Para visitar el famoso Delta del Mekong y como ya hicimos con los Túneles de Cu chi y el Templo Cao Dai nos decantamos por ir a una agencia y contratar una excursión ya que sólo disponíamos de un día y no nos apetecía andar buscando buses ni pensar mucho así que de nuevo fuimos a la Agencia GNOC MAI situada en el 169 de Pham Ngu Lau St. y por 15$ cada uno reservamos un tour que nos llevaría a la provincia de Vinh Long para visitar el pintoresco Mercado de Cai Be.

El Río Mekong es uno de los ríos más caudalosos del mundo junto con el Amazonas, el Congo o el Orinoco. Nace en la Cordillera del Himalaya y recorre más de 4500 kilómetros atravesando países como China, Tailandia, Laos, Myanmar o Camboya para terminar formando el delta en Vietnam desde donde salen nueve afluentes que van a parar al Mar de China meridional, estos afluentes se conocen con el nombre de las «nueve cabezas de dragón».
Esta zona del Mekong ha estado habitada desde la prehistoria y a lo largo de la historia varios países se han disputado sus terrenos hasta el punto de producirse en sus aguas auténticas escabechinas como la acaecida durante la Guerra de Vietnam entre los soldados del Viet Cong y la Armada de Estados Unidos.

Aunque el delta ocupa más de 40000 kilómetros cuadrados de superficie, tiene más de 3000 kilómetros de canales navegables y consta de 13 provincias, nosotros nos decantamos por ver la provincia de Vinh Long que se encuentra aproximadamente a unos 100 kilómetros de Ho Chi Minh, tardamos unas tres horas en llegar con la correspondiente «guiri-parada» en una tienda de cachivaches varios, jejejeje.
Lamentablemente no escogimos el mejor día para ir a visitar la zona ya que estaba cayendo una buena trompa de agua, aún así nos dirigimos al embarcadero de Cai Be para visitar su famosos mercado flotante donde todos los días se pueden ver unos 400 barcos vendiendo principalmente fruta y verdura. Tienen una forma curiosa de anunciarse, no necesitan utilizar el Twitter, ni Facebook ni anuncios en la TV, simplemente cuelgan una patata, cebolla o lo que vendan en un palo y arreando, todo el mundo sabe lo que vende el barco en cuestión.

No tuvimos mucha suerte ya que como caía mucha agua los comerciantes tenían todo cerrado y había pocos barcos, una pena!!! Eso sí, pudimos ver cómo transcurre la vida a orillas del río: rudimentarias casas, sencillas gasolineras, niños jugando descalzos y pequeñas barcas amarradas luchando contra la corriente del río que por cierto, era bastante grande.

Seguimos nuestra ruta hasta una pequeña y rudimentaria casa, en realidad era una «fábrica» de caramelos de coco y arroz dulce inflado que empaquetaban en pequeñas tabletas y estaba bastante rico. Destacar que la zona del Delta del Mekong es la mayor productora de arroz del país, aquí crece más de la mitad del total de arroz de todo Vietnam. Nos hicieron una pequeña demostración de cómo explotaban el arroz, lo colaban, lo recubrían de caramelo y lo empaquetaban y finalmente quién quiso pudo degustar tanto los caramelos, el dulce de arroz como una especie de chupito de serpiente que fabricaban allí mismo, qué asco!!! Yo tiré más para lo dulce que para el zumo de bicharraco, obviamente también era una tienda donde tuvimos que esperar un rato hasta que escampó la lluvia, era imposible navegar, no se veía un pimiento.


Tras el momento «tele tienda» del viaje nos dirigimos a otra casa en mitad de un campo lleno de plantas para degustar la comida, nuevamente estaba asquerosa así que yo me fui directamente a las frutas que pusieron con el postre, mientras comíamos una banda de música nos amenizó con cantes y bailes típicos de la zona. Sinceramente, casi hubiera estado mejor que nos pusieran un buen bocata que lo que nos dieron.

Seguimos nuestra excursión, esta vez embarcamos en unas balsas más pequeñas donde solo cabíamos cuatro personas y nos adentramos en pequeños canales que están unidos por rudimentarios puentes de madera. Aquí tuvimos suerte y el tiempo nos dio una tregua, estuvimos como una hora disfrutando del paseíto.

Finalizada la visita a los canales más pequeños regresamos de nuevo al barco grande que nos llevó al embarcadero de partida donde cogimos el bus y regresamos a Ho Chi Minh.
Personalmente creo que es una excursión bastante prescindible, no me gustó. Supongo que lo chulo debe ser quedarse una noche a dormir allí para ver el ajetreo del mercado y de la vida diaria o quizás visitar otra zona del delta aunque esta vez no tuvimos tiempo para más, otra vez será! Y sobre todo, mejor ir por libre y evitar las «cutre excursiones» cuya única finalidad es llevarte a lugares para comprar cosas y poco más!
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Qué mala suerte la lluvia, pero cintra eso no podemos hacer nada. En cuanto a las excursiones organizadas la tienda cae fijo, totalmente inevitable…qué rollo ¿no se plantean que a la gente no le mola? Aunque no sé, cuando he hecho una siempre hay gente ddseandi ir de shopping, incomprensible pero cierto. Un abrazo!
Pues la verdad es que no sé donde deben hacer el negocio con las tiendas pero imagino que con los precios que tienen con que uno pique ya tienen para todo el mes, menudo timo de lugares!!! Lo de la lluvia fue una pena porque supongo que sin ella el sitio no me hubiera decepcionado tanto!!! 😉
El mekong merece mucho la pena, da igual el tramo que se visite. Cada día me gusta menos la visitas obligadas de las excursiones. Por la cara que pongo ni me hablan, jeje. Y la lluvía, ya se sabe, donde vamos allí aparece.. Un abrazo
No me gustan las visitas con gente pero a veces con tan poco tiempo son lo mejor para ver más cosas aunque eso sí, el tiempo que se pasan en las cutre tiendas bien lo podrían emplear en otras cosas, a mí también me ponen mala cara si te sirve de consuelo, jejejeje.