Una de las ciudades que más nos llamaban la atención de Canadá era QUEBEC, habíamos visto un montón de fotos de su famoso Château Frontenac cubierto de nieve y emergiendo entre las murallas del casco antiguo y nos habían hablado muy bien de ella así que tras aterrizar en la ciudad de Boston y pasar unos cuantos días en la zona de Vermont, en Estados Unidos, fue nuestra primera parada en nuestra ruta de tres semanas por el este de Canadá.
Historia de Quebec
La ciudad de Quebec estuvo habitada durante varios siglos por pueblos indígenas que se dedicaban a la caza y pesca. En 1534 Jacques Cartier llegó hasta allí y tomó posesión de las tierras en nombre de Francia pero no fue hasta el año 1608 cuando Samuel de Champlain fundó una pequeña colonia que se dedicaba principalmente al comercio de pieles y así es como nació oficialmente Nueva Francia.
En el año 1763, tras la derrota de Francia en la Guerra de los Siete años, los ingleses tomaron posesión del territorio mediante el Tratado de París. A pesar del dominio inglés, Quebec conservó la lengua francesa y la religión católica.
Qué ver y hacer en Quebec
Quebec es bastante grande pero la mayoría de las atracciones turísticas están situadas en el casco antiguo que se puede visitar perfectamente a pie. Lo mejor es perderse por sus callejuelas e ir descubriendo su arquitectura, disfrutar de sus restaurantes y cafeterías o admirar las vistas de sus lugares más emblemáticos y el Río San Lorenzo desde los diferentes puntos panorámicos. Aquí te dejamos alguno de los sitios que a nosotros nos gustaron y que creemos que no puedes pasar por alto si visitas esta bonita ciudad canadiense.
Buscar el mural Fresque des Québécois
El enorme mural Fresque des Québécois está situado en el Barrio de Petit Champlain, en la Casa conocida como Soumande, situada cerca de Place Royale y en la esquina de la Calle Notre-Dame. La pintura mide nada más y nada menos que 420 metros de altura y cuenta la historia de la ciudad a través de personajes ilustres que han pasado por la misma como Jacques Cartier, explorador del nuevo mundo, Jean Talon, intendente de la Nueva Francia, Catherine de Longpré, creadora del Hotel Dieu de Quebec o Samuel de Champlain, fundador de la ciudad en 1608.
Les Fresque des Québécois se inauguró en el año 1999 y fue realizado por 12 artistas franceses y quebequenses durante aproximadamente 9 semanas. Si te gusta este tipo de arte también puedes encontrar otros murales repartidos por la ciudad, otro que nos gustó mucho es uno que está situado al final de la calle principal del Quartier Petit Champlain.
Comer el típico Poutine en un restaurante de Quebec
El Poutine es un plato típico de la gastronomía quebequense elaborado a base de patatas fritas, queso en grano fresco y salsa gravy aunque hoy en día puedes encontrarlo con todo tipo de ingredientes. Personalmente a mí no me gustó, más que nada porque me parece que es una bomba de colesterol y por lo menos los que probé yo, daban la sensación de que el cocinero había metido en el plato todo lo que le sobraba por la cocina, además, la salsa gravy no es de mis favoritas, jejeje. Eso sí, si vas a Quebec tienes que probarlo, para gustos los colores e igual se convierte en uno de tus platos favoritos!
Comer palomitas de sabores en Mary’s Corn Shop
Si eres amante de las palomitas de maíz tienes que visitar obligatoriamente la tienda de Mary’s Corn Shop, hay varias de ellas repartidas por toda la ciudad y es el paraíso de los fans de este manjar. Puedes encontrar diferentes sabores: chocolate, queso cheddar, caramelo, palomitas picantes…y además, los tamaños son enormes!
Conoce la primera prisión de Quebec en el Centro Morrin
¿Eres de los que te gusta visitar antiguas prisiones? Pues en Quebec tienes la oportunidad de conocer la primera cárcel de la ciudad en el Morrin Center, un edificio construido hace más de 200 años en el corazón del casco antiguo que a lo largo de su historia ha funcionado también como escuela inglesa y como sede de la Sociedad Literaria e Histórica de Quebec.
