La Costa Oeste de Estados Unidos es uno de los sueños de cualquier viajero, la primera vez que estuvimos allí tan sólo pudimos ver San Francisco, Las Vegas, el Gran Cañón y Los Ángeles así que teníamos una cuenta pendiente con esta zona y esta vez decidimos alargar un poco el viaje y subir hasta Yellowstone, uno de los parques más antiguos del mundo y una auténtica maravilla de la naturaleza.
Alquilamos un coche en San Francisco y nos dirigimos hacia Reno para hacer noche allí y continuar al día siguiente, esta ciudad es una copia a pequeña escala de Las Vegas aunque nosotros llegamos tan cansados que la vimos de pasada, no teníamos ni ganas de pasear y encima nos costó llegar hasta allí porque nos íbamos durmiendo.
Qué ver en Winnemucca
A primera hora de la mañana nos dirigimos hacia Winnemucca, esta ciudad fue nombrada en honor al jefe de la tribu Paiute Wobitsawahkah Winnemucca que durante el siglo XIX vivió en esta zona, su hija Sarah aprendió a hablar inglés, trabajó como intérprete para el ejército en Fort McDermitt durante la Guerra de Bannock (1878) y fue la primera nativa en escribir un libro «Life Among the Paiutes» por lo que posiblemente es una de las personas más conocidas del lugar.
La gran transformación de Winnemucca llegó de la mano del Ferrocarril Central Pacific en el año 1869, esto propició la llegada de numerosos inmigrantes vascos que trabajaron como pastores y por los que se celebra todos los años el Festival anual vasco y una considerable cantidad de chinos que trabajaban en el ferrocarril y formaron una gran comunidad en la ciudad.
Hoy en día ya no queda mucho de aquella época pero Winnemucca todavía conserva el ambiente del viejo oeste. Nosotros aprovechamos para dar una vuelta por sus calles y visitar la pequeña Iglesia de San Pablo situada en el cruce de las Calles Melarkey y Fourth, este templo fue utilizado por la comunidad católica durante más de 40 años, en 1924 fue restaurado y en la actualidad sigue cumpliendo la misma función.
Otro de los lugares históricos de la ciudad es el antiguo State Bank & Trust Co. que fue construido por la familia Reinhart en el año 1913 en la Calle Bridge Street y que recientemente ha sido renovado, también se puede ver la Casa Shone de 1901 o la antigua pensión vasca que hoy en día funciona como restaurante.
Nos habían hablado muy bien de The Griddle, una cafetería «vintage» que sirve desayunos y pastelería casera desde 1948 así que allá que nos fuimos y salimos de allí como dos globos, estaba todo de muerte, eso sí, la comida no es que fuera muy saludable, jejeje.
Ya habíamos cogido la carretera para continuar nuestro recorrido cuando vimos una gran masificación de gente y caballos, sí, era un auténtico RODEO americano!!!! Buscamos aparcamiento entre toda la maraña de coches, camionetas y caravanas que había aparcadas por todos lados y nos dirigimos hacia el festival, misteriosamente no había que pagar ninguna entrada así que allá nos sentamos para disfrutar de uno de los deportes favoritos del oeste americano.
El rodeo consiste en montar potros o toros salvajes y realizar distintas actividades con el animal, sin matarlo, como arrojar una cuerda en forma de lazo para cazarlo o rejonearlo, todo un espectáculo dentro y fuera de la arena ya que asiste multitud de gente ataviada con sus gorros vaqueros y sus camisas a cuadros, fue toda una experiencia!
Visitar el California Train Interpretative Center
Continuamos nuestro viaje hasta Elko pero por el camino vimos un centro de exposiciones sobre los pioneros que llegaron a California así que hicimos una parada para conocer un poco más sobre esta gente que viajó a lo largo del Río Humbolt soportando ataques indios, polvo, calor extremo y que a muchos de ellos les costó la vida.
En el California Trail Interpretative Center pudimos ver la exposición temporal «Eldo», de la artista de San Francisco Ann Belden, la exhibición está situada en los terrenos del complejo y consta de siete estaciones en las que la artista quiere mostrar cómo los pioneros viajaban y tenían que ir soltando todas sus posesiones por el cansancio de los animales. A lo largo del recorrido se pueden ver antiguas chozas indias, carromatos típicos del oeste y varios objetos relacionados con los primeros pobladores, la entrada es gratuita y la ruta se hace en aproximadamente 15 minutos.
Qué ver en Elko
La ciudad de Elko está situada entre Reno y Salt Lake City y muy cerca del Río Humbolt, uno de los más caudalosos del país que no desembocan en el océano. Su historia se remonta al año 1869 aunque la zona ya estaba habitada por trabajadores del ferrocarril del Central Pacific y anteriormente por nativos americanos de las tribus Shoshone, Bannock y Paiute.
En la actualidad pasear por las calles de Elko es como transportarte al lejano oeste, todavía conserva antiguos edificios, pensiones y hasta una máquina de tren.
