No es un secreto que nuestro país guarda auténticos tesoros y como nos encanta descubrir nuevos lugares esta vez decidimos hacerle una visita a la provincia de Huesca que tiene un gran patrimonio natural. Ya hemos estado varias veces pero la zona de Guara – Somontano todavía no la conocíamos así que un fin de semana pusimos rumbo para allí.
Nuestra primera idea era visitar Alquézar pero ya que íbamos aprovechamos para conocer algún otro rincón, buscando información nos topamos con la Ruta del Salto del Bierge y la Fuente de la Tamara. Obviamente mi primera idea fue descartarla antes de que la viera Raúl pero lamentablemente no llegué a tiempo para esconder los folletos, no era porque el lugar no fuera bonito sino porque cuando empecé a ver desniveles, montañas y caminos cuesta arriba me entraron los sudores de la muerte, digamos que el deporte y yo no somos buenos amigos.
Para dormir escogimos Bierge, un pequeño pueblo situado en plena Sierra de Guara y rodeado de campo, reservamos un hotel que tenía muy buena pinta y tengo que decir que aunque el trato de las dueñas fue inmejorable, hubo algunos detalles que no acabaron de gustarme, eso sí, la relajación allí está asegurada, tan sólo puede quebrar el silencio algún que otro rebaño de ovejas que pase por allí, una maravilla. El hotel se llamaba La Era del Conte.
Tras un paseo por la zona y ver el espectacular atardecer sobre la iglesia del pueblo nos dirigimos a nuestro alojamiento con la intención de preparar la ruta del día siguiente. Si os soy sincera yo solo iba rezando para que hubiera una tormenta y no pudiéramos ir pero no había ni una nube así que me salió el tiro por la culata, jejejeje.
Ruta Salto del Bierge y Fuente la Tamara
La ruta comienza en el aparcamiento de el Restaurante – albergue El Salto y desde allí hasta la fuente hay una distancia de aproximadamente 5 kilómetros por lo que calcular una hora y media de ida y otro tanto de vuelta, si vuestra forma física es similar a la de Homer Simpson que no se ha calzado unas botas de montaña en su vida echadle una hora más para cada trayecto, ojo, que yo no estoy tan desentrenada, eh? No vayáis a confundir, tan sólo tardé media hora más de ida y vuelta, jejejeje. El desnivel medio de la ruta es de unos 400 – 500 metros.
Tras desayunar y dejar el coche en el aparcamiento empezamos a caminar por un sendero que discurre paralelo al cauce del Río Alcanadre, afluente del Cinca. La pista era bastante llanita por lo que me emocioné y recorrí los primeros dos kilómetros a toda leche, una vez finaliza esta pista se llega a una especie de mirador donde hay varios paneles explicativos de los animales (la gineta, el jabalí) y la vegetación (pino carrasco, coscojas) de la zona y un banco de madera desde donde se divisan unas espectaculares vistas del río y del cercano Huevo de Morrano, una curiosa formación rocosa que tiene forma de huevo (of course).
Bajo mi punto de vista el banco es para que te sientes, disfrutes de la naturaleza y te vuelvas al parking…es broma!!! Desde este mirador empieza a subir otro sendero natural que tiene una barandilla de madera y que cada vez sube más y más, en el lado izquierdo se ve el Barranco de la Peonera, este barranco es uno de los más bonitos y frecuentados de Aragón.
Sinceramente, me iba cagando en el que puso en el mapa que era una ruta sencilla, vamos, que de sencilla tiene lo mismo que yo de política, NADA!!! El sendero iba subiendo y bajando, cruzamos varios cañones (el de San Julián, el Ceguero) hasta descender al nivel del río, una vez allí, lo cruzamos por unas grandes rocas y lo bordeamos hasta llegar a nuestro destino. Antes de bajar os recomiendo asomaros (con mucha precaución) para ver el Estrecho de Fornazos, un espectacular barranco con pozas de aguas cristalinas y muy concurrido por los amantes de los deportes de aventura.
La Fuente de la Tamara cuenta con una gran «piscina natural» de agua turquesa donde por supuesto nos dimos un baño, el lugar está muy bien acondicionado y hasta tiene unas mesas de madera debajo de la sombra de un árbol, aprovechamos también para comernos el bocata que llevábamos y relajarnos un rato antes de emprender el regreso.
La vuelta la hicimos por el mismo sitio aunque personalmente se me hizo más pesada porque sabía todas las cuestas que me esperaban por delante! Para finalizar nos acercamos al Salto del Bierge, una antigua presa que se ha convertido en uno de los lugares preferidos por los lugareños para pegarse un baño. Cuenta con un salto de aproximadamente 10 metros y allá estaba todo el mundo mirando embobado a ver quién era el valiente que se tiraba desde arriba, confieso que yo era una de ellas.
Estaba tan lleno de gente que decidimos pasar de bañarnos así que nos dirigimos al hotel para pegarnos una ducha y salir por ahí a conocer nuevos sitios. Aunque la ruta me pareció un poco «durilla» para los que no están acostumbrados al deporte, reconozco que el lugar es precioso y muy recomendable para pasar un día en plena naturaleza y pegarse unos cuantos chapuzones en el río (siempre que sea verano).
¿Cómo llegar hasta el Salto del Bierge?
El Salto del Bierge como ya he comentado está situado en la provincia de Huesca, en plena Sierra de Guara. Nosotros hicimos el trayecto desde Reus por lo que nos dirigimos hasta Huesca y una vez allí cogimos la N-240 hasta la localidad de Angües, allí nos desviamos a mano izquierda con dirección al pueblo de Abiego y finalmente cogimos la carretera que va a Bierge, pasamos el pueblo y a unos 2 kilómetros ya hay un cartel que indica el desvío.
Datos útiles Ruta Salto del Bierge y Fuente de la Tamara
Distancia total de la ruta: 9,50 kilómetros.
Desnivel medio de la ruta: 400 – 500 metros.
Sitios de interés durante la ruta: Huevo de Morrano, Barranco Peoneras, Barranco San Julián, Barranco el Ceguero, Cañón Río Alcanadre, Cabeza de Guara, Fuente el Puntillo y Fuente de la Tamara.

Si queréis seguir nuestras aventuras y saber por dónde andamos lo podéis hacer a través de nuestras diferentes RRSS, ¿Conocéis esta zona de Aragón?, ¿nos recomendáis alguna ruta más por allí?














Qué maravilla! Esa zona la tenemos pendiente y la verdad es que me apetece algún viajecillo sólo para disfrutar de la naturaleza
A ver si es verdad y nos acercamos hasta allí que no nos pilla muy lejos, nos debéis varias visitas, jejejeje. un besote!!! 😉