Cuando estuvimos en Semana Santa recorriendo la zona de Alsacia francesa nos quedó una espinita clavada, queríamos conocer también algunos pueblos de la parte alemana y no teníamos suficiente tiempo así que en uno de mis múltiples paseos de la tarjeta de crédito (jejeje), volví a comprar unos vuelos para el Aeropuerto de Basel-Mulhouse-Friburgo y para allá que nos fuimos en el puente de junio.
Hace unos cuantos años ya estuvimos por allí pero paramos en pocos lugares y ya ni nos acordábamos, esta fue la ruta que hicimos, espero que os sirva para preparar la vuestra aunque evidentemente faltan muchísimos lugares, tres días no dan para mucho más!
Primer día:
GEGENBACH
Esta pequeña ciudad está situada en el sur de Alemania, a orillas del Río Kinzig. Los primeros pobladores de la misma fueron los celtas aunque más tarde pasaron por aquí los romanos, pueblo que dejó un gran legado en Gegenbach, sus calles han sido fuente de inspiración para pintores, poetas, escritores y hasta para directores de cine, sin ir más lejos, la película de Charlie y la fábrica de chocolate tiene como fondo las bonitas casas con entramado de madera de este lugar.
Aparcar no es tarea fácil y menos gratis aunque si cruzáis las vías del tren y callejeáis por el barrio que hay en esa zona quizás podáis dejar el coche sin tener que pagar nada.
La visita a Gegenbach se puede hacer perfectamente en una hora ya que su casco antiguo es bastante pequeño, el recorrido puede empezar en la Puerta de Kinzig, una antigua torre de defensa que formaba parte de las murallas, desde ahí lo más interesante es callejear para ver algunos puntos importantes como son el Ayuntamiento, construido en el año 1784 y que en Navidad se convierte en el mayor calendario de adviento del país, la Plaza del Mercado desde donde se divisa una de las antiguas puertas que daban acceso a la ciudad, la Iglesia de Santa María que guarda bonitos frescos en su interior, la Abadía y el Jardín de hierbas o numerosas fuentes repartidas por todo Gegenbach.
Sin lugar a duda, las Calles Engelgasse (Calle de los ángeles) y Höllengasse (Calle del infierno) son las más bonitas de la ciudad, con suelo adoquinado y las típicas casas de entramado de madera adornadas con flores.
SASBACHWALDEN
Se anuncia como el pueblo más bonito de la Selva Negra y aunque tiene lugares chulos, personalmente me dejó indiferente, posiblemente porque hacía muchísimo calor y no lo disfruté muy bien.
Sasbachwalden data del año 1347 cuando ya aparece mencionada como un grupo de granjas y casas independientes. Nosotros aparcamos en la iglesia desde donde hay unas vistas espectaculares de todo el pueblo y los viñedos cercanos, sin lugar a duda, callejear por el pueblo es una de las cosas que hay que hacer sí o sí ya que cuenta con las típicas casitas de colores con entramado de madera y decoradas con muchas flores de colores.
Una buena idea es recorrer algunas rutas que pasan por los viñedos cercanos de Alde Gott y acercarse hasta el Molino Straubenhöf, que está en funcionamiento desde el año 1789 y hoy en día alberga un museo. Para los amantes del vino, este lugar es una especie de «paraíso» ya que cuenta con varias bodegas donde degustar los vinos típicos de la región.
Como hacía tanto calor decidimos entrar en una pastelería de esas que tienen mesas y sillas para degustar una de las «delicatessen» de la zona, la tarta de Selva Negra, elaborada con chocolate, nata, cerezas y licor, un auténtico manjar!
LAGO MUMMELSEE
Este lago de origen glacial es uno de los más visitados de la región y está situado a los pies de la Montaña Hornisgrinde, la más alta de la zona norte de la Selva Negra.
Según cuenta una leyenda local, el lago está habitado por el Rey de Mummelsee y por espíritus de agua que se aparecen en forma de bellos seres y son capaces de enamorar a cualquier persona, en uno de los extremos del mismo se puede ver la estatua de una sirena, sentada y admirando el paisaje.
En Mummelsee se pueden hacer varias rutas aunque la más popular es un camino de aproximadamente 2 kilómetros que rodea el lago, se puede hacer perfectamente en un cuarto de hora y es muy fácil ya que no tiene desnivel, para los más experimentados existe un sendero que sube hasta la Neuer Turm, situada en lo alto de Hornisgrinde, el camino es bastante empinado y para llegar hasta arriba se necesita una hora y media como mínimo, una vez en la cima se puede recorrer un sendero circular de 3 kilómetros que te lleva a otras torres-mirador.
