Aprovechando nuestra estancia en Dubrovnik, en la costa sur de Croacia y que disponíamos de coche de alquiler, decidimos hacer una escapada a Mostar, una de las ciudades más fascinantes de Bosnia y Herzegovina. Su cercanía con la frontera croata la convierte en una excursión perfecta, ya que se encuentra a poco más de dos horas por carretera de Dubrovnik, bueno, igual un poco más porque las carreteras bosnias están un poco «perjudicadas», por llamarlo de alguna manera.
Famosa por su icónico Puente Viejo (Stari Most), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Mostar es una ciudad donde Oriente y Occidente se encuentran a orillas del río Neretva. Pasear por su casco histórico, descubrir su herencia otomana, disfrutar de su gastronomía y explorar los alrededores hacen que la visita merezca totalmente la pena.
Aquí te contamos qué ver y hacer en Mostar y alrededores, las mejores excursiones, dónde comer y todos los consejos necesarios para organizar tu visita a esta preciosa ciudad!
Un poco de historia de Mostar
Aunque hoy Mostar es conocida por su precioso puente y sus calles empedradas llenas de turistas y sus tiendecitas, la historia de la ciudad ha sido de todo menos tranquila. Su nombre proviene de los mostari, los guardianes del puente que vigilaban el paso sobre el río Neretva hace siglos.
La ciudad vivió su época dorada durante el dominio del Imperio Otomano, que llegó a la región en el siglo XV. Fue entonces cuando se construyeron muchas de las mezquitas, casas tradicionales y, por supuesto, el famoso Stari Most (Puente Viejo), que con el tiempo se convirtió en el símbolo de Mostar, más tarde, la ciudad pasó a formar parte del Imperio Austrohúngaro, dejando una curiosa mezcla de influencias orientales y europeas que todavía puede apreciarse paseando por sus calles. De hecho, en pocos minutos puedes pasar de un bazar con aire otomano a edificios que parecen sacados de cualquier ciudad centroeuropea.
Sin embargo, la etapa más dura llegó durante la guerra de Bosnia en los años 90. Mostar sufrió importantes daños y su emblemático puente fue destruido en 1993, afortunadamente, tras años de trabajo, el Stari Most fue reconstruido piedra a piedra y volvió a inaugurarse en el año 2004, convirtiéndose en un símbolo de reconciliación y esperanza.
Hoy, pasear por Mostar es descubrir una ciudad que ha sabido levantarse de las cenizas como un ave fénix, y aunque su historia está marcada por momentos difíciles, lo que encontrarás es una ciudad llena de vida, terrazas junto al río y rincones con muchísimo encanto.
Qué ver y hacer en Mostar y alrededores
Nosotros estuvimos dos días en Mostar, tiempo más que suficiente para conocer la ciudad, hacer alguno de sus planes más famosos, ir de comprar o acercarse a lugares cercanos como el Monasterio de Blagaj Tekke o las Cascadas de Kravice, esto fue todo lo que hicimos aunque seguramente nos dejamos cosas que ver, de todas formas volveremos, nos encantó tanto la ciudad como lo que visitamos del país.
Conocer el pasado más duro en el Museo de las Víctimas de Guerra y Genocidio
Mostar también tiene una cara mucho más seria y oscura y este museo ayuda a entenderla. El Museum of War and Genocide Victims 1992-1995 abrió sus puertas en el año 2018 y está dedicado a preservar la memoria de las víctimas de la Guerra de Bosnia y Herzegovina. Se encuentra en la avenida Maršala Tita, a pocos minutos andando del casco histórico.
En su interior se pueden ver objetos personales de las víctimas, numerosas fotografías históricas y documentación relacionada con el conflicto.
Es una visita dura en algunos momentos, pero también muy necesaria para comprender la historia reciente de la ciudad. El museo suele abrir todos los días y si quieres información actualizada sobre horarios y precios de entrada puedes consultar sus RRSS ya que no dispone de página web.
Cruzar el Puente Kriva Ćuprija (Puente Torcido)
A pocos minutos caminando del famoso Stari Most se encuentra uno de los rincones más bonitos y fotografiados de Mostar: el Kriva Ćuprija, conocido popularmente como el Puente Torcido.
Construido en el siglo XVI durante la época otomana, este pequeño puente de piedra cruza las aguas del río Radobolja y, según muchos historiadores, sirvió como modelo o banco de pruebas para la posterior construcción del Stari Most. Al verlo, no es difícil entender por qué, ya que ambos comparten ese elegante arco de piedra tan característico de la arquitectura otomana.
