¿Quién no ha soñado alguna vez con ver el atardecer caer sobre los 12 Apóstoles? Ese era uno de mis objetivos viajeros desde que era pequeña así que estando en Australia y muy cerca de allí obviamente no iba a desaprovechar la ocasión, a primera hora de la mañana pusimos rumbo desde Melbourne hacia Port Campbell por la escénica Great Ocean Road para llegar a tiempo a la función en la que el sol se esconde en el horizonte.
Esta conocida carretera de 243 kilómetros entre las poblaciones de Torquay y Allansford fue construida entre los años 1919 y 1932 a lo largo de la costa sur-oriental de Australia por soldados que habían participado en la Primera Guerra Mundial, consta de tres tramos (Surfer Coast, Green Coast y Shipwreck Coast) en los que podemos ver acantilados, playas, selvas y numerosos animales.
Playa de Bells Beach
Nuestra primera parada la hicimos en la famosa playa de Bells Beach, meca del surf en Australia, por lo que dicen, tiene las mejores olas para practicar este deporte y creo que algo de razón tienen. Todos los años se celebra el famoso Rip Curl Easter Pro, un campeonato que reúne a los mejores surfistas del mundo que se deslizan por encima de olas de hasta 5 y 6 metros de altura.
Hay varias zonas donde practicar este deporte aunque si eres principiante mejor que no pises The Bells Beach ya que en sus aguas numerosos expertos en la materia han estado a punto de perder la vida. La playa también es famosa por «salir» en la película «Le llaman Bodhi» de Keanu Reeves y Patrick Swayze aunque por lo visto, las escenas corresponden a otro lugar, así que lo único que hay de realidad en la cinta es el nombre, jejejeje.
Dónde ver canguros – Club de Golf de Anglesea
Continuamos hasta nuestra siguiente parada, el Club de Golf de Anglesea. No os vayáis a pensar que me he aficionado a este deporte, vamos, que yo con un palo de esos en la mano puedo ser muy peligrosa, jejejeje. La razón de ir hasta allí es porque es uno de los lugares donde se pueden ver más canguros en libertad, sí, como estáis leyendo!
Nos costó un poco encontrar el campo y los autóctonos de la zona no ayudan mucho, parece que lo quieran mantener en secreto. Hay un cartel bien grande que viene a poner algo así como prohibido buscar canguros si no eres cliente del club, en un primer momento me daba un poco de palo entrar pero viendo que los guiris se colaban en masa allá que me aventuré yo también y no hay que ir muy lejos para verlos porque están por todos sitios.
Allá estaban decenas de ellos saltando en mitad del campo de golf, todos flipados y mirándonos como si fuéramos extraterrestres, qué chulada!!! Estuvimos como media hora haciéndonos fotos con los animalitos, algunos eran enormes e incluso dejaban que te acercaras y todo.
Split Point Lighthouse
Cuando nos cansamos nos pusimos de nuevo en ruta, esta vez nuestro destino era el Split Point Lighthouse, un faro que se construyó en el año 1891 entre Cape Otway y Lonsdale Point para salvaguardar la navegación de la flota inglesa en las peligrosas aguas del estrecho de Bass.
El faro mide 34 metros de alto y los locales lo conocen con el nombre de «la reina blanca». En la actualidad se realizan visitas guiadas al mismo todos los días a las 11, 12, 13 y 14 horas, el tour dura aproximadamente 30 – 45 minutos y cuesta 14 AUD, hay que reservar previamente el recorrido, nosotros no pudimos hacerlo porque estaba cerrado.
Era hora de comer ya y nuestras tripas empezaban a quejarse por lo que paramos en el pueblo de Apollo Bay y nos dirigimos a un sitio que habíamos visto en la guía, era un pequeño local de pescadores donde escogías el pez o marisco que querías y te lo hacían en el momento, el sitio se llamaba Fisherman’s & Co, la verdad que todo tenía muy buena pinta pero el resultado no fue tan bueno porque allí todo lo rebozan y lo que iba a ser una comida rica y sana, acabó siendo un pringue de harina y fritanga de cuidado! Reconozco que la gastronomía es lo que menos me gustó de Australia y los únicos días que comimos bien se pueden contar con los dedos de las manos, jejejeje.
