Milford Sound o Piopiotahi, como se le conoce en la lengua maorí, es un fiordo que está situado en el Parque Nacional de Fiordland en la Isla Sur de Nueva Zelanda, se extiende 15 kilómetros mar adentro desde el Mar de Tasmania y está rodeado de escarpados picos, algunos llegan a medir más de 1200 metros de altura.
Milford Sound es uno de los lugares más famosos y concurridos del país y cada año lo visitan una media de 500000 turistas que llegan desde Queenstown o Te Anau, tal es su belleza que el escritor y poeta británico Rudyard Kipling describió el lugar como la octava maravilla del mundo, personalmente a mí me decepcionó bastante ya que después de visitar los Fiordos noruegos creo que ningún otro sitio de estas características se puede comparar aunque reconozco que la carretera para llegar hasta allí es alucinante.
Carretera Milford Road (SH94)
Para llegar hasta Milford Sound nosotros salimos bien temprano de Queenstown que está situado a unos 300 kilómetros del fiordo y emprendimos la famosa carretera Milford Road que empieza en la pequeña localidad de Te Anau y pasa por el espectacular Valle de Eglinton donde se rodaron algunas escenas de la trilogía del Señor de los Anillos. Esta vía se abrió en el año 1954 tras la inauguración del Túnel Homer, de 1270 metros de longitud que permitió el paso de vehículos ya que hasta esa fecha el único acceso era caminando por los senderos que llegan hasta el fiordo, la construcción del túnel duró aproximadamente 20 años ya que tuvieron que picar la piedra de la montaña y el clima allí no es que sea el mejor para trabajar.
Hay que tener en cuenta que la última gasolinera para repostar está en el pueblo de Te Anau por lo que os aconsejo que seáis previsores y llenéis el depósito, nunca se sabe el tiempo que vas a pasar allí ni las condiciones meteorológicas al otro lado del túnel, es como entrar en otro planeta, jejejeje.
Lago Mistletoe
El primer punto de interés que encontramos en la Milford Road es el Lago Mistletoe, situado a unos 27 kilómetros de Te Anau. Para llegar hasta allí hay un sendero de aproximadamente 1,4 kilómetros que se tarda en recorrer unos 45 minutos, una vez allí se puede admirar el paisaje y algunos patos que nadan apaciblemente en las aguas cristalinas del lago.
Mirror Lakes
Continuamos nuestra ruta por el Valle de Eglinton hasta nuestra siguiente parada, los Mirror Lakes que están situados a unos 55 kilómetros de Te Anau y que son un conjunto de lagos que cuando están en calma reflejan las cercanas Montañas Earl.
Para llegar hasta este lugar hay un pequeño camino de 400 metros que discurre a través de un bosque de hayas, se tarda unos 10 minutos en recorrerlo.
Lago Gunn
Seguimos conduciendo por la carretera hasta nuestra siguiente parada situada a unos 78 kilómetros de Te Anau, en el precioso Lago Gunn, una pequeña laguna que está rodeada de impresionantes montañas como Melita Peak (1680 metros) o el Tolkien Peak (1760 metros) que recibe este nombre en honor al famoso escritor autor de las novelas del Hobbit y El Señor de los Anillos.
Se puede caminar hasta la playa sur del lago a través de un sendero circular de 1,4 kilómetros que cruza un bosque de hayas rojas precioso, hay que dejar el coche en el aparcamiento del camping de Cascade Creek. Durante el camino se pueden ver varios tipos de árboles cubiertos de musgo y si hay suerte, algunas aves típicas de esta zona como el famoso Kākā, una especie de loro o el Murciélago de cola corta, en peligro de extinción, la mejor hora para hacer la caminata es al amanecer o al atardecer ya que son las horas en las que más probabilidades hay de ver la fauna.
The Divide
Unos 19 kilómetros antes de llegar al Túnel Homer encontramos The Divide, el paso más bajo de los Alpes del Sur entre el este y el oeste, está situado a unos 513 metros de altura. Desde este lugar salen varias rutas, la más «accesible» es la Key Summit Track, de unos 3,5 kilómetros de longitud que empieza en el Parking de The Divide, sube hasta el pico de Key Summit (1086 metros) y ofrece espectaculares vistas del Parque Nacional de Fiordland, nosotros no la hicimos ya que en «teoría» se tarda unas tres horas en recorrerla aunque como ya me conozco seguramente hubiera tardado 8 o 9 y no teníamos tanto tiempo, si os gusta andar y dedicáis a esta zona más días seguramente sea muy recomendable, desde aquí también sale la ruta de Routeburn Track, una de las Great Walks de Nueva Zelanda que tiene una distancia de 32 kilómetros.
