Ruta por el Norte de Islandia en Invierno

Tras el subidón de la noche anterior buscando Auroras Boreales era hora de continuar nuestra ruta por Islandia así que recogimos todo y nos adentramos en la tierra del hielo, a cada kilómetro que hacíamos con el coche, el paisaje iba cambiando y cada vez era más blanco hasta el punto que muchas veces no se distinguía por dónde iba la carretera.

Nuestro primer objetivo del día era llegar hasta la Cascada Dettifoss, según habíamos leído es una de las más potentes de Europa con un caudal medio de entre 200 y 500 metros cúbicos por segundo y por lo visto es la más impresionante del país. Está situada en el Parque Nacional Jökulsárgljúfur y se alimenta del Río Jökulsá á Fjöllum que cae 44 metros sobre el Cañón Jökulsárgljúfur, tiene que ser una pasada pero lamentablemente no pudimos llegar hasta allí por la gran cantidad de nieve y hielo que encontramos en la «carretera», por poco y nos tienen que venir a rescatar de allí, jejeje.

Pasamos al segundo plan del día, Krafla, una zona volcánica con numerosas fumarolas, pozos de lodo hirviendo y enormes campos de lava y que alberga uno de los volcanes más conocidos de Islandia, el Viti, que en islandés significa infierno y tiene un bonito lago color verde en su cráter.

En primer lugar nos dirigimos a la Central geotérmica de Krafla, se construyó en el año 1973 para abastecer de energía a buena parte del país pero no empezó a funcionar hasta 1977, en el centro de visitantes se puede conocer cómo funciona. La entrada es gratuita y el horario de 10:00 a 17:00 horas desde junio a agosto. La idea era subir hasta un mirador que hay desde el que se ven «en teoría» los campos de lava de esta zona, intentamos recorrer el camino con el coche pero llegó un punto que era imposible pasar así que continuamos caminando, vamos, estuvimos un cuarto de hora y nos volvimos congelados, había mucha ventisca y no se veía un pimiento así que el segundo plan del día tampoco funcionó.

Continuamos nuestra ruta hasta Hverir situado en el área geotérmica de Námafjall, al bajar del coche ya pudimos sentir en nuestras fosas nasales el fuerte olor a huevo podrido que desprenden las diferentes fumarolas de gas. En esta zona podemos ver varias calderas de lodo que parecen que vayan  estallar en cualquier momento, fumarolas y un paisaje que parece sacado de una película de Star Wars.

Desde el aparcamiento sale un sendero que está bien señalizado con cuerdas que sube hasta la cima de la colina Námafjall, se puede hacer perfectamente en 30 – 40 minutos en condiciones normales pero estaba todo nevado y resbalaba por lo que decidimos quedarnos a «pie de fumarola», jejejeje. Es peligroso salirse de los senderos marcados, en primer lugar por tu seguridad ya que en algunas zonas la temperatura es extremadamente alta y con solo pisar se puede desintegrar el zapato y en segundo, para preservar la naturaleza de este área así que tardamos no más de 10 minutos en ver Hverir.

Proseguimos nuestra ruta hasta el Lago Mývatn que en islandés significa «nube de moscas» ya que en verano son el incordio número uno para los turistas, jejeje. Esta región era un mar de hielo hace unos 10000 años pero las habituales erupciones volcánicas de la zona lo arrasaron junto a la base del lago creando los numerosos picos y cráteres que hoy en día podemos ver en los alrededores del mismo, el más «fotogénico» sin lugar a duda es el Cráter Hverfell, creado hace más de 2700 años por la erupción del Lúdentarhið.

Hverfell tiene una altura de 463 metros y cuenta con un enorme cráter de 1 kilómetro de diámetro, se pueden realizar excursiones por un sendero que lo rodea o subir hasta la cima para admirar el enorme agujero, nuevamente la nieve y el hielo nos lo impidieron, está claro que enero no es buena época para visitar el Norte de Islandia.

Por un camino medio destartalado nos dirigimos a Grjótagjá, una enorme grieta que alberga una cueva con agua termal, hasta 1970 se podía bañar en el interior pero las erupciones de 1975 y 1984 subieron la temperatura de 30 hasta los 50 grados y en la actualidad está prohibido meterse en el agua, esta cueva es famosa por ser el escenario del primer encuentro amoroso entre John Snow e Ygritte en la famosa serie de Juego de Tronos, obviamente, el interior ha sido retocado por ordenador pero el exterior se puede reconocer perfectamente.