La visita a este lugar es guiada, cuesta 17 CAD por persona y se puede hacer desde el miércoles hasta el domingo a las 10, 13 y 15 horas en inglés y a las 11, 14 y 16 horas en francés. Durante el recorrido se visita la prisión, la sala de actos del antiguo colegio inglés, un laboratorio del siglo XIX que todavía conserva algunos artefactos y mobiliario original y la espectacular biblioteca de la época victoriana que cuenta con más de 20.000 libros, algunos datan del siglo XVIII, también puedes conocer cómo vivían los reclusos de la primera mitad del siglo XIX, ver las viejas celdas y las pinturas que hacían, sin lugar a duda es una visita muy recomendable y que personalmente me encantó.
Conocer el Parlamento con un tour guiado
El imponente edificio del Parlamento de Quebec está situado en los extramuros del casco antiguo, al lado de la ciudadela, y fue construido entre los años 1877 y 1886 por el arquitecto Eugène-Étienne Taché. Consta de 8 plantas y una torre central que mide 52 metros, está rodeado de un bonito jardín donde se pueden ver una gran cantidad de especies de árboles, arbustos y plantas típicas de la zona y en su fachada y alrededores podemos encontrar alrededor de 22 estatuas de personas importantes que han marcado la historia de la provincia.
Es posible hacer una visita guiada gratuita a su interior o a su biblioteca, la más antigua de Canadá. El recorrido dura aproximadamente 1 hora y se realiza de lunes a viernes de 08:30 a 16:30 horas y los sábados de 09:30 a 16:30 horas, es necesario hacer reserva previa online o en el mismo edificio del parlamento.
Justo enfrente del parlamento no te pierdas la bonita Fuente de Tourny que originalmente estaba en la ciudad francesa de Burdeos y que en 2007 fue donada a Quebec por un empresario para conmemorar el 400 aniversario de la ciudad.
Entrar en el Chateau Frontenac para admirar el interior
El Chateau Frontenac es posiblemente el edificio más famoso y bonito de Quebec. Diseñado por el arquitecto estadounidense Bruce Price y construido en el año 1893 por la Compañía ferroviaria Canadian Pacific Railway para promover el turismo de lujo en sus rutas de tren.
A lo largo de la historia el hotel ha sufrido varias remodelaciones y ampliaciones, ha sido testigo de numerosos acontecimientos importantes como las Conferencias de Quebec en las cuales los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Canadá discutieron la estrategia para la Segunda Guerra Mundial o ha sido escenario de algunas películas como «I Confess» de Alfred Hitchcock.
Hoy en día pertenece a la cadena hotelera Fairmont y es posible alojarse en una de sus más de 600 habitaciones desde aproximadamente 250 CAD la noche, eso sí, por lo que dicen igual podéis compartir el alojamiento con el fantasma de Louis de Buade de Frontenac, gobernador de la colonia de Nueva Francia desde 1672 a 1682, que según testimonios de algunos huéspedes todavía vaga por las instalaciones.
Para los que su presupuesto sea más limitado, como el mío, siempre se puede entrar en la recepción, ver el antiguo libro de registros del hotel, pasear por las tiendas de lujo o sentaros en una silla para admirar la espectacular arquitectura o también podéis fotografiar el exterior del edificio, alguno de los mejores sitios para hacerlo son desde la Terraza Dufferin, la Ciudadela de Quebec, desde Lévis o desde el Mirador del edificio Marie Guyart, que se encuentra en la planta 31 del mismo.
Entrar en una iglesia…a leer!
Una de las cosas que más nos llamaron la atención de Quebec fue la cantidad de iglesias reconvertidas, más concretamente en bibliotecas, nosotros visitamos dos aunque seguramente alguna más habrá.