Atardecer en los 12 Apóstoles
Se estaba haciendo bastante tarde así que decidimos no parar en ningún sitio más hasta llegar al Parque Marino de los 12 Apóstoles.
Aproximadamente a las 17 horas ya estábamos en el aparcamiento del parque, que es gratuito. Esta maravilla de la naturaleza emerge del Océano Antártico en forma de pilares de roca caliza, un día, hace ya unos cuantos añitos (concretamente 20000), las piedras estuvieron unidas al acantilado de la zona continental pero la erosión de las olas y el viento las separó.
Hoy en día estos enormes riscos sobresalen del mar aunque no hay 12 como cabría esperar sino 8, el último en caer lo hizo en el año 2005, medía 50 metros. El nombre con el que conocemos a los 12 Apóstoles tampoco es el original, antiguamente era «Sow & piglets» (la cerda y los lechones) aunque por motivos de marketing y turismo se cambió en el año 1950.
Sobre las 18:15 el sol empezó a desaparecer por el horizonte, las rocas se fueron tiñendo de ocre y el espectáculo fue la leche, aunque hacía un frío de tres pares de narices, allá estaba yo quieta como una momia hasta que oscureció y de repente me di cuenta de que tenía bastante frío así que subí hasta el aparcamiento medio corriendo para calentarme un poco con la calefacción del coche.
Nos dirigimos hacia nuestro alojamiento, el Motor Inn Port Campbell, situado en las afueras del pueblo pero aún así nos encantó, la habitación era enorme, los dueños majísimos y estaba todo muy limpio. Eso sí, no pudimos cenar en ningún sitio porque el horario australiano es bastante estricto y a partir de las 7 de la tarde ya cuesta encontrar algún lugar abierto así que aprovechamos y nos comimos unos cuantos frutos secos que llevábamos para picar.
The Arch
Nos despertamos temprano y pusimos rumbo a la primera parada del día, The Arch, situado a unos 6 kilómetros de Port Campbell. Esta formación rocosa con forma de arco mide aproximadamente 8 metros de altura, lo mejor sin lugar a duda son las vistas que hay a los acantilados cercanos.
London Bridge
Muy cerca de allí se encuentra el famoso London Bridge que hasta el año 1990 era mucho más grande, el 15 de enero de ese mismo año, parte del arco colapsó, dejando atrapados a dos turistas en la nueva isla, pasaron varias horas antes de que pudieran ser rescatados con helicóptero pero por suerte, nadie salió herido.
The Grotto
Continuamos nuestra ruta por la costa en The Grotto, uno de los lugares que más me gustaron en la Great Ocean Road ya que es una especie de cueva, sumidero, agujero, arco y piscina natural a la vez. Lo que está claro es que hay que bajar los 700 metros que separan la carretera de la gruta para poder ver una de las estampas más impresionantes de todo el recorrido y como el agua del mar ha ido filtrando y erosionando la roca durante más de 20 millones de años hasta conseguir lo que hoy en día podemos ver, una auténtica maravilla! Una recomendación para los más atrevidos, intentar bañarse en este lugar puede ser bastante peligroso porque las mareas y la fuerza de las olas pueden ser letales.
Thunder Cave
Nuestra siguiente parada fue en Thunder Cave que debe su nombre (o eso creo yo) al sonido que hacen las olas al chocar contra las paredes de la cueva, hace algunos años, había un arco en la entrada de la misma pero el viento, el mar y la erosión lo hicieron desaparecer, con la fuerza con la que se estampa el mar contra la piedra caliza no me extraña que en esta zona hubiera numerosos naufragios, lo raro es que quedara algún barco en pie.
Broken Head
Caminamos 400 metros más hasta Broken Head, una especie de roca caliza desde donde se puede ver una panorámica de toda la costa y los escarpados acantilados.
