Reykjavík es la capital del país y está situada en la Bahía Faxaflói, a una media hora del famoso Círculo Dorado. Es un lugar perfecto para descansar unos días después de cualquier road trip por Islandia, reconozco que a mí no me enamoró pero tiene algunas cosas interesantes para pasar unos dos días en la ciudad como piscinas termales, numerosos locales para salir de fiesta y tomar algo, varios museos y lo mejor de todo, es un lugar perfecto para disfrutar de las Auroras Boreales.
Su historia se remonta hasta el año 870 cuando se estableció el primer asentamiento de noruegos en la ciudad liderados por Ingólfur Arnarson, durante varios siglos Reykjavík permaneció como un pequeño poblado rural hasta que en el siglo XVIII los daneses comenzaron un proceso de industrialización que permitió la creación de almacenes de algodón, astilleros e industrias de extracción de sulfuro convirtiendo a la ciudad en uno de los principales puntos comerciales del país.
Nosotros estuvimos dos días y medio por allí y estas fueron algunas de las cosas que hicimos, seguramente habrá muchas más pero personalmente creo que es mejor dedicar el tiempo a la espectacular naturaleza del resto de la isla que a la capital, para gustos los colores. Estas son algunas recomendaciones sobre qué ver o hacer en Reykjavík:
Comer uno de los mejores Hot dog del mundo
Los residentes de Reykjavík presumen de hacer los mejores perritos calientes del país, supongo que cocinar una salchicha no tiene misterio y como para comprobarlo tendría que estar allí años (no me importaría) para degustar todos los hot dogs de Islandia supongo que habrá que fiarse de los reikiavikenses aunque personalmente creo que no es para tanto, he comido de muchos mejores.
Sin lugar a duda el sitio más famoso de la capital islandesa donde se puede degustar esta especie de «delicatessen» es en Bæjarins beztu pylsur, un pequeño puesto callejero situado en el número 1 de Tryggvagata, cerca del puerto de Reykjavík y que está en funcionamiento desde el año 1937. No esperéis nada del otro mundo ya que es el típico perrito caliente con cebolla frita y una salsa especial que le ponen, el lugar es un chiringuito de chapa y siempre suele estar hasta el culo de gente, eso sí, cuando fuimos nosotros la cola iba deprisa, el precio del hot dog ronda los 3€ al cambio.
Desayunar en Brauð & Co
Esta panadería es un lugar mítico en la capital islandesa ya que hacen auténticas obras de arte y todo ello frente a los hambrientos clientes, fue creada por el chef Ágúst Einþórsson y su punto fuerte es que utilizan harinas orgánicas y no añaden ningún aditivo a sus pastas y panes.
Brauð & Co tiene varios locales en Reykjavík pero el que está situado en el número 16 de Frakkastígur posiblemente sea el más famoso, lo reconoceréis enseguida porque su fachada está pintada con murales de colores, allí podréis comprar panes, croasanes de mantequilla, cinamon rolls y muchas cosas más, os recomiendo que lo probéis, los precios no son nada caros.
Excursión para avistar ballenas
La excursión para avistar ballenas en Islandia es una de las más populares, hay varios lugares en el país donde poder ver estos fascinantes animalitos, los principales son la ciudad de Hûsavik, el pueblo de Ólafsvik en la Península de Snaefellsnes, las Islas Vestmann situadas al sur del país y por supuesto en la Bahía de Faxaflói en Reykjavík, los precios de los cruceros para el avistamiento de estos cetáceos rondan los 100 – 300€, todo depende de la compañía que escojáis, hay varias en la ciudad.
La mejor época para realizar un crucero para ver ballenas en Islandia es desde abril a septiembre aunque hay compañías que también realizan salidas en marzo y octubre, no os lo aconsejo ya que las posibilidades de verlas son mucho menores, los tipos de ballenas que se pueden observar en Islandia son: la Ballena Minke (una de las más pequeñas), la Ballena Jorobada (con una joroba en la aleta dorsal), las Orcas (de color blanco y negro), la Ballena Azul (la más grande del mundo) y las Marsopas (las más pequeñas de todas).
