A principios del mes de agosto viajé a Cracovia de sorpresa, Raúl me regaló los billetes por mi cumple y pude conocer esta bonita ciudad que en la antigüedad fue capital de Polonia, un lugar precioso, con mucho encanto y lleno de lugares históricos, hoy os dejo un pequeño resumen para visitar la ciudad en dos días, espero que os sea de utilidad!
Barbacana, torres y antiguas murallas
Las murallas de Cracovia datan del siglo XIII y formaban parte del sistema defensivo de la ciudad junto con la Barbacana. La fortificación tenía 3 metros de grosor, 39 torres y un foso de más de 5 metros de ancho que cuando dejó de cumplir su función, fue derribado y convertido en una zona verde.
En la actualidad tan sólo se conservan la Torre de San Florián, la Torre de los Ebanistas, la Torre de los Carpinteros y 200 metros de muralla que están situados en la Calle Pijarska y que albergan una exposición de fortificaciones con imágenes y documentación de antiguas torres de Cracovia.
La Barbacana fue edificada al lado de las murallas en el año 1499 para defender la ciudad de la invasión otomana, cuenta con una planta circular que está rodeada de un foso y en la actualidad es posible visitar la primera planta de la misma y sus 47 torres, es la más grande de Polonia y la única fortificación de este tipo que se ha conservado hasta nuestros días.
Colegio Maius
Este colegio es la sede más antigua de la Universidad Jaguielónica y fue construido por orden de la Reina Eduviges que lo dejó escrito en su testamento del año 1400, a lo largo de su historia ha sufrido varias remodelaciones y ha acogido a estudiantes tan importantes como Nicolás Copérnico, el creador de la teoría heliocéntrica que cuenta que la tierra y los planetas giran alrededor del Sol.
Actualmente se puede hacer una visita guiada al interior del colegio, cuesta 12 PLN y te lleva por varias salas, hoy convertidas en museo, en las que se puede admirar numerosos objetos relacionados con la cartografía, meteorología, astronomía, física y química. Visitar el patio interior es gratuito y en él podemos ver una fuente rodeada de arcadas construidas en ladrillo y piedra y la joya de la corona, el antiguo reloj que cada dos horas muestra un desfile de tallas de madera y emite una melodía.
Colina de Wawel
Este es uno de los lugares con más encanto de Cracovia, por un lado, goza de unas vistas espectaculares del río y la ciudad y por el otro, conserva algunos de los lugares más importantes de Cracovia como el Castillo real o la Catedral.
Según cuenta una leyenda, Wawel fue fundado por el Rey Krakus que estableció su residencia sobre la cueva de un temido dragón. Este animal tenía atemorizada a toda la ciudad ya que destruía y mataba todo lo que se le ponía por delante, el monarca, harto ya de tanta desolación, ofreció a quien le matara la mano de su única hija.
Muchos caballeros intentaron (sin éxito) matarle, pero fue imposible hasta que llegó un humilde zapatero llamado Dratewka, éste, ofreció al dragón una oveja que guardaba en su interior azufre, el animal se la comió y de la sed que le entró bajó hasta el Río Vístula y casi que lo vació, la oveja explotó y el zapatero se casó con la hija del rey.
La entrada al recinto cuesta 18 Zl. y en verano y fiestas señaladas es misión imposible visitarlo sin esperar al menos dos horas en la cola.
¿Qué se puede ver en Wawel?
El Castillo Real de Wawel es una fortificación de estilo renacentista que cuenta con más de 1000 años de antigüedad. Fue el lugar escogido por la realeza polaca para fijar su residencia desde la Edad Media hasta el siglo XVII, fecha en la que se trasladó la capital del país a Varsovia.
Ha sido remodelado en numerosas ocasiones por diferentes monarcas para adaptarlo a sus gustos y necesidades y en las numerosas restauraciones han intervenido varios arquitectos importantes como el italiano Bartolomeo Berrecci o Francesco Fiorentino, a partir del año 1796, el castillo fue tomado por las tropas austriacas y se convirtió en cuartel militar por lo que se derribaron algunos edificios y se amuralló el recinto.
Actualmente el palacio está en fase de remodelación pero es posible visitar las habitaciones de los monarcas, los salones de fiestas y reuniones o algunos antiguos torreones. Destaca la colección de tapices de Arrás, con más de 130 piezas que fueron encargadas por el Rey Segismundo Augusto a un taller de Bruselas o el tesoro de la corona que alberga la famosa espada Szczerbiec, utilizada en las coronaciones reales.
