Muchos de vosotros habréis oído hablar del famoso Demonio de Tasmania, casi seguro que lo relacionáis con el travieso dibujo animado creado por Warner Bros, pero en realidad existe, es un marsupial del tamaño aproximado de un perro con pelo de color negro y una mala leche impresionante, casi mejor no encontrarse uno face to face, además, es un bicho bastante feo, nada que ver con el de la tele.
El caso es que nos apetecía ir a verlos, ya que estábamos en Australia y habíamos visto a koalas y canguros pues nos liamos la manta a la cabeza, pillamos un vuelo a Tasmania (el único lugar donde se puede ver) y allá que nos presentamos en busca del famoso Demonio de Tasmania.
Nuestro vuelo salía de Melbourne bien temprano y a las 7 de la mañana ya estábamos en Hobart, la capital de la isla. Tras coger el coche de alquiler y parar en el pueblo de New Norfolk a desayunar nos dirigimos hasta el Parque Nacional de Mount Field, situado a unos 60 kilómetros de la capital de Tasmania.
Mount Field fue fundado en el año 1916 por lo que es uno de los parques más antiguos de la isla junto con el de Freycinet, situado en la Costa Este de Tasmania. Abarca unas 16000 hectáreas en las que podemos encontrar una amplia variedad de vegetación como enormes helechos, distintas clases de pinos o el eucalipto de pantano, una de las plantas más altas del mundo que llega a alcanzar los 30 metros de altura, también se pueden ver algunos animales autóctonos como el Wombat (una monada), el canguro negro o el escurridizo Demonio de Tasmania.
En el centro de visitantes tienen varios panfletos con los diferentes senderos que hay en el parque, nosotros optamos por el de la Cascada Russell aunque finalmente nos animamos y estuvimos andando alrededor de dos horas y media. El precio de entrada para los dos con el coche nos costó 24 AUD y sirve para 24 horas.
Enfilamos el camino hacia las Russell Falls, desde el centro de información hay como un kilómetro y medio y es accesible para sillas de ruedas. Esta impresionante cascada tiene 3 niveles y está rodeada de exuberante vegetación, fueron descubiertas en el año 1856 y bautizadas con el nombre de Browing Falls aunque años más tarde se renombraron como Cataratas Russell, desde hace más de 100 años, han sido una de las imágenes turísticas de la isla.
Continuamos nuestra ruta hacia Horseshoe Falls subiendo una enorme pendiente con varios escalones, por poco y me da un telele, estas cataratas se encuentran 100 metros río arriba de las Russell y se tarda en llegar unos 20 minutos caminando entre bosques con enormes helechos (eso si estás en buena forma, sino más de media hora, jejeje), a primera vista tan sólo se puede ver el inicio de las cascadas y como el agua desaparece por el borde.
Para verlas en todo su esplendor hay que caminar un poco más por un sendero que lleva hasta un mirador situado justo en la base de las Horseshoe Falls desde donde se puede admirar los 5 metros de caída.
Para terminar nuestro recorrido nos dirigimos a las Barron Falls y de ahí al centro de visitantes desde donde hay una buena panorámica del Lago Dobson.

Estas tuberías de alimentación y las dos centrales fueron edificadas en la década de los años 30 como parte de un gran plan hidroeléctrico que en la actualidad consta de 16 presas, 10 centrales eléctricas, numerosos túneles y tuberías que abastecen a la mayoría de pueblos y ciudades de la isla. El pueblo de Tarraleah fue construido al lado de la presa para albergar a los oficiales de la Comisión Hidroeléctrica de Tasmania, hoy en día, se pueden realizar numerosas actividades en los alrededores como pesca de trucha, senderismo o paseos en barca.
Era hora de comer y nuestras tripas empezaban a quejarse así que seguimos la carretera hasta Derwent Bridge, allí vimos un pequeño café, The Hungry Wombat, en el que hacían hamburguesas y vendían peluches de este simpático animalito así que allá que paramos, estaba empezando a nevar y hacía mucho frío por lo que entrar allí nos dio la vida.
Acertamos de lleno, los dueños eran majísimos y las hamburguesas estaban muy ricas, tanto que hasta me dieron ganas de repetir, como no, acabé con un peluche de Wombat, estaban todos allí tan bien alineados y tan bonitos que no pude resistirme, jejejeje.
Proseguimos nuestro viaje hasta el Franklin River Natural Trail que está situado entre Derwent Bridge y Queenstown en el Wild Rivers National Park. Este paseo de aproximadamente media hora discurre a orillas del río a través de un bosque lluvioso por tierras de aborígenes australianos, nevaba un poco por lo que en lugar de media hora tardamos mucho menos.
Justo al lado y en el mismo parque natural está el sendero que en aproximadamente 20 minutos nos lleva hasta las Nelson Falls, nuestra última caminata del día. El camino es bastante sencillo y atraviesa un bosque tropical con una gran variedad de vegetación con más de 700 años de antigüedad, hay paneles interpretativos para poder conocer muchas de las especies de árboles que habitan en esta zona.
Decidimos ir directos hacia Strahan sin hacer ninguna parada más ya que estaba empezando a atardecer pero no pudimos resistirnos y nos detuvimos en Queenstown, teníamos pensado visitar el pueblo a la vuelta pero nos dirigimos hacia un vertiginoso mirador que está situado justo encima de la antigua mina de Mount Lyell que actualmente sigue produciendo justo en la colina de al lado cobre, oro y plata.
Echamos unas cuantas fotos y continuamos nuestro camino hasta Aloft Boutique Accomodation, nuestra casa para los siguientes tres días. Este precioso alojamiento está regentado por una pareja formada por un chileno y una alemana que cuidan hasta el más mínimo detalle, nos alojamos en un apartamento que tenía todo lo necesario para disfrutar de Strahan y de la hospitalidad de sus dueños, nos encantó!!!
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