no está tratada.
- Dirección: C/ Afueras sn, Nuévalos (Zaragoza)
- Teléfono: 976.870.700
- Web: monasteriopiedra.com
- Email: acliente@monasteriopiedra.com
- Hotel & SPA: Monasterio de Piedra
- Horario:
- 31 de Marzo al 27 de Octubre: de 9:00 a 20:00, cierre de acceso a las 18:30 h
- 28 de Octubre al 30 de Marzo: de 9:00 a 19:00, cierre de acceso a las 17:30 h
- Precio:
- Adulto (12-64 años): 14,40 € (16 € con aves rapaces)
- Niño (4-11 años): 9,90 € (11 € con aves rapaces)
- Senior (+64 años): 9,90 € (11 € con aves rapaces)
- Cómo llegar:
El Monasterio de Piedra es un lugar único en Europa por su entorno y su historia, lo habéis visitado? Nos recomendáis algún lugar parecido?









hola, excelente post, estoy pensando en hacer una ruta aragonesa en octubre, me gustaría saber si merece la pena estar un día entero en la zona del monasterio de piedra, ya que he visto que tiene hotel y sería interesanta quedarse. Gracias
Hola Rafael, gracias por tu comentario. El Monasterio de Piedra merece la pena un día entero, sobre todo si viajas con niños ya que hay varios puestos de interpretación de la naturaleza muy interesantes. A 50 km también está Molina de Aragón, pertenece a Guadalajara y aunque se sale de la ruta aragonesa es un pueblo muy bonito junto con la zona del Alto Tajo. Espero que disfrutes del viaje. Un saludo !!!