La primera que visitamos fue la La Maison de la Littérature, un antiguo templo de estilo neogótico que fue construido en el año 1848 como lugar de culto para la comunidad metodista, a partir del año 1944 se convirtió en biblioteca pública y hoy en día alberga una sala de exposiciones. una residencia para autores y escritores y numerosas salas destinadas a la lectura y a talleres. Si pasáis por esta zona no podéis dejar de entrar a ver una de las bibliotecas más antiguas de la ciudad.
La segunda iglesia reconvertida que visitamos fue el Templo de Saint Matthew, situado en el Barrio de Saint-Jean-Baptiste, este lugar pertenecía a la comunidad anglicana y en el año 1979 pasó a ser una biblioteca. Hoy en día todavía se puede visitar su antiguo cementerio, la fuente bautismal de 1894 y las antiguas vidrieras y como no, la enorme sala llena de estanterías y libros.
Fotografiarse con las letras de la ciudad
Por lo general las letras de la ciudad suelen estar en sitios pintorescos o muy turísticos pero las de Quebec están un poco «escondidas», se encuentran situadas en un parque justo enfrente de la estación de tren Gare du Palais, un edificio muy chulo construido en el año 1915. La verdad que pasan un poco desapercibidas ya que no están frente a la puerta principal sino en plena calle donde pasa toda la circulación y tapadas por árboles, ya las podían haber puesto en un sitio más visible!
Ir de compras por la Calle Saint Jean o Saint Louis
Dos de las arterias principales del Viejo Quebec son las Calles Saint Jean y Saint Louis. En este lugar podréis sentaros en alguno de sus típicos restaurantes, comprar recuerdos en un montón de tiendas, algunas muy antiguas y chulas o pasear para ver los edificios que flanquean estas dos grandes vías, os recomiendo que no os perdáis las puertas de entrada de Saint Jean y Saint Louis, desde allí hay unas vistas increíbles a la ciudad si subís a las murallas.
Ir de excursión a las Cascadas Montmorency
Las Cascadas Montmorency son una de las excursiones más pintorescas que podéis hacer desde Quebec y lo mejor de todo, están a escasos 13 kilómetros de la ciudad y es un lugar perfecto para los amantes de la naturaleza.
Este salto está situado en un parque natural, en la desembocadura del Río Montmorency, tienen una caída de 83 metros, 30 más que las famosas Cataratas del Niágara y reciben este nombre en honor a Enrique II de Montmorency, virrey de la Nueva Francia desde 1620 a 1625.
Para acceder al parque se puede hacer de dos formas, bien en el bus número 800 que sale de la estación Gare du Palais y tarda unos 45 minutos en llegar hasta allí o en coche privado que es como lo hicimos nosotros, hay que seguir las indicaciones al Parc de la Chute Montmorency o a la Île d’Orléans.
Para entrar con el coche hay que abonar una entrada que cuesta 11,70 CAD y da acceso a dos aparcamientos, uno en la parte alta y otro en la parte baja, nosotros fuimos directos a la parte baja donde podéis encontrar un moderno centro de visitantes con información sobre la zona, una pequeña cafetería y una tienda.
Una vez allí se puede subir dando un «paseo» a través de una escalera bastante empinada que tiene 487 escalones y cuenta con varios miradores para ver la cascada desde diferentes puntos o comprar el ticket para el teleférico que cuesta 14,65 CAD por trayecto.
Nosotros subimos en el teleférico y bajamos por las escaleras que es más cómodo, jejeje. En la parte alta se puede ver una reconstrucción de la antigua Mansión Montmorency, destruida en un incendio en el año 1993, en el interior hay un restaurante y una tienda de souvenirs. A través de un sendero de aproximadamente 200 metros llegas hasta uno de los puntos más pintorescos del parque, un puente que cruza el salto de agua y tiene unas vistas espectaculares a la parte baja y el Río San Lorenzo.
Si quieres pasar el día allí también puedes llevarte unos bocatas y disfrutar de la naturaleza en la zona de picnic, es una buena forma de disfrutar de la zona.
