Continuando con nuestro viaje por Emilia Romaña y después de visitar Ferrara nos dirigimos hacia Ravenna, una ciudad situada a pocos kilómetros del Mar Adriático y que cuenta con una gran cantidad de templos de origen bizantino y paleocristiano, muchos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El origen de Ravenna se remonta al siglo II a.C cuando la ciudad fue colonizada por el imperio romano, aunque ya se tienen noticias de antiguos asentamientos etruscos en el Valle Padana. La fama de Ravenna fue creciendo poco a poco, debido en parte a su situación estratégica, hasta que en el año 402 d.C se convirtió en capital del imperio romano de occidente, durante esa época el Emperador César Octaviano Augusto dotó a la ciudad de un importante puerto militar en la cercana Classe y construyó un gran canal hidráulico que unía el Río Po con el puerto, una auténtica obra de ingeniería hidráulica.
Aparcar en Ravenna es una tarea bastante complicada, principalmente porque casi toda la ciudad es zona azul, por suerte, el día que la visitamos era domingo y no tuvimos que pagar.
Empezamos nuestra ruta por la Puerta Adriana, uno de los antiguos accesos a la ciudad. Está situada en la zona oeste de la muralla, en la Vía Cavour y consta de una entrada flanqueada por dos bastiones de 20 metros, de ahí nos fuimos directos al centro de visitantes donde se sacan los tickets para visitar algunas atracciones de la ciudad y que está situado al lado de la Basílica de San Vitale, en la Vía Argentario.

Ravenna cuenta con un gran patrimonio artístico fruto de los distintos pueblos que han habitado la ciudad como los romanos, los Ostrogodos o los Bizantinos y que han ido dejando su huella en los diferentes monumentos, viviendas y templos a lo largo y ancho de toda la ciudad. De todo este rico patrimonio, 8 lugares fueron declarados Patrimonio de la Humanidad porque albergan espectaculares obras de arte, principalmente realizadas con pequeños mosaicos. De estos ocho sitios, cinco se visitan con un ticket único: La Basílica de San Vitale, el Mausoleo de Galla Placidia, la Basílica de San Apollinarie Novo, el Baptisterio Neoniano y el Museo Arcivescovile, la entrada conjunta cuesta 9,50€.
Tras comprar el ticket, nuestra primera parada fue en el Mausoleo de Galla Placidia que está situado en el mismo recinto que la Basílica de San Vitale y rodeado de un hermoso jardín. El Mausoleo se construyó entre el año 425 y 430 para albergar el sepulcro de Galla Placidia, la hermana de Flavius Honorius Augustos, emperador del Imperio romano de occidente en el año 395. El interior está decorado con preciosos mosaicos tanto en las paredes como en los techos simulando un cielo totalmente estrellado, dado que el lugar conserva los mosaicos más antiguos de Ravenna las visitas son breves, limitadas y no se puede hacer fotos con flash por lo que no hay mucho tiempo para disfrutar de esta maravilla.




Una vez fuera y puesto que había acabado la misa que estaban celebrando en la Basílica de San Vitale nos dirigimos hacia allí. Cuando entré me quedé con la boca abierta, si el mausoleo es una pasada la basílica, bajo mi punto de vista, le supera con creces.

El templo se empezó a construir por mandato del arzobispo Ecclesio en el año 527, durante la época de ocupación ostrogoda y es el máximo exponente del arte Bizantino. Su interior alberga auténticas obras de arte en forma de mosaicos que representan el poder imperial y de la iglesia.


De todos los mosaicos destacan los del ábside que representan a los emperadores Justiniano y Teodora con sus respectivos séquitos realizando ofrendas al templo y varias escenas de Cristo y del antiguo testamento.

Continuamos nuestro recorrido hasta nuestra siguiente parada, la Plaza del Popolo, el centro neurálgico de la ciudad. Este lugar data de finales del siglo XIII y en él se concentran algunos de los edificios más importantes de Ravenna como el Palazzo Comunale o el Palazzo ex sede della Banca Nazionale del Lavoro, construido por el arquitecto Camillio Morgia. La plaza también cuenta con un reloj público y dos columnas erigidas en 1483 de estilo veneciano y que muestran las estatuas de San Vitale y San Apollinare, patrón de la ciudad.

Seguimos callejeando por el entramado de calles hasta llegar a la Oficina de información turística donde la chica que había no tenía muchas ganas de currar, aunque le preguntamos varias cosas lo único que hizo fue darnos tres mapas de la ciudad iguales donde nos iba apuntando lo que le íbamos preguntando cada vez, en fin, que mucho no nos ayudó.
Turismo se encuentra en la Plaza de San Francisco donde además está la iglesia conocida con el mismo nombre. Este templo pertenecía a un antiguo convento franciscano que fue suprimido y expropiado por las tropas de Napoleón en el año 1810 aunque no pudimos verlo ya que estaba cerrado.