Muttonbird Island Lookout
Seguimos nuestra ruta hasta Muttonbird Island Lookout, un mirador con buenas vistas de la cercana isla de Muttonbird donde vive una colonia de más de 50000 aves de esta especie y de pingüinos Fairy, lejos de la amenaza depredadora de los animales de la península.
Playa de Loch Ard Wreck
Para seguir nuestro recorrido nos dirigimos a la Playa de Loch Ard Wreck, a la que se accede por unas escaleras de madera. En este lugar, en el año 1878, un barco que viajaba desde Inglaterra a Melbourne se estampó contra las rocas y se hundió debido a que el capitán de la embarcación se perdió con la niebla. De los 54 tripulantes que llevaba a bordo tan sólo sobrevivieron dos jóvenes, Eva Carmichael, de origen irlandés y Tom Pearce, de 15 años. No es el único barco que ha encontrado su final en estas costas aunque posiblemente sí que es el más famoso.
La playa tiene forma de embudo y no es aconsejable bañarse en ella ya que por los carteles que hay cada 20 metros, hay fuertes corrientes y es bastante peligroso, de todas formas, en septiembre como que no apetecía meterse mucho en el agua, jejejeje.
Montar en helicóptero sobre los 12 Apóstoles
Una de las cosas que quería hacer sí o sí era sobrevolar los 12 Apóstoles en helicóptero, sabía que era caro pero no me importaba, total, no sé si volveré algún día a Australia y si vuelvo posiblemente recorra otra parte del país así que…»que me quiten lo bailao».
La empresa de helicópteros está en el parking del Parque Marítimo de los 12 Apóstoles y se llama «12 Apostles Helicopters», el precio de un recorrido de 15 minutos me costó 145 AUD y por suerte en la cabina tan sólo íbamos un japonés, la piloto y yo así que pude hacer cientos de fotos y vídeos, me encantó el paseíto!
Comenzamos nuestro regreso a Melbourne haciendo parada en Otaway Lighthouse, el faro en funcionamiento más antiguo de Australia y que ha sido testigo de numerosos hundimientos. Fuimos hasta la entrada pero costaba 19,80 AUD visitarlo así que nos dedicamos a andar por un pequeño sendero que conducía a un mirador y listo, eran aproximadamente las 5 de la tarde y todavía nos quedaba pendiente una visita bastante interesante.
Ver koalas en libertad en Kennet River
Nuestra última parada la hicimos en Kennet River, un lugar donde es habitual ver koalas en libertad. ¿Dónde verlos? Hay un bar que se llama koala, al lado de un camping, desde allí sale un camino asfaltado a mano izquierda y paralelo al camping que está lleno de eucaliptus. En menos de 20 minutos vimos 6 koalas, nos quedamos allí hasta que oscureció.
Sin lugar a duda, la Great Ocean Road es uno de los lugares que no hay que perderse en Australia, es una zona preciosa. ¿Habéis recorrido la famosa carretera? ¿Visitasteis algún lugar más?






































Qué curioso lo de los canguros en el campo de golf!! jajaja Y qué monos los koalitas!!! Ayyy! yo quiero uno!
Lo de los canguros fue muy chulo, habían montones de ellos por todas partes y encima dejaban que te acercaras, una pasada!!! Ya me quise traer yo un koala para aquí pero lamentablemente no se puede así que me conformé con uno de peluche, jejejeje. 🙂
Una ruta preciosa , visitar Australia mi sueño. Un abrazo
La verdad que la Great Ocean Road es un sitio espectacular por su riqueza paisajística, su flora y fauna, espero que puedas visitar Australia pronto!!! 😉
Buenas, Estoy intentando ver vuestro recorrido en Google maps y salta un poco de un lado a otro, lo hicisteis en el orden que está explicado?
Algunos nombres no me aparecen igual tampoco.
Muchas gracias por la información!
Saludos
Hola Carmen María, sí, lo hicimos en ese orden en dos días, el primer día llegamos hasta Campbell y el día siguiente hicimos todo lo demás en el orden que está puesto, qué es lo que no te sale en Google maps? 🙂