Aunque es mucho más pequeño que su famoso «hermano mayor», el Kriva Ćuprija tiene un encanto especial. Rodeado de casas tradicionales, terrazas y callejuelas empedradas, parece sacado de una postal, además, al estar algo alejado de las zonas más concurridas, suele ofrecer un ambiente mucho más tranquilo.
El puente sufrió graves daños durante unas inundaciones en el año 2000, pero fue restaurado respetando su diseño original y hoy vuelve a lucir como lo ha hecho durante siglos. Si buscas una de las fotos más bonitas de Mostar, este es uno de esos lugares que no pueden faltar en tu ruta. Y quién sabe, quizá incluso te guste más que el propio Stari Most, lo que sí que está claro es que desde aquí, no acojona tanto saltar al agua, jejeje.
Descubrir el Monasterio Derviche de Blagaj Tekke
A unos 15 kilómetros de Mostar se encuentra uno de los lugares más espectaculares de Bosnia y Herzegovina: Blagaj Tekke.
Este monasterio sufí, construido hace más de 600 años, parece sacado de una postal, está literalmente incrustado en la base de un enorme acantilado de piedra caliza, justo donde nace el río Buna. La combinación de montaña, agua cristalina y arquitectura otomana crea uno de esos paisajes que hacen que te quedes unos minutos mirando sin hacer nada más.
Y sí, también puedes realizar pequeñas excursiones en barco que se adentran en la cueva donde nace el río Buna. El recorrido es corto, pero bastante curioso, desconozco los precios ya que nosotros fuimos a última hora de la tarde y ya no había nadie allí para preguntar.
Por cierto, aquí nos pasó algo bastante surrealista. Nos encontramos con un iluminado local que parecía habernos adoptado como familia, aparecía en el aparcamiento, luego junto al río, después cerca de la Tekke y más tarde en la zona de los restaurantes. No sabemos cómo lo hacía, pero siempre acababa donde menos te lo esperabas. Terminamos sospechando que tenía algún tipo de teletransporte bosnio secreto y la verdad que el hombre acojonaba bastante porque tenía una mirada «chunga». Por suerte no le volvimos a ver el resto de viaje.
Fotografiar el Stari Most desde el Mirador Mostar Old Bridge Photopoint
Si quieres la foto más famosa de Mostar, apunta este lugar: Mostar Old Bridge Photopoint. Para llegar solo hay que cruzar el puente y seguir caminando por la orilla opuesta hasta encontrar un pequeño sendero que baja hacia el río. En pocos minutos tendrás delante una de las vistas más espectaculares de toda la ciudad.
Desde aquí se aprecia perfectamente el arco completo del Stari Most, las casas de piedra colgadas sobre el Neretva y los minaretes sobresaliendo entre los tejados. Especialmente al atardecer, el lugar parece diseñado para fundir tarjetas de memoria y crear contenido para Instagram.
Ir de compras por el antiguo bazar y la calle Onešćukova
Después de tanto caminar tocaba callejear sin rumbo por el antiguo bazar de Mostar y la famosa calle Onešćukova, una de las arterias principales del casco histórico, durante la época otomana esta zona concentraba los talleres de artesanos y comerciantes que llegaban desde distintos puntos de los Balcanes. Todavía hoy conserva buena parte de ese ambiente gracias a sus pequeñas tiendas de piedra y puestos tradicionales.
Algunos de los recuerdos más típicos que puedes comprar son juegos de café y cerámica varia, nosotros nos compramos una bandeja bastante chula, imanes, figuras del famoso puente, alfombras tradicionales, joyería artesanal y productos típicos como miel o zumos naturales.
Aunque no tengas pensado comprar nada, cosa bastante difícil, merece la pena recorrer la zona tranquilamente porque es uno de los rincones con más encanto de toda la ciudad, calles empedradas, pequeños comercios artesanales y hasta productos de marca a buenos precios.
Pegarte un chapuzón en las Cascadas de Kravice
A unos 40 kilómetros de Mostar se encuentran las impresionantes Kravica Waterfalls, probablemente las cascadas más famosas del país. Imagina una enorme piscina natural rodeada de vegetación y decenas de saltos de agua cayendo desde más de 20 metros de altura, el resultado es espectacular.
Cuando nosotros fuimos encontramos aparcamiento sin problemas, dependiendo de la temporada puede ser gratuito o estar incluido en la entrada al recinto y lo mejor es que sí está permitido bañarse en las zonas habilitadas, algo que convierte la visita en un plan perfecto durante los meses de calor. Nosotros terminamos comiendo en uno de los chiringuitos que hay junto al agua mientras disfrutábamos de las vistas de las cascadas y por supuesto que con el calor que hacía acabamos dentro del agua.