Pasear por el Barrio de Petit Champlain
El Barrio de Petit Champlain es uno de los más pintorescos de Quebec y uno de los que más nos gustaron, pasear por sus calles es como adentrarte en un cuento: callejuelas adoquinadas llenas de casas de colores con flores, tiendas de artesanías, talleres de arte, terrazas al aire libre donde puedes tomar algo o cenar a la luz de las velas…en fin, que es uno de los lugares más bonitos de la ciudad y que no os podéis perder de ninguna manera.
Está barrio está situado a orillas del Río San Lorenzo, a los pies del famoso Château Frontenac y su historia se remonta a 1608 cuando fue fundado por Samuel de Champlain, ex gobernador de la Nueva Francia, en principio tan sólo era un camino que conducía a una pequeña fuente pero con el tiempo fue evolucionando y hoy en día su artería principal está considerada como la calle más antigua de Norteamérica.
Perderse por Old Quebec
La zona de Old Quebec es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es perfecta para pasear y descubrir numerosos lugares de interés como la Catedral de Notre Dame, el Ayuntamiento de la ciudad, numerosos edificios que recuerdan a alguna vieja ciudad francesa, parques con encanto donde puedes encontrar a gente descansando, varios museos o simplemente disfrutar de la belleza de esta parte de la ciudad.
Recorrer la Ciudadela de Quebec
La ciudadela de Quebec es el edificio militar más antiguo de Canadá y forma parte del conjunto de fortificaciones de la ciudad vieja que está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Este lugar está situado en lo alto de Cap Diamant y su construcción se inició en el siglo XVII aunque la ciudadela actual se edificó entre los años y 1820 y 1850 con el objetivo de proteger a la ciudad contra invasiones extranjeras.
Actualmente es la residencia oficial del Gobernador General de Canadá y sigue teniendo un uso militar pero es posible realizar una visita guiada de aproximadamente 60 minutos que incluye un recorrido por el interior del edificio con forma de estrella y la visita al Museo del Regimiento Real 22, la entrada cuesta 22 CAD y se realiza aproximadamente cada hora.
Durante el verano todos los días a las 10 de la mañana se puede ver un pintoresco cambio de guardia en el patio de armas de la ciudadela, dura unos 45 minutos y se realiza por el 22º regimiento real, incluye música y un desfile militar con los uniformes tradicionales.
Una de las cosas gratuitas que puedes hacer es recorrer sus murallas, las únicas fortificadas que se conservan en Norteamérica, rodean todo el edificio y desde algunos puntos hay unas vistas preciosas del Río San Lorenzo y de la ciudad antigua.
Relajarse en una terraza de la Place Royale
La Place Royale se considera el lugar de nacimiento de Quebec ya que fue donde en 1608, Samuel de Champlain fundó el primer asentamiento permanente francés en América del Norte, además, durante los siglos XVII y XVIII fue el corazón comercial de Nueva Francia por lo que hoy en día podemos admirar numerosos edificios con arquitectura colonial francesa que en la antigüedad se utilizaron como almacenes o casas de comerciantes.
En la plaza también se puede visitar la Iglesia de Notre Dame des Victories, construida en el año 1688 y considerada una de las más antiguas de Norteamérica aunque lo mejor es sentarse en una de sus terrazas y disfrutar del ambiente, la arquitectura y de los conciertos improvisados que a veces encuentras por allí.
Subir las escaleras de Casse-Cou
Estas empinadas escaleras conectan la ciudad alta desde la Calle Côte de la Montagne con la ciudad baja en la Rue du Petit Champlain desde el año 1660 y están consideradas las más antiguas de Quebec.
Reciben este nombre desde el siglo XIX que traducido significa «escaleras rompe cuellos» y aunque aparentemente son inofensivas, pintorescas y muy fotogénicas, sobre todo para los que les gusta pavonearse en Instagram, en invierno bajar por ahí con el hielo debe estar considerado como deporte de riesgo porque no es que sean muy adherentes que digamos. La verdad que aunque suelen estar a petar de gente y es una «turistada» subir por ellas, el lugar es chulo, no lo vamos a negar, personalmente prefiero subir callejeando un poco por el Barrio de Petit Champlain o el del Puerto Viejo.