Todas las rutas parten del Berghotel desde donde además se puede alquilar una barquita a pedales para recorrer el lago y ver el paisaje desde otra perspectiva. Entre los meses de mayo y octubre existe una línea de bus que conecta Mummelsee con el Mirador de Neuer Turm.
BADEN-BADEN
Esta ciudad está situada en pleno Valle del Río Oos y durante el siglo XIX fue el lugar preferido de vacaciones de la alta burguesía alemana principalmente gracias a los numerosos baños termales que existen en Baden-Baden desde la época romana. La ciudad cuenta con alrededor de 12 fuentes de agua cliente de manantial que surge desde una profundidad de 2000 metros y que a lo largo de la historia se ha utilizado para todo tipo de dolencias y terapias.
Por sus calles y jardines han pasado todo tipo de personalidades y personajes importantes como Caracalla, el emperador Federico II que instaló la residencia imperial en la ciudad o el mismísimo Napoleón Bonaparte. Hoy en día, todavía se respira un aire de distinción y lujo en todas sus calles y se pueden visitar algunos lugares como el famoso Casino, construido a principios del siglo XIX, los Jardines Lichtentaller Allee, con más de 300 especies de árboles, la Iglesia gótica de Siftskirche o las antiguas ruinas de las termas romanas, situadas bajo el Balneario de Friedrichsbad.
Sin lugar a duda os recomiendo visitar algún centro termal como el Arena Vita, Cara Vitalis, Caracalla Therme o los Friedrichsbad, aparte de que estaréis en un lugar histórico, saldréis de allí con fuerzas renovadas para seguir vuestra ruta por la Selva Negra, los precios van desde los 20€ para arriba.
En nuestro recorrido escogimos Baden-Baden para alojarnos, lo hicimos en un pequeño apartamento situado en la Friedhofstrasse número 4, era pequeño pero estaba muy limpio y es perfecto para alojarse una o dos noches, el sitio se llamaba Apartamentos Baden-Baden.
Segundo día:
CALW
Esta pequeña ciudad medieval tuvo gran importancia en Europa durante el siglo XVII, principalmente gracias a su industria textil, de madera y sal. Además, es la ciudad natal del famoso escritor Herman Hesse, Premio Nobel de Literatura en el año 1946 y que desde 1990 cuenta con su propio museo en la casa donde pasó su infancia y juventud, la entrada al mismo cuesta 5€.
Calw es una ciudad pequeña y es fácil recorrer sus callejuelas andando, en ellas podemos ver casas de colores con el típico entramado de madera y numerosos comercios. Para dejar el coche hay numerosos parkings, no intentéis meter el vehículo en el centro ya que la circulación es bastante complicada y en algunas zonas está prohibida.
No podéis perderos el Ayuntamiento, la Plaza del Mercado que cuando estuvimos estaba en obras, la Casa de la Sal, la Iglesia Protestante, la Abadía de Hirsau o el famoso Puente Nicolausbrücke, el más antiguo sobre el Río Nagold y construido en el siglo XV.
La mayoría de los lugares importantes de Calw están reflejados en las obras de Hesse por lo que lo mejor es calzarse unos zapatos cómodos y perderse por las empinadas calles de la ciudad.
ABADÍA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO (HIRSAU)
Esta abadía está situada en Hirsau, una pequeña localidad a unos 2 kilómetros de Calw. Fue fundada en el año 830 por orden del hijo del Conde de Calw que quería convertirla en un lugar de peregrinación en el país, para ello se trasladaron las reliquias de San Aurelio desde Italia y se mudaron dieciséis monjes desde Monasterio de Fulda, a lo largo de la historia llegó a ser uno de los monasterios benedictinos más famosos de Alemania donde además se llevó a cabo la reforma de la Orden de Cluny.
Estuvo en funcionamiento hasta el año 1962, fecha en la que fue devastado por las tropas francesas durante la Guerra de los Nueve Años. Hoy en día el complejo está en ruinas, la entrada es gratuita y todavía se pueden apreciar algunas partes de la abadía en ruinas como el antiguo pabellón de caza, el claustro, el campanario, la Capilla de Santa María o la Iglesia de San Pedro y San Pablo que actualmente se encuentra casi desaparecida.