Probar la gastronomía local en Sadrvan
Si hay un restaurante que aparece en prácticamente todas las recomendaciones de Mostar, ese es Šadrvan y os puedo asegurar que la fama es por algo, la comida estaba de muerte. El local recrea el ambiente de una antigua casa otomana y muchos de los camareros visten con trajes tradicionales bosnios, algo que le da un toque muy auténtico.
Aquí puedes probar algunos de los platos más típicos de Bosnia y Herzegovina como el Ćevapi (pequeñas salchichas de carne a la parrilla), el Burek (hojaldre relleno de carne). la Begova čorba (sopa tradicional bosnia), las Dolma (verduras rellenas) o la tradicional Baklava de postre, además, tienen una gran variedad de carnes a la brasa.
Las raciones son generosas y es uno de los mejores sitios para tener una primera, segunda o tercera toma de contacto con la gastronomía local, la verdad que si hubiera estado allí varios días seguramente hubiera repetido en este restaurante.
Stari Most, el lugar más conocido de Mostar
Si hay un lugar famoso en Mostar, ese es el Stari Most o Puente Viejo. Fue construido en el siglo XVI durante el dominio otomano, sustituyó a un antiguo puente de madera y durante siglos fue el principal punto de conexión entre las dos orillas del río Neretva. Su elegante arco de piedra parece desafiar a la gravedad incluso hoy en día.
La historia del puente no siempre fue feliz, en el año 1993 fue destruido durante la Guerra de Bosnia y no volvió a levantarse hasta 2004, cuando fue reconstruido utilizando técnicas tradicionales y piedras similares a las originales. Hoy en día es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y el gran símbolo de la ciudad que aparece en todos los panfletos turísticos, postales e imágenes relacionadas con esta bonita ciudad.
Además de admirarlo, merece la pena acercarse a ver una de las tradiciones más famosas de Mostar: los saltos desde el puente. Los más valientes se lanzan desde unos 24 metros de altura a las frías aguas del Neretva, yo viendo la altura que había no lo hubiera hecho ni de coña pero allí había un montón de gente en bañador y pegando unos saltos de infarto., además, tan famosa se ha vuelto esta actividad, que cada verano se celebra una competición de saltos que tiene más de 450 años de historia y que atrae a participantes y espectadores de todo el país.
Visitar la Mezquita Koski Mehmed Pasha
A pocos pasos del puente se encuentra la Koski Mehmed Pasha Mosque, uno de los mejores lugares para disfrutar de las vistas de Mostar. Fue construida entre 1617 y 1619, durante el Imperio Otomano. Está situada junto al río Neretva, en pleno casco histórico y aunque su interior es bastante bonito, la verdadera estrella de la mezquita es su minarete, al que se puede subir por una estrecha escalera de piedra para obtener una de las mejores panorámicas de la ciudad, yo no subí porque tengo un poco/bastante claustrofobia y no me apetecía colapsar en mitad de las escaleras, jejeje. Quizás si en un futuro ensanchan la torre me lo piense!
La entrada suele rondar entre los 4 y los 7 euros, dependiendo de si se incluye el acceso al minarete, aunque los precios pueden variar ligeramente cada temporada así que lo mejor es acercarse a la entrada y preguntar porque creo que no tienen página web, bueno, encontré una pero creo que no hablan sobre la mezquita, es algo general de mezquitas, o eso me parece a mí, jejeje.
¿Dónde dormir en Mostar?
Aunque Mostar es una ciudad relativamente pequeña y muchas de sus principales atracciones pueden recorrerse a pie, elegir bien la zona donde alojarse puede marcar la diferencia durante tu visita. Si es tu primera vez en la ciudad, lo más recomendable es buscar alojamiento cerca del casco histórico o en las zonas residenciales situadas a pocos minutos del centro, donde encontrarás hoteles más modernos, mejores aparcamientos y precios bastante razonables.
Durante nuestra visita nos alojamos en el Hotel Amicus, una opción que nos pareció muy cómoda para explorar la ciudad sin complicaciones. El hotel está situado en una zona tranquila, a aproximadamente 20 minutos caminando del casco histórico y del famoso Stari Most, si estás en plan perezoso siempre puedes coger el coche pero nosotros fuimos caminando tranquilamente, así también te empapas del ambiente de la ciudad.