Túnel Homer
La carretera empezó a serpentear y las montañas parecían que nos iban a engullir, a cada metro había señales avisando del peligro de desprendimiento de rocas y de avalanchas, la verdad es que acojona un poco ya cuando miras hacia arriba y ves todos los pedruscos sujetados con pinzas como si de un Tetris se tratara y en la «pole position» para rodar montaña abajo empiezas a pensar en pasaría si se cayeran en el momento en que estás pasando, menos mal que no tuvimos que comprobarlo pero no es algo que no sea habitual así que hay que ir con cuidado y no parar por si las moscas, jejejeje!!!
El túnel atraviesa una de las montañas de la Cordillera Darran, tiene 1270 metros de longitud y es de dos sentidos pero un semáforo en cada lado del mismo regula el tráfico, tuvimos que estar esperando una media hora aproximadamente y una vez fuera salimos al espectacular Valle del Río Cleddau, lo mejor de todo son las vistas y ver las curvas y la pendiente de la carretera, yo creo que si apagamos el motor y dejamos la furgoneta a su libre albedrio nos hubiéramos ahorrado una buena pasta en gasolina.
The Chasm
Llegamos a nuestro siguiente destino en la Milford Road, The Chasm. Dejamos el coche en el aparcamiento y empezó la «tortura» de Milford Sound, no todo allí es maravilloso ya que el lugar está infestado por las horripilantes, pesadas, asesinas sandflies, una especie de vampiro con forma de bicho asqueroso, vamos, el auténtico terror del parque.
Según cuenta una leyenda maorí, una de sus diosas al llegar a Fiordland y contemplar toda la belleza que allí había y con miedo de que a todo el mundo le gustase el lugar igual que a ella y lo destrozara decidió enviar una horda de sandflies con la finalidad de ahuyentar a los «guiris» y preservar el lugar en su estado virgen, cosa que no ha pasado aunque a mí ganas me dieron de salir de allí pitando, la idea era buena, jejeje.
The Chasm fue formado por el Río Cleddau a su paso por un valle rocoso situado en las Montañas Darran, el agua fue erosionando la roca, creando espectaculares cascadas y remolinos que hoy en día se pueden contemplar desde una pasarela de madera situada sobre el río, eso sí, no se ve mucho el agua ya que hay varias plantas que han ido tapando la vista. Para llegar hasta The Chasm hay un pequeño sendero de 400 metros que es totalmente llano, en el parking campan a sus anchas una buena cantidad de Kākās por lo que la vista de estas aves está asegurada.
Milford Foreshore Walk
Llegamos a Milford Sound para ver el atardecer entre millones de sandflies, aún así decidimos hacer el Milford Foreshore Walk, un pequeño sendero de 400 metros que empieza en el aparcamiento principal del fiordo y recorre la orilla del Delta del Río Cleddau, durante el paseo es posible ver una buena cantidad de plantas nativas y aves típicas de la zona, además, hay unas vistas espectaculares del Pico Mitre, uno de los más famosos de Milford Sound.
Una vez terminamos la caminata nos dirigimos hacia el Mirador de Milford Sound que está situado junto al pueblo donde viven los trabajadores de la zona, el sendero que sube hasta el mismo es de apenas 100 metros y las vistas desde allí son preciosas por lo que os aconsejo que no os perdáis este lugar, hay un panel interpretativo con el nombre de todas las montañas que se ven desde allí, encontraréis la entrada al camino al lado de una placa en memoria de Donald y Elizabeth Sutherland (no el actor), un matrimonio que vivió y murió en Milford Sound toda la vida.
¿Dónde dormir en Milford Sound?
Era hora de recogernos y las opciones para dormir son escasas y bastante caras, habíamos barajado la posibilidad de volver a uno de los Campings del DOC que habíamos pasado por la carretera pero el más cercano estaba a unos 50 kilómetros y la verdad, no teníamos ganas de recorrer de noche la Milford Road ni de madrugar para hacer el crucero que salía a las 9:25 así que decidimos rascarnos el bolsillo y dormir en el Milford Sound Lodge, un alojamiento situado a unos 2 kilómetros del fiordo con todo tipo de comodidades, alquilamos una parcela con luz por 25 NZD cada uno.
