Me levanté emocionada ya que por fin iba a cumplir uno de mis sueños desde que era pequeña, abrazar a un koala, así que tras el desayuno pusimos rumbo hasta Townsville, el lugar desde donde salen los ferries para Magnetic Island, el templo de estos animalitos.
El dueño del alojamiento nos recomendó parar en Cardwell y comer un sándwich de cangrejo en uno de los lugares míticos de esa ruta, no se acordaba del nombre pero nos dijo que buscáramos un cangrejo gigante, además, nos explicó que la playa de esa localidad está llena de cocodrilos por lo que igual teníamos suerte y veíamos alguno así que sobre las 10 de la mañana comenzamos nuestra ruta en busca del bocata de cangrejo, los cocodrilos y los koalas.
Cardwell es una pequeña localidad que está situada a medio camino entre Cairns y Townsville, frente a la Gran Barrera de Coral y el Parque Nacional de la Isla de Hinchinbrook. Está rodeada de parques, cascadas, caminos y manglares que se juntan con el mar.
Lo primero que hicimos fue ir al centro de información aunque sinceramente, no nos hicieron mucho caso así que empezamos a caminar por el Sendero Wetland que discurre a orillas de la playa y se adentra en los manglares, hay que llevar mucho cuidado porque por lo visto esta zona está plagada de cocodrilos y más de un guiri ha tenido algún que otro susto gordo.
Hacía muchísimo calor por lo que andamos 3 kilómetros de ida y 3 de vuelta y nos metimos en el Restaurante «Deli Crab», el del cangrejo gigante, luego, continuamos nuestro camino hacia el Aeropuerto de Townsville ya que teníamos que dejar el coche de alquiler, en Magnetic Island no lo íbamos a necesitar.
Para llegar desde el aeropuerto hasta la terminal de ferrie hay varias formas de hacerlo, la más barata es en bus aunque también es la más complicada y más lenta porque hay que hacer trasbordo, los buses que llegan hasta allí son los números 200 y 201. Nosotros optamos por un taxi ya que íbamos un poco pillados de tiempo, nos costó 25,50 AUD y nos dejó en la puerta mismo, una vez allí compramos los tickets para el ferry de las 16:30 horas, nos costaron 32 AUD cada uno ida y vuelta con la compañía Sealink.
Existe la posibilidad de llevar el coche en el ferry para moveros por la isla (con coste adicional) aunque personalmente creo que no es necesario ya que el servicio de bus de Magnetic Island es bastante bueno, pasa cada 20 minutos y no es nada caro.
Magnetic Island ha estado habitada por aborígenes australianos mucho antes de la llegada de los europeos, se dice que hay numerosos enterramientos, pinturas y conchales de este pueblo, muchos de ellos todavía no han sido identificados aunque posiblemente pertenecen a la tribu local Wulgurukaba.
En el año 1770 el Capitán James Cook navegaba cerca de las costas de Magnetic Island, un extraño efecto magnético movió su brújula por lo que bautizó la isla con ese nombre, posteriores estudios han demostrado que no hay nada extraño en la zona por lo que posiblemente lo que le pasó a Cook fuera algo transitorio y provocado por otro artilugio.
Hoy en día, gran parte de la isla está declarada Parque Nacional, es el refugio de numerosos animales, aves, peces y alberga la colonia de koalas más grande de Australia. Además, Magnetic Island cuenta con 23 playas y un gran número de arrecifes de coral la rodean.
En unos 25 minutos ya estábamos en la terminal de ferry de la isla, desde allí sale el bus número 250 que recorre toda la zona desde Picnic Bay hasta Horseshoe Bay, el lugar donde estaba nuestro alojamiento, el Bungalow Bay Koala Village, el ticket nos costó 2,80 AUD cada uno aunque existe un billete diario de 7 AUD.
Una vez en el camping nos dieron la llave de nuestro bungalow, dejamos las cosas y nos fuimos andando hasta Horseshoe Bay para ver el atardecer, está a escasos 500 metros, esa noche cenamos en el bar del alojamiento que además tenía música en directo y estaba lleno hasta las trancas.
