La verdad es que los antiguos pueblos mineros siempre me han llamado la atención y cuando visito algún país me gusta conocer alguno de ellos, en Australia hay muchos, en la región de Queensland ya visitamos Irvinebank, Chillagoe y Herberton y no podíamos dejar pasar la posibilidad de ver alguno en la región de Victoria que durante el siglo XIX vivió una auténtica fiebre del oro.
Esta zona experimentó un gran auge entre los años 1851 y 1860 gracias al descubrimiento de importantes campos y depósitos de oro, esto propició la llegada de gente de todo el mundo y en apenas 10 años, la población de esta región se incrementó considerablemente hasta el punto de triplicar el número de residentes.
Desayunamos temprano y nos dirigimos hacia Ballarat, situado a unos 120 kilómetros de Melbourne. Esta pequeña localidad fue fundada en el año 1850 sobre una antigua hacienda de 1838 y jugó un papel muy importante en la historia de la búsqueda de oro, fue aquí donde se estableció en el año 1854 la primera planta australiana de este codiciado metal y donde tuvo lugar la Eureka Stockade, una revuelta de mineros debida al descontento de los mismos en relación a los impuestos abusivos y el trato recibido por parte de los supervisores de las minas de oro, fue el único levantamiento armado en la historia de Australia.
El lugar más popular de Ballarat es sin lugar a duda Sovereign Hill, una especie de parque de atracciones que recrea una antigua ciudad minera de 1850, en ella puedes buscar oro, montar en carro de caballos, ver una antigua mina, visitar el museo del oro o comprar artículos relacionados con la búsqueda de este preciado metal, la entrada no es barata (54 AUD) por lo que decidimos saltarnos este sitio, personalmente creo que es más interesante visitar la antigua ciudad que una recreación.
En primer lugar nos dirigimos a la Avenida del Honor, un paseo que se construyó para recordar a los soldados locales que lucharon en la Primera Guerra Mundial, está lleno de árboles y en cada uno de ellos hay una placa de bronce con el nombre de cada combatiente, en uno de sus extremos podemos ver un arco del triunfo.
Ballarat cuenta con numerosos edificios de arquitectura victoriana que recuerdan la época de máximo esplendor de la ciudad y están repartidos por algunas de sus calles más importantes: Sturt Street, Victoria Street, Main Street o Eurecka Street, sin lugar a duda, los más interesantes son el Teatro de su Majestad, construido en 1875, el imponente Ayuntamiento, de estilo clásico, el edificio de «The Mining exchange» de 1888 que se utilizaba para el intercambio y negociación de las acciones de las empresas mineras o la Galería de Arte, fundada en el año 1884 y que es la más antigua del país.
Otro de los atractivos de la ciudad son los numerosos hoteles que utilizaban en la antigüedad los trabajadores de las minas, existen alrededor de 50 y los más pintorescos todavía se conservan a lo largo de la Calle Lydiard Street o Sturt Street, no podéis dejar de hacer una parada en los números 10 y 27 de Lydiard Street para ver el Craig’s Royal Hotel y el George Hotel o en el número 427 de Sturt Street para admirar el bonito Golden City Hotel que conserva una fabulosa galería de hierro forjado.
Para terminar nuestra visita a Ballarat nos dirigimos a la Main Street donde además de numerosas tiendas de antigüedades y joyerías podemos observar en el número 111 la Montrose Cottage, la última casa original de mineros que ha llegado hasta nuestros días y que hoy alberga una exposición de historia local.
Nos pusimos de nuevo en marcha dirección Talbot, un pequeño pueblo situado a unos 50 kilómetros de Ballarat y que se dedicaba apaciblemente al pastoreo de ovejas hasta 1851, fecha en la que un pastor (Thomas Chapman) encontró oro en la zona y desató una auténtica fiebre del oro. Hasta Talbot llegaron hombres y mujeres procedentes de todo el mundo y la seguridad en el pueblo se convirtió en una auténtica pesadilla, los robos de caballos y atracos eran muy comunes.
Todo este boom de población propició la construcción de numerosos bancos como el Nacional, el Banco de Londres de Australia, el Australasia o el Banco Victoria, una oficina de correos, un palacio de justicia, numerosas escuelas, tiendas, tiendas, salones de billar y varias fábricas.
El camino hasta llegar a Talbot era llano, algún que otro canguro se cruzaba de vez en cuando en nuestro camino pero yo me esperaba encontrar un lugar lleno de gente y más bien parecía un pueblo fantasma, me encantó!!!
Ya os he hablado en numerosas ocasiones de la amabilidad australiana, paramos en una especie de chalet donde había un hombre cuidando su jardín para preguntar sobre el pueblo y encontramos un auténtico hombre-guía, nos contó sobre la historia, la búsqueda de oro en la actualidad y hasta nos enseñó pepitas de oro que él mismo había encontrado, para rematar el buen rato que pasamos allí, nos regaló una docena de huevos que habían puesto sus gallinas…nada que ver con lo que hay aquí!!