Crucero por Milford Sound
Habíamos reservado por Internet un crucero por el Fiordo de Milford Sound con la compañía Jucy por un precio de 45 NZD cada uno con salida a las 9:25 de la mañana así que salimos con tiempo y nos quedamos admirando el paisaje un rato, el caso es que vimos como zarpaba nuestro barco pero todavía quedaba una hora así que no le dimos importancia, tan tranquilos fuimos caminando hasta el muelle desde donde salen todos los barcos, nos dirigimos al mostrador para decir que habíamos llegado 45 minutos antes y cual fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que la noche anterior habían cambiado la hora y habíamos perdido el crucero, horror!!! Y nosotros haciendo tiempo!!!
Por suerte los neozeolandeses son muy majetes y la chica de Jucy no nos puso ningún problema para embarcar en el crucero de las 11:30 que encima era más caro, se portaron de lujo por lo que os aconsejamos esta compañía que además tiene un catamarán bastante cómodo y nuevo.
Hay varios cruceros por Milford Sound, algunos hacen noche allí, otros incluyen comida pero personalmente creo que con una excursión de medio día es suficiente para verlo.
Nuestro catamarán salió del muelle y se adentró en los acantilados del fiordo hasta el final del mismo que da paso al Mar de Tasmania, por megafonía el capitán nos fue explicando todos los lugares que pasábamos. Durante el trayecto pudimos ver una colonia de focas, algunos delfines chapoteando por los alrededores del barco y varias cascadas que bajan desde las montañas, la más famosa es la Cascada Stirling donde nos acercamos tanto que hasta nos mojamos con el agua que caía.
Otros lugares que se pasan con el crucero son el Observatorio marino de Harrison Cove, las Cascadas Bowen o la Montaña Elefante (1517 metros) que recibe este nombre por su parecido a la cabeza de este animal.
Regresamos a tierra firme, cogimos la furgoneta y emprendimos el regreso por la Milford Road con rumbo a los Catlins, una de las zonas que más me gustaron de Nueva Zelanda. Y vosotros, ¿habéis estado en Milford Sound? ¿Hicisteis alguna ruta? ¿Qué es lo que más os gustó?



























Nosotros fuimos un par de años y si que es verdad que no es tan espectacular como esperábamos pero tampoco nos llegó a decepcionar. Fuimos en avioneta desde Queenstown y esto fue lo mejor del viaje, esto si. Un saludo. Ju&D
A mí lo que más me gustó fue la carretera para llegar hasta allí, sí que es verdad que si has visitado los Fiordos noruegos este decepciona un poquillo pero el paisaje sigue siendo espectacular! 🙂
No hemos estado en los fiordos de Noruega y en Nueva Zelanda nos pilló mucha lluvia por la zona pero aún así si nos gusto bastante.
Buen artículo, felicidades.
Saludos
La verdad que a mí personalmente me gustaron muchísimo más los Fiordos noruegos pero para gustos los colores, Milford Sound es chulo pero no me acabó de gustar del todo! 🙂
Fui a los fiordos de Noruega en enero2025 y ahora en julio 2025 a milfordsound. Difícil de escoger pero me gustó más Nueva Zelanda porque es más angosto el paisaje lo que lo hace que se vea más alto. La vegetación es única y los glaciares, cosa que no vi así en Noruega, cerca de Bergen. Además llueve más que Noruega con un promedio de 7 metros al año por lo que sus montañas están más erosionadas y toman las formas espectaculares. Así que no te decepcionas para nada. Nueva Zelanda tiene más flora y fauna endémica de la época del gondwana que Noruega no tiene y sigue hoy en día influenciada por la corriente del golfo de México haciéndolo un lugar no tan frío , a pesar de su latitud 60N y Fiordland 45 S Saludos, Uli
Como ya indico está claro que no todo el mundo tiene los mismos gustos, personalmente a mí Noruega me pareció espectacular y Milford Sound aunque es bonito no me impresionó tanto como los de Noruega pero no a todo el mundo le pueden gustar las mismas cosas, a mí me puede parecer algo espectacular y otra persona en el mismo sitio puede decir que es un horror, todo depende del momento, las preferencias de cada uno y tu visión de la zona. Me alegra que te gustara tanto! 🙂