Hacerse una foto con Sólfar
Posiblemente este lugar es uno de los más conocidos y fotografiados de la ciudad. Esta escultura conocida como Sólfar o Viajero del Sol está situada en el paseo marítimo que discurre paralelo a la Carretera de Sæbraut, se trata de un barco vikingo de acero inoxidable diseñado por Jón Gunnar Árnason en 1986 y que se inauguró el 18 de agosto de 1990 con motivo del 200 aniversario de la ciudad de Reykjavík.
El paseo donde está situado también es perfecto para pasear, patinar o simplemente para relajarse mirando al mar, al final del mismo está el espectacular edificio de cristal Harpa, un centro de conciertos y conferencias con algunos cafés y tiendas de diseño, eso sí, con precios algo desorbitados.
Ir de compras por la Laugavegur
La Calle Laugavegur es la arteria principal del casco antiguo de Reykjavík y su nombre significa «Antiguo camino del lavadero» ya que es aquí donde los vikingos limpiaban su ropa.
En la actualidad Laugavegur es una animada vía llena de tiendas de recuerdos, agencias de viajes y algún que otro restaurante que está más o menos bien, parte de la calle está limitada para el tráfico y os aconsejo que no lleguéis hasta este lugar en coche porque aparcar es misión imposible.
Pasear a orillas del Lago Tjörn
El Lago Tjörn fue el primer lugar al que llegaron Ingólfur Arnason y los primeros colonos de Islandia en el siglo IX, está situado cerca del casco antiguo de la ciudad y es uno de los lugares con más encanto para visitar.
Alrededor del mismo podemos ver numerosas casitas de colores, construidas con madera y chapa al más puro estilo islandés, además, presidiendo el lago encontramos el Raðhúsið, el edificio del ayuntamiento y la oficina de turismo de Reykjavík que fue inaugurado en el año 1992 y donde se pueden ver diferentes exposiciones dependiendo de la época del año.
En la orilla del lago también hay varias esculturas, la Iglesia Fríkirkjan, un templo protestante construido en estilo neogótico y el Alþingi o parlamento islandés, cuando fuimos nosotros el lago estaba medio congelado, por lo visto se puede andar sobre el hielo pero nosotros no lo probamos por si las moscas, eso sí, los diferentes aves que había por allí patinaban de maravilla, jejejeje.
Relajarse en una piscina termal
Las piscinas termales de Reykjavík son una de las cosas que hay que visitar sí o sí ya que forman parte de la cultura de la ciudad, hay más de 120 repartidas por toda la capital de Islandia pero solo 7 están gestionadas por el departamento de deporte y ocio (Árbæjarlaug, Breiðholtslaug, Grafarvogslaug, Klébergslaug, Laugardalslaug, Sundhöllin y Vesturbæjarlaug) por lo que la entrada es un poco más económica, ronda entre los 8€ y los 10€, es gratis si tienes la Tarjeta Reykjavík city pass.
Nosotros probamos Laugardalslaug, una de las más espectaculares. Está situada en el número 105 de Sundlaugavegur y en el interior hay 4 piscinas, una olímpica, una con canastas y pelotas, una de rocas y una de agua salada, además tiene 4 jacuzzis con el agua a diferente temperatura, zona infantil y un enorme tobogán que hará las delicias de los más grandes y los más pequeños de la casa.
Laugardalslaug está abierta hasta las 10 de la noche, la entrada cuesta 8€ y os aseguro que saldréis de allí más relajados que un bebé después del baño.
Si os gusta más la playa que la piscina no hay problema, podéis dirigiros hasta Nauthólsvík, una playa geotermal que se inauguró en el año 2000 y que cuenta con vestuarios, jacuzzis, una piscina termal y una laguna donde se mezcla el agua del mar con el agua caliente que sale de la tierra, el precio de entrada ronda los 5€.