Para aparcar existen dos zonas que por lo menos cuando estuvimos nosotros estaban bastante vacías aunque el aparcamiento es de pago, una hora cuesta aproximadamente 1€.
BERNECK
Esta pequeña localidad fue documentada por primera vez en el siglo XII y está situada en el corazón de la Selva Negra, entre los acantilados de Köllbach y Bruderbachtal y a unos 2 kilómetros de Altensteig.
Visitarla no os llevará más de media hora ya que tan sólo hay que subir una empinada cuesta hasta el castillo que actualmente es propiedad privada y no se puede visitar y volver a bajar hasta la Plaza del Mercado. Destaca la Iglesia de Marienkirke que data del año 1490.
ALTENSTEIG
Altensteig se encuentra situada en la ribera del Río Nagolt y ya fue mencionada en el año 1085 con el nombre de Aldunsteiga. La ciudad antigua se encuentra enclavada en la pendiente de una colina y en la cima de la misma podemos ver el castillo medieval del siglo XIII, el único de este estilo en la Selva negra que ha sobrevivido hasta nuestros días en su estado original y desde donde hay unas vistas privilegiadas del paisaje que rodea esta pequeña localidad medieval.
Actualmente la fortaleza alberga el Heimatmuseum con una exposición permanente sobre la historia de Altensteig y la región que lo rodea, la entrada cuesta 2€. Los horarios son un poco raros, tan sólo abren los miércoles de 14 a 16 horas y los domingos de 14 a 17 horas así que es un poco complicado poder verlo.
Recomiendo perderse por sus callejuelas en cuesta donde se pueden admirar numerosas casas con entramado de madera de los siglos XV al XVIII y la Iglesia protestante de estilo barroco.
Si disponéis de tiempo, os aconsejo realizar alguna ruta por los alrededores de Altensteis, además, en la oficina de turismo se pueden contratar diversos recorridos para ver el casco antiguo de la mano de un guía.
ALPIRSBACH
Este pequeño pueblo se encuentra situado en el Valle del Río Kinzig, en pleno corazón de la Selva Negra y todo su turismo gira en torno a la fábrica de cerveza Alpirsbacher y la antigua iglesia monacal, una basílica románica del siglo XII que se dice que es una de las más bonitas del país.
La actual fábrica de cerveza, fundada en el año 1870, se construyó en el mismo lugar donde en la antigüedad había un monasterio de monjes benedictinos, datado del año 1095. Alpirsbacher elabora cerveza artesanal a partir de materias primas locales, hoy en día, es posible visitar la destilería y el museo de la cerveza donde se puede ver cómo se elabora esta bebida, la entrada a la fábrica se realiza todos los días a las 14:30 horas, cuesta 7€ e incluye la visita guiada, dos vasos de cerveza y un regalito.
SCHILTACH
Bajo mi punto de vista el pueblo más bonito que visitamos de la Selva Negra, con diferencia. Está situado en pleno Valle del Río Kinzig y su casco antiguo está declarado monumento nacional, no es para menos.
Schiltach jugó un papel importante en la economía de la zona durante el siglo XIX, principalmente gracias al transporte de madera que fue el ingreso principal de la población durante esa época.
Destaca la Plaza del mercado, eje central del pueblo y construida de forma triangular, es aquí donde encontramos el Ayuntamiento, un bonito edificio del siglo XVI decorado con pinturas murales de Eduard Trautwein que narran algunos capítulos de la historia de Schiltach. Desde esta plaza sale la Calle Schlossbergstrasse, flanqueada por casas de colores con entramado de madera que sube hasta los restos del antiguo castillo, el paseo es todo cuesta arriba y se puede hacer perfectamente en media hora.
Otro de los atractivos de Schiltach son sus museos, cuenta con cuatro bastante interesantes. El que más me llamaba la atención era el Museo de la Farmacia, situado en la Plaza del Mercado, en la antigua farmacia municipal, data del año 1837 y conserva una buena colección de medicamentos, artilugios farmacéuticos, carteles publicitarios y curiosidades varias, la entrada cuesta 2€ y no pudimos verlo ya que llegamos bastante tarde.
Los otros tres museos son el Schüttesägemuseum, situado en un edificio del Río Kinzig y que muestra la forma de procesar la madera, el Museum am Markt, con once salas temáticas que cuentan la historia de Schiltach y el curioso Museo Hansgrohe Aquademie que alberga piezas de más de 700 años de antigüedad relacionadas con el mundo del baño y el bienestar, estos tres museos son gratuitos.