Teníamos contratado el tour para ver y abrazar koalas a las 10 de la mañana, el precio de este recorrido es de 29 AUD + 18 AUD si queréis foto de recuerdo, si os alojáis en el recinto hay distintos paquetes que incluyen el alojamiento, la foto, el abrazo y el ferry por lo que igual os sale a cuenta. A las 9:30 ya estaba yo en recepción como un clavo, esperando conocer a mi futuro tercer enamorado, esa media hora de espera se me hizo eterna!
A las 10 apareció un ranger del parque y nos acompañó hasta el pequeño zoológico con el que cuenta el Bungalow Bay Koala Village, empezamos el recorrido en una especie de charca donde había dos tortugas, sinceramente, no sé muy bien que contó porque yo estaba más preocupada de buscar al koala que de escucharlo, además, ya tengo una tortuga en casa por lo que no me interesaba mucho lo que estaba explicando, jejejeje.
Continuamos nuestro recorrido en la zona de loros, allí nos enseñaron dos, muy bonitos sí, pero tuve que esperar a que todos los guiris que venían con nosotros dieran el besito al loro con una pipa entre los labios y horror, yo tampoco me escapé a pesar de que no es que me gusten mucho esos pájaros! A veces hay que hacer el panoli para que te dejen en paz aunque os aseguro que me hubiera metido debajo de la mesa para que no me vieran!
Justo al lado había otra charca con cocodrilos y lagartos varios, el guía nos estuvo explicando un poco el modo de vida de estos animales, qué comen, dónde viven, etc, etc… Cuando vi que plantificaba a un lagarto muy feo encima de la cabeza de una sueca, huí como los gatos del agua, vale que le diera un beso a un loro pero me negaba a tocar a uno de esos bicharracos viscosos! Me escabullí entre la gente y misteriosamente aparecí en la habitación de los koalas, yujuuuuu!!! Mientras todos cogían lagartos yo me dediqué a hacerle un book a mis colegas los koalas, jejejeje.
Y por fin llegó el momento más esperado, mi abrazo con un koala! Son como peluches esponjosos y aunque tienen las uñas que parecen garfios son inofensivos, bueno, supongo que si les tocas mucho la moral sacarán su genio aunque el mío estaba tranquilito! Tuve que esperar que me lo pusieran encima, luego me dijeron que le pasara una mano por debajo del culo para que no se resbalara y solo puedo decir que fue uno de los momentos más felices de mi viaje por las antípodas. Cuando le tocó el turno a Raúl se olvidó de agarrarle el culo y el pobre koala sale en la foto con cara de susto, jejejeje.
Para terminar nuestro recorrido por el mini zoo, quién quería, podía coger a una serpiente, todavía estoy corriendo para que no me la pusieran encima! Fue una grata experiencia que recomiendo a todo el que pase por este lugar.
En Magnetic Island existe una gran red de senderos que recorren la isla y conectan las diferentes bahías y miradores y permiten observar las diferentes especies de animales y pájaros de la zona, hay paseos fáciles y otros que están destinados a gente más preparada físicamente.
Nosotros decidimos hacer en primer lugar una de las rutas más populares, la de los Fuertes de aproximadamente unos 4 kilómetros, la mayoría de ellos cuesta arriba. Estas fortificaciones fueron construidas en el año 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, para proteger a los barcos aliados que estaban anclados en la Bahía de Cleveland de los ataques japoneses.
En el complejo se construyó una unidad de radar en las colinas de Arthur Bay, dos reflectores sobre Horseshoe y Florence Bay, dos almacenes de armas, un puesto de mando, cuarteles, una unidad de comunicación, una batería antiaérea en Nelly Bay y varias tiendas de armas y prensa.