Como se había puesto a nevar y hacer cualquier caminata resultaba imposible, decidimos acabar la jornada en Mývatn Nature Baths que están situados en la Colina de Jardbadshólar, la gente local ya utilizaba los beneficios del vapor termal en esta zona desde el siglo XIII, solían construir una especie de refugios de piedra encima de fisuras que desprendían vapor y así aprovechaban los beneficios del mismo para diferentes enfermedades como la artritis o el reuma.

Los baños naturales de Mývatn se inauguraron en verano de 2004 y cuentan con una gran piscina geotermal con temperaturas de entre 36 y 41 grados. El horario es de 9:00 a 24:00 horas del 1 de junio al 31 de agosto y de 12:00 a 22:00 horas el resto del año, el precio de entrada es de 3800 Kr en invierno y 4300 Kr en verano, algo bueno teníamos que tener viajando en invierno, jejeje.

Estuvimos dos horas allí metidos y luego nos dirigimos hacia nuestro alojamiento, el Guesthouse Hvitafell, un coqueto hotelito regentado por una pareja muy maja y que tenía un jacuzzi y una decoración súper chula, esa noche nevó de lo lindo por lo que no pudimos ver ninguna Aurora, eso sí, nos pegamos un buen bañito a la luz de una vela y bajo la nieve.

Desayunamos en la habitación ya que teníamos una pequeña cocina con vitro y microondas y después nos pusimos en marcha rumbo a la primera parada del día, la Cascada de Goðafoss o «Cascada de los Dioses». Este espectacular salto de agua está situado en medio del Campo de lava de Bárðardalur y al lado de la Ring Road por lo que su acceso es bastante fácil, tiene una anchura de treinta metros y una caída de doce, el agua de la cascada proviene del Río Skjálfandafljót.

Según cuenta una leyenda islandesa, en el año 1000 el legislador Þorgeir Ljósvetningagoði, tras un día de meditación, declaró la religión cristiana como oficial en Islandia, de vuelta a su granja de Ljósavatn pasó por Goðafoss y aprovechó para arrojar todas sus figuras de dioses paganos, es por esto que la cascada recibe este nombre.

Goðafoss estaba rodeada de un manto de nieve y caminar cerca del precipicio era bastante arriesgado ya que no se veía muy bien si había agujeros, montículos, hierba o cualquier otra cosa así que las fotos de la misma no son muy buenas, intentamos seguir a unos chinos que iban haciendo camino, pisando en los mismos lugares que ellos pero al final se acojonaron un poco y no llegaron hasta el final…como ya he dicho, habrá que volver en verano otra vez para ver todo lo que se nos quedó pendiente, el norte no es buen destino en época invernal.

Nos quedaba bastante camino hasta nuestra próximo destino, la Península de Snæfellsnes y como 5 horas metidos en el coche era una barbaridad hicimos una pequeña parada en Akureyri para comprar algunas cosillas, tomar un café calentito, ver el Fiordo y visitar su Catedral, no estuvimos mucho tiempo ya que había que pagar el parking, la ciudad está en cuesta y tener que cambiar el ticket era un rollo, tampoco es que nos atrajera mucho este lugar.

Nuestra tercera parada del día la hicimos en Víðimýrarkirkja, una típica iglesia de madera con el tejado y paredes de hierba. Su historia se remonta al siglo XII aunque el templo actual data de 1834, no pudimos pasar al interior pero desde la ventana ya pudimos ver que es precioso.

Víðimýrarkirkja fue restaurada por el Museo Nacional de Islandia en 1936 y es uno de los seis templos de este tipo que todavía quedan en pie en el país, en el exterior de la iglesia hay un pequeño cementerio que no me hizo mucha gracia atravesar, jejeje.

Llegamos cuando estaba anocheciendo a nuestro apartamento de Grundarfjörður, el H5 Apartments, uno de los mejores de todo el viaje, esa tarde aprovechamos para recorrer el pueblo, comprar en el supermercado e ir en busca de Auroras, así terminó nuestra aventura por el Norte de Islandia.

¿Has estado alguna vez en el Norte de Islandia en invierno? ¿Qué tiempo te ha hecho?

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