Justo en uno de los laterales de la iglesia se encuentra la Tumba de Dante Alighiero, el autor de la Divina Comedia. Los restos del escritor descansan en un mausoleo de mármol construido en el siglo XIV, en el exterior del mismo hay un pequeño jardín donde se puede ver un túmulo cubierto de hojas donde según pone en una placa de piedra estuvieron los huesos de Dante desde el 23 de marzo de 1944 hasta el 19 de diciembre de 1945. Como curiosidad decir que la campana que se encuentra en el jardín toca 13 veces todos los días cuando se cierra el mausoleo como homenaje al escritor que murió un día 13.

Nos dirigimos al Baptisterio Neoniano que se construyó en el siglo V sobre una antigua terma romana. Este lugar es el más antiguo de los ocho templos inscritos como Patrimonio de la Humanidad, tiene planta octogonal y destaca el espectacular mosaico central de su cúpula que representa a San Juan Bautista bautizando a Jesús en el Río Jordan, sin lugar a dudas un sitio que hay que visitar sí o sí.


Al lado del baptisterio se encuentra el Museo Arcivescovile que consta de cuatro salas donde se exponen diversas piezas arqueológicas procedentes de varios lugares de la ciudad, entre ellas destaca el Trono de Maximiano, realizado totalmente en marfil tallado. Dentro del antiguo palacio episcopal también podemos ver la espectacular Capilla de San Andrés bellamente decorada con mosaicos de principios del siglo V, lamentablemente, no se pueden hacer fotos y ojo con saltaros esta regla porque la chica de la entrada tiene muy mala leche, a nosotros nos vio la cámara colgada al cuello y por poco y no nos deja entrar!!

La verdad es que las tripas ya nos empezaban a rugir pero decidimos aprovechar para ver dos lugares que nos quedaban cerca, el primero fue la Basílica de San Apollinare Nuevo. Este templo fue construido en el siglo V por orden de Teodorico el Grande, rey de los Ostrogodos aunque fue terminado por el Emperador Justiniano en el siglo VI. El interior como casi todas las iglesias de la ciudad está decorado con pequeños mosaicos que muestran 26 escenas de la vida de Cristo y justo en la entrada a mano derecha también se representó el palacio de Teodorico.


Nuestra última visita antes de buscar un sitio para comer fue al Baptisterio Ariani al que se accede gratuitamente. El edificio es muy pequeño y se mandó construir por el Emperador Teodorico entre los años 493 y 526. En el interior destaca la cúpula donde está representado el Bautismo de Cristo acompañado por todos los apóstoles que están escenificados alrededor de la escena principal.

Tras todo el día visitando cosas era hora de echar gasolina al cuerpo así que nos pusimos manos a la obra en busca de algún lugar donde comer. Entramos en dos sitios antes de decantarnos por uno pero como no nos hacían ni puñetero caso desistimos, por lo visto allí los restaurantes tienen tanta afluencia que les da lo mismo que se vaya la gente, ya vendrán más. Comimos en Mosaico Piadineria, un error como una casa, la comida escasa, mala y encima caro, los camareros bastante secos y como consejo, no visitéis el baño antes de comer! Totalmente desaconsejable!
Antes de ir en busca del coche nos dirigimos a la antigua Iglesia de Santa Eufemia situada en la Vía Azeglio. A simple vista este templo no tiene nada de especial pero lo espectacular se encuentra en el subsuelo del mismo. En el año 1993, al ir a construir algunos garajes subterráneos dieron con una antigua domus romana, ésta, consta de 14 estancias situadas 3 metros por debajo del nivel de la calle y alberga numerosos mosaicos conservados en perfecto estado, entre los más espectaculares se encuentra el conocido como la «Danza de los genes de las cuatro estaciones». El ticket de entrada a la «Domus dei Tappeti di Pietra» cuesta 4€ y está abierta a partir de las 10 de la mañana.

Tras esta visita, fuimos hasta el coche para dirigirnos al Mausoleo de Teodorico, se puede ir perfectamente andando pero con el calor que hacía y puesto que está un poco retirado preferimos tirar para lo más cómodo. Este lugar está situado en el parque conocido con el mismo nombre y la entrada al mismo cuesta 4€. El mausoleo se mandó construir en el año 520 d.C por orden del Emperador Teodorico para que a su muerte, albergara sus restos pero durante la dominación bizantina el cuerpo fue sustraído de la tumba y el mausoleo se reconvirtió en capilla cristiana.

El edificio cuenta con dos pisos y está construido en mármol blanco de Istria, a mí personalmente, fue la construcción que menos me gustó de las declaradas Patrimonio de la Humanidad, aunque, para gustos los colores!
Para finalizar nuestra visita a Ravenna nos dirigimos hacia la Basílica de San Apollinarie in Classe situada en la localidad donde se encontraba el antiguo puerto romano, a 5 kilómetros del casco histórico de la ciudad. Este templo se construyó en el siglo VI y su interior estaba totalmente cubierto de mosaicos, hoy en día, muchos de ellos han desaparecido, aún así, la iglesia merece una visita. El ticket de entrada es de 4€.


Con esta visita finalizamos nuestro recorrido por Ravenna, una ciudad que guarda auténticos tesoros en el interior de sus templos, a mí me gustó aunque tengo que reconocer que Ferrara para mi gusto es mucho más interesante.
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