WOLFACH
Esta pequeña localidad fue una de las grandes sorpresas del viaje ya que tan sólo la escogimos para dormir y nos encantó. Está rodeada por el Río Kinzig y su casco antiguo conserva un buen número de casas de la Edad Media con bonitos colores.
Destaca la calle principal (Hauptstrasse) donde está situado el Ayuntamiento, construido entre los años 1893-1894 en estilo neo-renacentista y el Fürstenberger Schloss, un palacio del siglo XVII que actualmente alberga el Museo de la región con una sección dedicada a los minerales y otra a los balseros.
Lo mejor es callejear y disfrutar de un paseo a orillas del Río Kinzig al atardecer, es un momento mágico. Para dormir escogimos el Hotel Kreuz, un lugar muy recomendable tanto para hacer noche como para comer o cenar, los dueños son majísimos y muy amables, nos encantó el sitio.
Tercer día:
TRIBERG
El pueblo de los relojes de cuco, sí, aquí están los dos más grandes del mundo y el más pequeño. Antes de llegar a Triberg por la carretera B33 hay que detenerse pasado Hornberg en el Eble Uhr Park, aquí encontramos el mayor reloj de cuco que está inscrito en el libro record de los Guiness, fue construido durante 5 años con un peso de 6 toneladas, un mecanismo de 4,5 metros y un péndulo de 8 metros, todas sus piezas han sido fabricadas de forma individual y montadas después, el precio para ver las entrañas de este armatoste es de 2€.
El que fue el reloj de cuco más grande del mundo hasta que fue desbancado se encuentra en la pequeña localidad de Schonach, a unos 2 kilómetros de Triberg, la entrada cuesta 2€ y está situado en una típica casita de la Selva Negra, cada hora un leñador se pone a cortar con su hacha y un búho mueve los ojos y la cabeza de lado a lado, es chulo aunque la señora de los tickets es bastante desagradable y ojo, que os de un papel conforme habéis pagado ya que si no, igual os hace rascaros el bolsillo de nuevo!
Otro de los atractivos de Triberg son sus famosas cascadas, dicen que las más altas y bonitas de Alemania. Para entrar hay que pagar 4€ y caminar aproximadamente 1 kilómetro hasta el primer mirador, allí, el Río Gutach se precipitan desde una altura de 162 metros a lo largo de 7 niveles, el camino es bastante fácil de recorrer aunque es necesario llegar calzado cómodo ya que hay varios pedruscos. Se puede seguir ascendiendo durante una hora o así hasta el primer nivel de la cascada aunque eso sí, la cuesta es bastante importante.
Triberg se fundó en el siglo XIV a los pies del castillo, hoy desaparecido, años más tarde fue pasto de un gran incendio y en el año 1830 se volvió a reconstruir en estilo clásico por el arquitecto Friedrich Weinbrenner, destaca su Ayuntamiento que cuenta con una sala decorada con madera tallada que muestra la vida de la Selva negra en clave de humor y la Iglesia de Wallfahrtskirche Maria in der Tanne, construida entre 1699 y 1705 y que está decorada en estilo barroco.
Para los que quieran aprender más sobre la Selva Negra y sus tradiciones les recomiendo visitar el Schwarzbald Museum, la entrada cuesta 6€ y abre diariamente de 10 a 17 horas.
FRIBURGO DE BRISGOVIA
Friburgo fue fundada en 1120 por el Duque Conrado de Zähringen y rápidamente se convirtió en uno de los mayores centros comerciales de la Selva Negra gracias a que le concedieron los privilegios de mercado, exportaba principalmente plata, lana y madera.
Numerosos pequeños canales (Bächle) atraviesan sus callejuelas y según cuenta una leyenda local, si te caes en uno de ellos, te casas con un habitante de Friburgo.
Solo pasear por las callejuelas del casco antiguo ya vale la pena aunque la ciudad cuenta con numerosos atractivos más. Una ruta por Friburgo puede comenzar perfectamente por la Plaza de la Catedral, una de las más grandes de la ciudad y donde se celebra diariamente (excepto domingos), el mercado semanal de comerciantes y campesinos.