Aparcamos y empezamos a caminar por la Scandinavian Crescent donde pudimos ver el London House, un edificio del año 1883, construido por William Phelan, un conocido proveedor de materiales de construcción de la época, actualmente es un restaurante aunque los precios son un poco «carillos», en esta calle también encontramos el antiguo Banco Australasia, el primero que hubo en el pueblo y que estuvo en funcionamiento desde 1869 hasta 1914 y varias tiendas y hoteles antiguos que todavía conservan alguno de los letreros de propaganda que utilizaban en épocas pasadas.
Como era hora de comer y nuestras tripas empezaban a quejarse nos dirigimos hacia el Court House Hotel donde sirven gastronomía australiana a buen precio que aunque parezca mentira, estaba de lujo. En el interior se puede ver una exposición de fotografías de antiguos habitantes de Talbot ataviados con sus trajes de mineros y sujetando los tesoros encontrados en la zona, enormes y relucientes pepitas de oro.
Justo enfrente del hotel está la antigua Oficina de Correos y telégrafos, un edificio de ladrillos rojos construido en varias etapas entre los años 1860 y 1877, en la parte trasera de la misma estaba situada la Policía.
Callejeamos un poco por Talbot para ver alguno de sus edificios construidos entre los años 1860 y 1870 y reanudamos la marcha rumbo a Dunolly, otro de los pueblos mineros de la zona. Si podéis, os aconsejo que visitéis Talbot el tercer domingo de mes para ver su Feria de granjeros que atrae a numerosos habitantes y debe ser bastante animada.
La ciudad de Dunolly se encuentra situada en tierras de los aborígenes Dja Dja Wurrung y fue fundada en julio del año 1856, al igual que las poblaciones vecinas, sufrió una auténtica fiebre del oro y su población en poco tiempo pasó de una docena de personas a más de 2000. En el año 1869, en las inmediaciones se encontró la pepita de oro más grande del mundo, conocida como «Welcome Stranger» que pesó alrededor de 98 kilos y fue vendida en el London Chartered Bank días después.
Aparcamos en la Broadway Street, la arteria principal de la ciudad. Allí se nos acopló una simpática mujer, que también iba un poco «pimplada» (todo hay que decirlo) y nos hizo de guía turística. En esta misma calle está el Museo Goldfields que muestra fotografías, réplicas de pepitas de oro y objetos relacionados con la historia del pueblo. Abre los sábados y domingos de 13:15 a 16:00 y los martes y miércoles de 9:00 a 15:00 horas aunque depende de los voluntarios y no siempre están disponibles así que si vais expresamente, mejor contactar primero para aseguraros de que está abierto, la entrada cuesta 4 AUD y en este lugar también se dedican a buscar lápidas de familiares perdidos en el cementerio, previo pago de 10 AUD, me chocó bastante.
Continuamos nuestra ruta con la guía inesperada visitando el edificio del Ayuntamiento que fue construido como Salón de Juicios aunque debido a su mala acústica, fue intercambiado con el antiguo ayuntamiento en el año 1887, justo enfrente podemos ver el antiguo Bendigo Hotel & Coach Office, construido entre los años 1857 y 1858 y que fue sede de la empresa Cob & Co Coaches hasta 1874.
En la Broadway Street también encontramos el antiguo Railway Hotel, algunos curiosos cafés, antiguas tiendas y almacenes que todavía conservan los letreros que lucían en la antigüedad o el famoso London Chartered Bank, donde en febrero de 1869 se pesó y vendió la pepita de oro de Welcome Stranger.
Nos desviamos por un callejón hasta el antiguo Salón de Juicios, situado en un edificio de ladrillo rojo desde el año 1887, fecha en la que se trasladó desde la Broadway Street, actualmente alberga un centro de información, un poco más adelante encontramos la Wesleyan Church, construida en 1863 y que también contaba con escuela y jardín de infancia.
No teníamos mucho tiempo más, entramos en el Stranger Café a tomar un refresco y nos dirigimos hacia Bendigo, otro pueblo que habrá que explorar en próximas visitas ya que cuando llegamos era de noche y no pudimos ver mucha cosa.
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hola saben si en la actualidad se puede ir a buscar oro en australia y que permisos debo tener y como obtenerlos desde ya muchas gracias por su tiempo
Hola Jose Luis, te confirmo que todavía hay gente que sigue buscando oro, nosotros hablamos con un hombre de allí y hasta nos enseñó las pepitas que había encontrado, eso sí, desconozco si hay que pedir algún tipo de permiso, imagino que sí, siento no poder ayudarte más en este tema! 🙂
Me encanta leer este tipo de artículos de lugares muy poco conocidos en Australia.
Porque este país no es solo playa, sol y surf… aunque sea una parte importante jajaja
Conocer la Historia australiana y más concretamente la fiebre del oro es súper interesante e importante para entender cómo ha llegado hasta donde está ahora mismo.
¡Un abrazo desde Melbourne pareja!
A mí estos lugares me flipan y pienso que en Australia hay muchos lugares alucinantes que merecen una visita, tengo muchísimas ganas de volver para allá porque a día de hoy es el país que más me ha gustado de todos los que he visitado, tiene mucha variedad de paisajes! 🙂