Otro de los lugares que no podemos perdernos en Wawel es la Catedral de Cracovia, un templo que fue construido entre los años 1320 y 1364 y que ha sido testigo de la coronación de 37 monarcas polacos, algunos de ellos están enterrados entre sus muros.
En su interior destaca la Capilla renacentista de Segismundo donde fueron coronados varios monarcas polacos, el sepulcro de plata de Stanislaw o la Capilla del Obispo Gamrat donde se puede admirar el crucifijo negro de la Reina Eduviges.
Una visita a la catedral no está completa sin subir a la Torre Segismundo donde se encuentra la Campana de Segismundo, una pieza fundida en el siglo XVI a partir de varios cañones de guerra, la campana pesa 12,7 toneladas y para ponerla en funcionamiento se necesitan alrededor de 10 personas, una auténtica obra de arte.
Para finalizar el recorrido por la Colina de Wawel se puede acceder a la Cueva Smocza Jama donde según la leyenda, habitaba el temido Dragón de Wawel. La cavidad tiene dos entradas y cuenta con tres cámaras de gran tamaño que mediante un pasillo descubierto en 1974 están conectadas con la Catedral de San Wenceslao y San Estanislado, en el interior de la cueva viven Toglobios, unos raros crustáceos.
Cuartel general de la Gestapo
Este edificio está situado en el número 2 de la Calle Pomorska y fue construido entre los años 1931 y 1936 como residencia de estudiantes, años más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en cuartel general de la temida Gestapo.
Actualmente este antiguo inmueble alberga la exposición permanente «Los habitantes de Cracovia en tiempo de terror durante los años 1939, 1945 y 1956» y a través de sus diferentes salas podemos ver una muestra de fotografías, documentos y antiguos objetos que se utilizaron en este sitio.
Sin lugar a duda, la parte más interesante del museo son las antiguas celdas de detención y tortura que todavía conservan algunos grafitis realizados por los presos. El ticket de entrada al Cuartel general de la Gestapo cuesta 8 PLN.
Fábrica de Oscar Schindler
Esta fábrica, situada en el número 4 de la Calle Lipowa es mundialmente conocida desde que se estrenó la película «La lista de Schindler», dirigida por Steven Spielberg y rodada en muchos lugares de Cracovia.
Oscar Schindler fue un empresario alemán que durante la ocupación nazi salvó la vida de más de 1000 judíos mediante su fábrica de ollas y material de cocina.
Actualmente la fábrica alberga una exposición permanente titulada «Cracovia bajo la ocupación Nazi entre 1939 y 1945». En el museo se muestra la historia de la ciudad entre estos dos años con objetos, fotografías, réplicas y un amplio material audiovisual y de sonido, algunos de los objetos fueron utilizados para el rodaje de la película «La lista de Schindler», la entrada a la exposición cuesta 21 PLN.
Galerías medievales de Cracovia
El Museo Rynek Underground está situado bajo la Plaza del Mercado de Cracovia, a unos 4 metros de profundidad y visitarlo es tarea casi imposible ya que las entradas se suelen terminar temprano a pesar de que cierran a las 10 de la noche.
Los tickets cuestan 19 PLN y se compran justo en la otra parte del edificio de Sukiennice. El interior alberga un recorrido por los restos medievales de la ciudad con reconstrucciones de antiguos talleres o puestos de comerciantes, las excavaciones arqueológicas cuentan con televisores para poder ir consultando todo lo relativo a este lugar. No llegamos a visitarlo a pesar de que fuimos en varias ocasiones hasta allí así que habrá que volver.
Podgórze, el ghetto judío
El ghetto de Cracovia fue creado el 3 de marzo de 1941 en el distrito de Podgórze por las tropas nazis para «limpiar la ciudad de judíos». Más de 15000 personas fueron trasladadas a esta zona, vivían hacinadas en 30 calles que estaban rodeadas por un muro impenetrable por lo que Podgórze quedó aislado del resto de habitantes de la ciudad.
A partir del año 1942 los nazis empezaron a deportar a los residentes del ghetto hacia campos de concentración cercanos hasta los días 13 y 14 de mayo de 1943, fecha en la que la policía de las SS desmanteló Podgórze, 8000 judíos considerados «aptos para trabajar» fueron trasladados al Campo de Concentración de Plaszów, 2000 personas fueron asesinadas en las calles del ghetto ya que fueron clasificadas como «inservibles» y el resto, fueron trasladados a Auschwitz donde murieron y fueron torturados salvajemente.