Tirarse en trineo por las Glissades de la Terraza Dufferin (solo en invierno)
Las Glissades de la Terraza Dufferin es una pista de hielo de unos 250 metros que está situada frente al Chateau Frontenac y suele estar abierta aproximadamente desde principios de diciembre hasta finales de marzo.
El ticket individual para deslizarse por la pista es de 3,50 CAD, cada persona tiene que comprar un ticket pero en el trineo pueden bajar hasta 4 personas a la vez. Existen paquetes de 4 tickets que cuestan 10,90 CAD y que permiten ahorrar algo de pasta si eres amante de la adrenalina, jejejeje.
Tomar el sol en les Plaines d’Abraham
Este parque de la ciudad para mí no tiene ningún encanto comparado con otras zonas verdes de Quebec pero sí que es un punto histórico importante ya que en este sitio el 13 de septiembre de 1759 tuvo lugar la Batalla de las LLanuras de Abraham entre el ejército británico y francés.
Hoy en día es un parque con algunos senderos, lleno de gente paseando a sus mascotas o tomando el sol, además, alberga un Museo interpretativo de la batalla y durante el verano se utiliza para realizar conciertos o deportes al aire libre. Está situado al lado de la ciudadela y el Parlamento por lo que si la visitáis tendréis unas vistas panorámicas del mismo.
Dónde dormir en Quebec
La ciudad de Quebec es grande y cuenta con una gran variedad de alojamientos asequibles para todo tipo de bolsillos, sin lugar a duda, la mejor situación es lo más cercano al casco antiguo aunque suele ser lo más caro, hay otras opciones más económicas como el Barrio de Saint Jean que cuenta con mucha oferta hotelera, está cerca del centro y es un lugar muy animado.
Para nuestra estancia en Quebec nosotros dormimos en dos sitios diferentes, el primero fue en Hôtel du Jardin – Par Les Lofts Vieux, un pequeño alojamiento situado en la vía principal del Barrio de Saint Jean, muy cómodo y moderno y con un trato por parte del personal inmejorable, estuvimos aquí tres noches y todos los días íbamos caminando hasta el casco antiguo en aproximadamente un cuarto de hora.
Nuestra segunda opción fue justo al lado del aeropuerto porque nos interesaba una ubicación en las afueras, nos alojamos una noche en el Clarion Pointe Quebec Airport, tenía el parking gratuito y el desayuno incluido, muy rico por cierto, la habitación era moderna, cómoda y estaba a tan sólo 15 kilómetros del centro, es muy buena opción si ya has visitado la ciudad y te quieres alejar un poco del centro para visitar los alrededores, tienes que coger un vuelo o simplemente estás de paso.
Dónde aparcar en Quebec
Siendo sinceros, Quebec no es una ciudad muy «friendly» con los vehículos y la mejor forma de visitarla es a pie. Casi todas las calles tienen zona de pago para aparcar o directamente no tienen sitio donde dejar el coche así que nosotros optamos por estacionar el coche en un parking del ayuntamiento cercano a nuestro hotel, las tarifas suelen rondar entre los 18 y los 20 CAD por día y por lo menos así no tienes que estar preocupado de cambiar el ticket o que se lleve el vehículo la grúa, que vete a saber tú luego donde tienes que ir a buscarlo, jejeje.
Como veis la ciudad de Quebec tiene mucho que ofrecer: museos, parques, cultura y mucha historia. Nosotros dedicamos 2 días y medio a recorrer los sitios más importantes y los alrededores, todo depende del tiempo con el que contéis y vuestros intereses, hay muchas más excursiones que se pueden hacer desde allí aunque nosotros preferimos visitar algunos otros sitios de camino a nuestro siguiente destino.




