En el centro de la misma destaca el imponente edificio de la catedral, construido en estilo gótico entre los siglos XI y XIV que cuenta con una torre de 116 metros a la que se puede acceder previo pago (desconozco el precio porque ni me acerqué a verlo). El interior alberga obras medievales y las esculturas de la patrona y patrones de la ciudad, la Virgen María, San Gregorio, San Lamberto y San Alejandro.
Otros lugares que hay que visitar sí o sí en la plaza son el antiguo almacén de la ciudad, de 1532, la Haus Zum Schönen Eck que alberga el Museo de Historia de Friburgo o el edificio de Alte Wache.
Seguimos callejeando para divisar dos de las antiguas puertas de entrada a Friburgo, la Martinstor y la Schwabentor, del siglo XIII y callejeamos, de pasada vemos la Universidad, el teatro y el antiguo y nuevo Ayuntamiento, situados en la Rathausplatz.
Como curiosidad decir que frente a algunos comercios, en el suelo, se puede ver un mosaico de piedra que muestra lo que se vendía en cada sitio durante la edad media.
Aquí acabó nuestro recorrido por la Selva Negra, un lugar espectacular y perfecto para desconectar y descansar unos días, podéis encontrar más información en la Oficina de Turismo de Alemania y Selva Negra. ¿Habéis estado en la Selva Negra? ¿Visteis algún pueblo más? Queremos saber vuestras recomendaciones para la próxima vez que vayamos por allí!












































Me ha encantado este paseo por la Selva Negra, muy bien explicado con todo detalle, para hacer el mismo recorrido. A ver si nos animamos cuando tenga mis vacaciones . Un abrazo
Hola Mamen, la verdad es que toda esa zona es preciosa así que si te animas, te gustará!!! Ya nos explicarás a ver qué tal!!! 😉
Nosotros estuvimos hace poco y me da que vamos a tener que volver. Muchos de los pueblos de los que hablas no los visitamos 🙁
Yo volvía con los ojos cerrados, es una zona preciosa y que siempre tiene algo por descubrir!!! 😉
Excelente relato, algún dia me gustaría viajar a la selva negra.
Es una zona preciosa y si te gusta la naturaleza, te encantará. Saludos!!! 🙂
Pues sí que os cundieron los tres días!! Yo me muero de ganas de ir a esa zona y Alsacia… A ver si yo también saco a pasear la tarjeta de crédito!! jejejeje
La verdad que aprovechamos bien los tres días, es una zona preciosa y perfecta para descansar así que anímate que de vez en cuando las tarjetas de crédito necesitan airearse, jejejeje. 😛
Vamos a mediados de Agosto, también 3 dias, vuestras explicaciones son un lujo ya veremos que recorremos de todo lo que contáis, nuestro campo base estará en Friburgo
Genial, espero que disfrutéis de esa zona, es preciosa. Ya nos contarás a tu vuelta a ver qué tal te ha ido!!! 🙂
Muy bien explicado, pero me podrías decir dónde dormisteis?
Gracias
Hola Juan, la primera noche dormimos en Apartamentos Baden-Baden en Baden Baden y la segunda noche en Hotel Kreuz en Wolfach, tienes los enlaces en el post, cualquier cosa nos dices!! 🙂
fam Gil
buenas tardes, conocemos Alemania muy bien viajamos una vez al año, sus lugares son dignos de admirar, no hay lugar que no te encuentres a gusto, todos tienen una historia, pequeña, grande pero cada rincón de Alemania es un estimulo de cultura donde adquieres lo imaginable.
la recomiendo a tod@s
Totalmente de acuerdo con vosotros, Alemania es preciosa y nosotros ya estamos deseando volver! 🙂
Genial post!!! gracias!!!
Muchas gracias a tí Sara por leernos, cualquier cosa por aquí andamos!!! 🙂
Muchísimas gracias!!! Estamos armando nuestro viaje. Septiembre es un buen mes? Queremos alojarnos en Baden Baden y alquilar un auto allí. Está bien?
Enrique- Argentina
Hola Enrique, el mes de septiembre es perfecto para recorrer la Selva Negra sin mucha afluencia de gente, estaréis más tranquilos. Alquilar el coche en Baden Baden está genial, nosotros empezamos la ruta desde allí aunque alquilamos el coche en el Aeropuerto de Friburgo. Cualquier cosa ya sabes por donde andamos! 🙂