Ver Auroras Boreales
Aunque Reykjavík no es uno de los mejores lugares para ver Auroras Boreales, en comparación con el resto de la isla, sí que hay algunos sitios desde donde poder observar esta maravilla de la naturaleza.
La mejor opción es dirigirse hasta el Barrio de Seltjarnarnes, situado a unos 20 minutos andando desde el centro de la ciudad y donde hay una pequeña península que está lo suficientemente oscura para poder verlas sin contaminación lumínica, otra opción es subir hasta la colina de Öskjuhlíð Hill donde está situado el Museo Perlan o dirigirte al Puerto que aunque está más iluminado también se ven de fábula.
Recordar que las Auroras Boreales en Islandia se pueden ver aproximadamente desde finales de agosto hasta mediados de abril, nosotros tuvimos la suerte que vimos varias en los días que estuvimos allí.
Visitar algún museo en la ciudad
Otra cosa no pero Reykjavík en cuestión de museos no va mal servido, hay más de 20 en toda la ciudad y os aseguro que de temáticas para todos los gustos: arte, pintura, arqueología, marítimos, fotografía y hasta uno de penes.
Nosotros visitamos tan sólo dos de ellos aunque nos quedamos con ganas de visitar unos cuantos más, el primero fue el Museo Marítimo de Reykjavík, situado en el número 8 de Grandagarður, en el puerto.
La entrada a este lugar cuesta 1650 ISK y el museo abre de 11:00 a 17:00 horas de martes a sábados en invierno (16 de septiembre a 31 de mayo) y todos los días de 10:00 y 17:00 horas el resto del año. En el interior se puede ver una exposición sobre la historia marítima del país con embarcaciones y numerosos objetos relacionados con el mar, no estuvo mal.
El segundo museo que visitamos fue el Reykjavík 871±2 Settlement Exhibition que está situado sobre un antiguo asentamiento de los primeros colonos que llegaron a la ciudad, aproximadamente en el año 871, en el interior se pueden ver los restos de una casa y diferentes objetos pertenecientes a estos primeros pobladores.
La entrada a este lugar cuesta 1650 ISK y la exhibición abre todos los días de 10:00 a 17:00 horas, con la Reykjavík City Pass los dos museos son gratuitos.
Nos quedamos con ganas de conocer el Museo al aire libre de Árbær donde se puede ver una reconstrucción de un típico pueblo islandés y que cuenta con más de 20 edificios pero otra vez será ya que estaba un poco retirado del centro y no nos daba tiempo de más.
Visitar la Iglesia Hallgrímskirkja
La Iglesia luterana de Hallgrímskirkja con sus 74,5 metros de altura es el edificio más alto de Islandia y uno de los símbolos inconfundibles de la ciudad, está situada en el 101 de Hallgrímstorg.
El templo fue diseñado por el arquitecto Guðjón Samúelsson que quiso simular las columnas basálticas tan comunes en la isla, su construcción se inició en el año 1945 y duró nada más y nada menos que 38 años, en el interior lo más destacado es el gran órgano de tubos del organero alemán Johannes Klais ya que el resto de la iglesia bajo mi parecer es bastante feo.
La entrada es gratuita aunque si quieres subir a su torre de 412 metros el precio es de 7,5€, abre todos los días de 9:00 a 17 horas.
Frente a Hallgrímskirkja está situada la estatua de Leif Eriksson, hijo de Erik el Rojo que fundó el primer asentamiento vikingo en Groenlandia, fue un regalo de Estados Unidos en 1930 para conmemorar el aniversario de la creación del Alþingi, el parlamento más antiguo de Europa.
Pues esto es todo lo que hicimos durante dos días en Reykjavík, como ya he comentado hay numerosos lugares más para ver pero eso lo dejaremos para nuestra próxima visita que espero que no tarde mucho en llegar. ¿Habéis estado en la ciudad?. ¿Qué es lo que más os gustó?




