La Plaza Bohaterów es el corazón del ghetto judío, allí tenía lugar la selección de personas que íban a los campos de concentración y hoy en día se ha convertido en un lugar de recuerdo, un monumento con 60 sillas recuerda a los héroes de este lugar que tuvieron que irse de sus casas con las únicas pertenencias que pudieron cargar a sus espaldas.
En una de las esquinas está la Farmacia del Águila (Apteka pod Orlem) cuyo dueño se negó a abandonarla tras la creación del ghetto, a pesar de que le ofrecieron numerosos locales en otros puntos de la ciudad. La entrada a la misma cuesta 8 PLN y en interior podemos ver una exposición de la exterminación nazi y el papel que jugó la farmacia en la salvación de varios habitantes de la zona, con simples tintes de pelo salvaban a ancianos, estuvo en funcionamiento hasta el año 1967.
Otro de los lugares que no podemos perdernos en esta zona son los restos de los antiguos muros que rodeaban el ghetto, están situados en el número 25 de la Calle Lwowska y el 62 de la Calle Limanowskiego.
Kazimierz, el barrio judío
Este bonito barrio al sur del Castillo de Wawel fue fundado en el siglo XIV por Casimiro El Grande como una ciudad independiente hasta el siglo XIX, fecha en la que Kazimierz pasó a ser un barrio de Cracovia.
Desde sus inicios hasta el final de la Segunda Guerra Mundial fue la residencia de la comunidad hebrea en la ciudad y una de las zonas que más sufrió la invasión nazi ya que la mayoría de sus habitantes fueron deportados a ghettos o campos de trabajo.
Kazimierz es el segundo conjunto de monumentos judíos más grande de Europa tras el de Praga, todo su núcleo cultural gira en torno a la Plaza Nowy y la Calle Szeroka. Cuenta con siete sinagogas repartidas por sus pintorescas calles aunque hoy en día tan sólo es posible visitar cuatro de ellas.
La más importante sin lugar a duda es la Sinagoga Vieja, situada en la Calle Szeroka. Este templo fue construido en el siglo XV en estilo gótico aunque un siglo más tarde fue totalmente reformado por el arquitecto italiano Mateo Gucci en estilo renacentista, es la sinagoga más antigua de Polonia.
La entrada a la vieja sinagoga cuesta 10 Zl y en el interior podemos encontrar desde el año 1958 el Museo de Cultura Judía que alberga una gran exposición de objetos y fotografías relacionados con la cultura, vestimenta, celebraciones y la persecución y exterminación de esta comunidad durante la ocupación nazi.
En la sala de oración destaca el altar gótico-renacentista que servía para la lectura del texto de la Torá y el nicho de estilo renacentista donde se guardaban los escritos sagrados.
Otra de las sinagogas que hay que visitar sí o sí es la de Remuh, del siglo XVI. Este templo es el más pequeño del barrio y el único que sigue en activo de toda la ciudad, además, cuenta con un antiguo cementerio renacentista donde se conservan varias tumbas, muchas de ellas fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial y utilizadas por las tropas nazis como adoquines para las calles. Hoy en día, el cementerio está en restauración. La entrada a la sinagoga más el cementerio cuesta 10 Zl.
La Sinagoga de Isaac está situada en el número 18 de la Calle Kupa y fue construida a mediados del siglo XVII por encargo del adinerado comerciante y banquero Isaac Jakubowicz, aunque el exterior es muy simple, en el interior se conservan inscripciones hebreas del siglo XVII.
Este templo fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial por los nazis y en la actualidad y desde el año 1980 está en reconstrucción, la entrada al mismo cuesta 8 Zl y bajo mi punto de vista, es prescindible si os falta tiempo.
La cuarta sinagoga que se puede visitar es la de Tempel, la última que se construyó en Kazimierz durante la segunda mitad del siglo XIX. Destacan las coloridas cristaleras de la planta baja y del primer piso, que datan del siglo XIX.
Un consejo sobre este barrio, lo mejor es callejear y descubrir los bonitos rincones con los que cuenta, comer en uno de sus múltiples restaurantes Kosher, salir de fiesta por sus animados locales nocturnos o visitar el mercadillo de segunda y antigüedades de los domingos en la Plaza Nowy.