La ruta empieza en la carretera de Horseshoe Bay, en el desvío de Radical Bay desde donde empieza a subir, se hace bastante amena ya que, por lo menos yo, iba más pendiente de los árboles y de buscar koalas que de ver el paisaje.
Estos animalitos fueron introducidos en Magnetic Island en los años 30 para proteger la especie de los peligros y amenazas que sufre en el continente y hoy en día es una de las colonias más numerosas del país. Pueden dormir hasta 20 horas al día y se alimentan de eucaliptus por lo que tuvimos suerte ya que vimos tres de ellos a la subida y cuando bajamos estaban exactamente en la misma posición, por lo visto el olor les deja de estos árboles les deja k.o.
Subimos hasta el punto más alto, el puesto de mando, desde donde hay unas vistas espectaculares de las bahías cercanas y del mar, allí nos sentamos a comer una bolsa de patatas y una coca cola que habíamos comprado y a descansar un poco, es raro que lo diga yo pero esta ruta es la caña, recomendable 100% y eso que estuvimos como dos horas y media para hacerla y no es de las más facilitas, jejejeje.
Llegamos de nuevo a la carretera y decidimos hacer la ruta de 3 kilómetros hasta Arcadia Bay, comparada con la de los Fuertes es un poco cutre, no tiene eucaliptus por lo que no hay koalas y las vistas dejan mucho que desear, bajo mi punto de vista, es un sitio prescindible, eso sí, Arcadia Bay vale mucho la pena, hay merenderos, es pequeña y muy tranquila, estuvimos allí sentados un buen rato.
Cogimos el bus número 250 para volver a Horseshoe Bay, dimos una vuelta por un mercadillo que había, vimos de nuevo el atardecer y cenamos otra vez en nuestro alojamiento, la comida está rica y no es nada cara.
A la mañana siguiente decidimos comprar el pase diario para el bus, cuesta 7 AUD y te permite subir y bajar tantas veces quieras del mismo. Paramos en Arcadia beach y fuimos andando hasta Geoffrey Bay, desde allí sale una pequeña carretera asfaltada de aproximadamente 400 metros que lleva hasta un embarcadero lleno de wallabies de roca que se dejan tocar, hay que llevar mucho cuidado con ellos ya que si les das de comer cosas que no son aptas para su alimentación puedes enfermarles e incluso matarles, según ponía en un cartel, los wallabies comen zanahorias, patatas dulces o manzanas así que mucho cuidado que estos animalitos son únicos.
Justo en el embarcadero sale un sendero que atraviesa rocas y va hasta un espigón desde donde se puede ver toda la cosa y la cercana bahía de Geoffrey, no está muy bien acondicionado por lo que tendréis que ir saltando de roca en roca como los canguros, jejejeje.
Volvimos a coger el bus con dirección hacia Picnic Bay, la principal ciudad de la isla y hasta 2003 el lugar donde llegaban todos los ferries procedentes de Townsville. Picnic Bay cuenta con numerosos comercios y restaurantes aunque hoy en día, muchos de ellos se han trasladado a Nelly Bay, aún así, es un destino muy popular entre los australianos.
Desde la playa sale un sendero de aproximadamente 1,2 kilómetros que sube hasta el mirador de Hawkingspoint, el camino es todo cuesta arriba pero desde allí hay unas vistas espectaculares de la Bahía Nelly y Picnic. Estuvimos esperando un ratillo el bus y nos dirigimos hacia el Bungalow Koala Bay Village para recoger nuestras mochilas, nuestra visita a Magnetic Island había llegado a su fin y a las 8 salía nuestro vuelo desde Townsville rumbo a Melbourne, la región de Victoria nos estaba esperando!


































Una experiencia inolvidable, desde luego… Y veo que los paisajes de impresión.
Ay!! Que ganitas de ir por allí.
Un besote chicos!!
Sí, tanto los paisajes como la fauna son espectaculares, es uno de los sitios que no hay que perderse en un viaje por la costa este australiana! 😉