Uno de los aspectos que más agradecimos fue su piscina exterior, especialmente si visitas Bosnia y Herzegovina durante los meses de verano. Después de una jornada recorriendo las calles empedradas de Mostar o visitando lugares cercanos como Blagaj o las Cascadas de Kravice, darse un baño al final del día se convierte en un auténtico lujo.
La habitación era amplia, moderna y muy cómoda, perfecta para descansar después de tantas horas de turismo, además, el desayuno nos sorprendió gratamente por su variedad y calidad, con opciones tanto dulces como saladas para empezar el día con energía. En definitiva, fue una elección muy acertada para combinar tranquilidad, comodidad y una buena ubicación sin necesidad de alojarse en pleno centro histórico.
Hay otras zonas a tener en cuenta antes de escoger alojamiento en Mostar como el casco histórico (Old Town), perfecta si quieres salir del hotel y encontrarte directamente junto al Puente Viejo, las mezquitas y los restaurantes más famosos de la ciudad, es ideal para quienes disponen de poco tiempo y quieren vivir el ambiente más turístico de Mostar.
Otra opción puede ser alojarse por los alrededores del centro, las zonas situadas a entre 10 y 20 minutos a pie del casco antiguo, como en nuestro caso, suelen ofrecer hoteles más modernos, mejores instalaciones y precios más competitivos. Además, es mucho más sencillo encontrar aparcamiento si viajas en coche.
Cruzar de Croacia a Bosnia y Herzegovina en coche: requisitos, documentación y pasos de frontera
Si estás viajando por la costa croata y te tienta cruzar unos kilómetros hacia Bosnia y Herzegovina, buena noticia: es fácil… pero hay que llevar todo en regla. La frontera es internacional (Croacia está en Schengen y Bosnia no), así que hay control de pasaportes y del vehículo.
Aquí tienes todo lo que necesitas saber antes de pasar 👇
Documentos necesarios para entrar en Bosnia y Herzegovina en coche
Para cruzar la frontera desde Croacia necesitas:
- Pasaporte válido
- Permiso de circulación del coche
- Seguro del vehículo válido para Bosnia y Herzegovina
- Muy importante: pide la “Carta Verde” (Green Card) antes de viajar
- Permiso de conducir válido
- Si el coche es alquilado, tienes que tener un permiso especial para viajar a Bosnia y Herzegovina y el seguro tiene que cubrir expresamente este país.
Mostar y alrededores nos dejaron el cerebro en modo postal de vacaciones: puentes de piedra que parecen dibujados y ese aire balcánico que mezcla historia, paisajes espectaculares y calma absoluta.
Pero el episodio final del viaje merece capítulo propio, de esos que se cuentan luego con media sonrisa y la otra media aún procesando lo vivido. Salíamos de las Kravica Waterfalls, todavía con las sandalias medio húmedas y el espíritu flotando entre cascadas, cuando nuestro ritmo de conducción decidió adoptar filosofía zen, íbamos más lentos que un desfile oficial de tortugas: tranquilidad máxima, cero prisas, pura contemplación rodante. Y en ese estado casi meditativo aparece la policía bosnia.
Se nos cruza el coche, luces, gesto serio, y la frase mágica: “Ha saltado el radar de velocidad.”. En un primer momento pensábamos que nos estaban vacilando pero no, hablaban muy en serio y con esos uniformes imponían bastante.
A partir de ahí, el episodio entró en la categoría de “para mear y no echar gota”. Entre explicaciones, gestos, alguna sonrisa tensa y ese arte universal de la persuasión viajera que no está en ningún manual, la situación fue derivando hacia lo surrealista, intento de multa incluida, con aroma sospechosamente recaudatorio para sus propios bolsillos.
Por suerte tuvimos un día inspirado en habilidades disuasorias de nivel olímpico, el caso es que, tras un intercambio digno de película de carretera con guion improvisado y un buen rato discutiendo con los polis, conseguimos esquivar la multa y seguir nuestro camino, previa amenaza que cuando cruzáramos la frontera nos llegaría la multa.
Nos fuimos de Bosnia con el susto todavía vibrando en el retrovisor, pero también con la sensación de haber vivido uno de esos momentos que no se inventan, se coleccionan. País increíble, gente que nos dejó huella, y la certeza de que esto no es un adiós, sino un “hasta pronto”.
Porque sí, volveremos, y la próxima vez, prometemos vigilar el velocímetro… incluso cuando vayamos al ritmo de las tortugas, jejeje. ¿Os ha pasado a vosotros algo parecido en algún viaje?





