Museo de la Farmacia
Este museo está situado en el número 25 de la Calle Florianska en una bonita casa burguesa del siglo XV y la entrada al mismo cuesta 9 Zl.
Fue fundado en el año 1946 por el doctor Stanislaw Pron como parte de la antigua Facultad de Medicina de Cracovia aunque años más tarde pasó a manos de la Universidad Jagellónica, propietaria actual del museo. En él se puede conocer la evolución de la farmacia polaca desde la Edad Media hasta nuestros días.
La exposición del museo ocupa el sótano, tres plantas de la casa y el ático y en cada sala podemos encontrar antiguos mostradores y artilugios de farmacia, como las de «El Elefante Dorado», una de las últimas farmacias históricas de Cracovia, emblemas, muebles donde se guardaban drogas y venenos, balanzas y aparatos para fabricar medicinas, animales exóticos disecados, botes y tarros de laboratorio, antiguos medicamentos, recetarios y hasta una colección de hierbas y medicinas naturales.
Destaca el busto del fundador del museo, Stanislaw Pron que está situado en la entrada del museo, una cristalera que se encuentra en la escalera entre la planta baja y el primer piso y el retrato en el tercer piso de María Bobrzecka, licenciada y propietaria de una farmacia cercana a Auschwitz que durante la ocupación nazi ayudó a varios prisioneros del campo de concentración.
Parque Planty
El Parque Planty rodea el casco antiguo de Cracovia y está situado en el lugar que ocupaban las antiguas murallas de la ciudad.
Fue creado en el siglo XX y ocupa una superficie de alrededor de 20 hectáreas repartidas por más de 8 kilómetros donde podemos encontrar lugares de ocio, estatuas, fuentes y más de 30 parques conectados por un sendero donde además podemos ver algunos edificios históricos de Cracovia como la Barbacana, la Torre San Florián, la Universidad Jagellónica o la Colina de Wawel, uno de los lugares más importantes de la ciudad.
Plaza del Mercado
Es la plaza medieval más grande de toda Europa con unas dimensiones de aproximadamente 40000 metros cuadrados y está rodeada por numerosos palacetes edificados hace más de 500 años, los más importantes son el Szara que según cuenta la leyenda fue construido por Casimiro el Grande para su amante, el Palacio Krzysztfory que hoy en día alberga el Museo de Historia de Cracovia o el Restaurante Wierzynek abierto desde año 1364, el más antiguo de la ciudad.
Fue erigida en el año 1257 y en ella podemos ver algunos de los edificios más importantes de Cracovia. Por un lado encontramos la Torre del antiguo Ayuntamiento, el único fragmento del mismo que ha sobrevivido hasta nuestros días, mide 70 metros y actualmente alberga una parte del Museo de Historia de la ciudad. Vale la pena subir hasta arriba para contemplar una bonita panorámica de Cracovia.
En el centro podemos ver el edificio de Sukiennice que data del siglo XIII, es una galería cubierta de 108 metros de longitud, de estilo gótico y construida durante la época de Casimiro el Grande aunque lo que hoy en día podemos ver data del siglo XIX ya que el antiguo edificio fue devastado en el incendio de 1555. En su interior encontramos numerosos puestos de recuerdos y en las paredes todavía se aprecian los escudos de los diferentes gremios y comerciantes del país.
La Basílica de Santa María está situada en uno de los extremos de la plaza, fue fundada en el siglo XIII por los burgueses de la ciudad y se dice que es una de las iglesias góticas más bonitas de Polonia. En el interior destaca el antiguo altar medieval donde están representadas más de 200 figuras a distintos tamaños y las cristaleras del siglo XIV, cada hora, desde las torres de la basílica suena un toque de trompeta, tradición desde hace más de 700 años.
Para terminar con los edificios importantes de la Plaza del Mercado nos vamos hasta la Iglesia románica de San Adalberto, uno de los monumentos más antiguos de Cracovia. Data del siglo X y según cuenta la leyenda, fue edificada en el mismo sitio donde antiguamente daba sus sermones San Adalberto.
Como veis hay numerosas razones para visitar Cracovia, es una ciudad preciosa y cargada de historia y desde la que se pueden hacer varias excursiones a lugares cercanos como las Minas de Sal de Wieliczka o el Campo de concentración de Auschwitz.
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