Aparcamos el coche y nos dirigimos a la conocida tienda Garcia Bits & Spurs situada en el número 500 de Commercial Street, un auténtico templo vaquero donde se puede ver una exposición de antiguas sillas de montar, fotos, botas y artilugios que se utilizaban en la antigüedad. La tienda tiene una historia de más de 100 años y en la actualidad todavía siguen fabricando artesanalmente productos de piel y plata que después se pueden comprar, unas botas vaqueras rondan los 210 $. Los dueños son muy amables y aunque no compres nada te animan a recorrer todos los rincones de este lugar, un auténtico museo del oeste americano.
Continuamos nuestro recorrido en el Star Hotel, un restaurante situado en una antigua pensión vasca de 1910 que cuenta con un pequeño «barrio rojo» ubicado detrás del restaurante, nosotros lo estuvimos buscando pero no dimos con él aunque el Star estaba cerrado e igual está dentro.
Lo mejor que se puede hacer en Elko es recorrer sus callejuelas o degustar la gastronomía vasca, sí, esta ciudad también fue el destino de numerosos inmigrantes vascos durante el siglo XIX y hoy todavía conserva varios restaurantes y el National Basque Festival que se celebra todos los años el día 4 de julio con bailes, exhibiciones y hasta un encierro.
Los amantes del rodeo y de las tradiciones del oeste no pueden dejar de visitar el Western Folklife Center que está ubicado en un antiguo «Saloon» de 1868 en el número 501 de Railroad St. y que alberga una gran cantidad de artesanía, fotos, vídeos y audios sobre la vida de los pioneros, inmigrantes y nativos americanos y que cada año durante los meses de enero y febrero organiza el Festival de poesía cowboy (Cowboy Poetry Gathering). El horario del centro es de 9 a 17 horas de martes a viernes.
Continuamos nuestro recorrido hasta Twin Falls, hicimos noche en el Hotel Shilo Inn Suites, un alojamiento cercano al parque de las Cascadas Shoshone y el Lago Dierkes que cuenta con habitaciones cómodas, grandes y limpias, eso sí, el mobiliario está un poco desfasado y necesita recambio urgente.
Visitar las Shoshone Falls y el Dierkes Lake
Nos levantamos temprano, sobre las 5 de la mañana, desayunamos y nos fuimos directos al Parque de Shoshone Falls y Dierkes Lake, la entrada al mismo cuesta 3 $ por vehículo pero cuando llegamos no había ni el tato en la taquilla así que pasamos y pagamos a la vuelta.
El Lago Dierkes fue descubierto por un inmigrante alemán llamado John Dierke que encontró el lugar de casualidad mientras trabajaba en Idaho Power, John quiso aprovechar el potencial del arroyo que había encontrado y plantó una gran variedad de frutales pero la capa freática aumentó y los árboles quedaron sumergidos en el agua. En 1969, Dierkes Lake fue vendido a la ciudad de Twin Falls quien lo acondicionó con zonas para baño, un área recreativa y un lugar para aparcar, se dice que en el fondo del lago hay coches, barcas y hasta un cofre del tesoro, la verdad que el clima no era el perfecto para comprobarlo, jejeje.
Nuestra idea era rodear el lago, hay una ruta de aproximadamente 3 kilómetros, muy bien señalizada y que empieza en el aparcamiento así que empezamos a caminar por un sendero de tierra hasta la otra orilla, allí hay una escalera que sube hasta la cima de un acantilado, una vez arriba continuamos el recorrido hasta un mirador con excelentes vistas al Cañón del Río Snake y justo después empezamos a descender por otras escaleras hasta el nivel del lago, desde allí sale otro sendero que se bifurca hasta «The Alcove» aunque nosotros seguimos caminando de vuelta al parking, es una ruta sencilla y bastante agradable, eso sí, las escaleras cuestan!
Cogimos de nuevo el coche y nos dirigimos hacia las Cascadas Shoshone conocidas como las «Niágara del Oeste» por la cantidad de agua que llevan (cuando la llevan). Este salto de agua de 65 metros de altura y 300 metros de alto fue formado en el Río Snake por grandes inundaciones durante la era glacial, hace aproximadamente 14000 años.
Las Shoshone Falls fueron un lugar importante de pesca para los nativos de las tribus Lemhi Shoshone, Bannock y Agaidika que pescaban salmones y cazaban a orillas del río, en el siglo XIX tras la llegada de los colonizadores se convirtieron en atracción turística aunque sin mucha afluencia.
Lamentablemente cuando visitamos nosotros la zona no llevaban agua aunque eso sí, el paisaje es precioso y creo que no es un lugar al que vaya mucha gente, estuvimos allí más de 4 horas y solo aparecieron dos coches, en los alrededores hay varias rutas para caminar, nosotros hicimos una que tenía muchas cuestas y subía a un mirador, es una de las más populares aunque no recuerdo el nombre, solo sé que es muuuuuy larga!
¿Qué os ha parecido esta zona de Estados Unidos? ¿Conocíais su existencia? ¿Habéis estado alguna vez allí?
























Qué día más chulo! Vaya suerte encontraros con un rodeo, metiditos de lleno en el oeste americano 😀
La verdad que fue una suerte porque nos apetecía mucho ver uno y estábamos buscando un sitio donde poder ir así que genial! Y encima gratis!! 🙂