En nuestro último viaje a Italia teníamos en mente sí o sí una visita a Verona, el lugar donde William Shakespeare ambientó la famosa historia de Romeo y Julieta. A pesar de que la ciudad es famosa por estos conocidos amantes, también guarda auténticos tesoros de la época romana y medieval.
Verona está situada en el norte de Italia, a unos 170 kilómetros de Milán y a orillas del Río Adige. Fue fundada en el siglo I a.C por el imperio romano y tuvo una gran importancia para el mismo, principalmente por su alianza con Roma en la batalla de Cannas contra el ejército púnico, además, su situación estratégica fue siempre motivo de disputa, convirtiendo a la ciudad en objetivo de ostrogodos, lombardos y francos para controlar el tráfico terrestre del norte del país.
La época de máximo esplendor de la ciudad llegó con el establecimiento de la familia Scala (siglos XIII – XIV), éstos transformaron y embellecieron Verona dotándola de importantes edificios e iglesias y patrocinaron numerosos proyectos artísticos, lo que atrajo a numerosos poetas, pintores y artistas como Dante Alighieri, Petrarca o Paolo Caliari, conocido como el «Veronés».
Como teníamos medio de transporte, decidimos alojarnos en el Ibis Verona, está situado aproximadamente a 5 kilómetros del centro pero aunque está un poco alejado es un hotel barato, limpio, con un personal de primera y parking gratuito, la verdad que siempre que hemos utilizado esta cadena no nos ha defraudado.

Aparcar en Verona es misión imposible así que lo mejor es utilizar alguno de los muchos parkings que hay repartidos por toda la ciudad ya que la zona azul es cara y tiene el inconveniente de que tienes que ir y volver a menudo para cambiar el ticket, vamos, un rollo. Nada más dejar el coche nos dirigimos hasta la Arena de Verona, uno de los lugares más importantes de la ciudad.

Este majestuoso anfiteatro es el tercero más grande del mundo que todavía sigue en pie desde la época romana. Fue construido en el año 30 d.C fuera de las murallas de la ciudad con la finalidad de celebrar combates entre gladiadores y los famosos «ludii», juegos y espectáculos romanos. A este recinto acudía gente de todas partes del país ya que era muy conocido en todo el imperio y podía albergar hasta 30000 espectadores.
Actualmente la Arena de Verona sigue en funcionamiento a pesar de que un terremoto en el año 1117 destruyó parte del anillo exterior, su función básicamente no ha cambiado a lo largo de los años, se sigue utilizando para celebrar festivales de música, principalmente óperas que se llevan a cabo todos los años desde 1913 entre los meses de junio y septiembre.
La entrada al recinto no es nada barata ya que cuesta 10€, lamentablemente cuando estuvimos nosotros estaban desmontando las sillas y escenario del último festival de música y tan sólo pagamos 7,50€, aún así, me pareció un precio carísimo ya que no pudimos disfrutar del anfiteatro, estaba todo patas arriba y había numerosos trabajadores quitando de todo, una pena y bajo mi punto de vista, una sangría ya que personalmente creo que como mucho tendrían que haber cobrado un precio simbólico, dado el estado interior del monumento.


A pesar de que la ciudad tiene muchísimas cosas que ver, el turismo se ha centrado principalmente en Romeo y Julieta, hay numerosas tiendas dedicadas al «amor» donde te puedes comprar desde un delantal con tu nombre y el de tu amado/a hasta un cojín con forma de corazón o un candado para poner en una verja que han habilitado para tal efecto, una auténtica cursilada. Una vez que estábamos allí obviamente sucumbimos al frenesí y hasta apuntamos nuestros nombres dentro de un corazón en el «muro del amor», jejejeje. Vale, nos podéis llamar pringados pero no veas que mono quedaba el corazoncito!!

El centro neurálgico de este frenesí del amor se encuentra en la Casa de Julieta, situada en el número 23 de la Vía Cappello en un antiguo palacio señorial de la época medieval. ¿Existió Romeo y Julieta? La historia entremezcla la realidad con la ficción de la obra de Shakespeare, según documentos existieron dos familias en Verona con los nombres de Montecchi y Cappelletti pero nunca se ha llegado a comprobar si realmente fueron rivales, si estuvieron conectadas de alguna manera o si fue en estas familias en las que se inspiró Shakespeare para escribir Romeo y Julieta.

La casa data del siglo XII aunque de esta época tan sólo se conserva la puerta de entrada y el escudo de armas de la familia Cappelletti, a lo largo de los años, el palacio ha sufrido diversas restauraciones y modificaciones y ha cumplido las funciones de posada y hospitum hasta el año 1905, fecha en la que se convirtió en museo.
La entrada cuesta 6€ y en el interior podemos ver mobiliario y trajes utilizados en la famosa película dirigida por Franco Zeffirelli y una serie de grabados con la trágica historia de los dos amantes.


En la entrada principal hay una especie de atrio donde millones de gente dejan sus mensajes de amor escritos en las paredes, hasta hace poco lo hacían en post-its que enganchaban con chicle, esta práctica se prohibió por el Ayuntamiento de Verona, eso sí, dos veces al año tienen que limpiar los muros, concretamente el día antes de San Valentín y el 15 de septiembre, teórica fecha del cumpleaños de Julieta.

Si queréis hacer el «circuito amoroso» completo no podéis iros de allí sin asomaros al balcón de Julieta ni sin tocarle la teta derecha a la estatua de la amante más famosa de la ciudad, está situada en el patio de la casa y según cuentan, da suerte en los romances!!! 8-|


Después del chute en vena de amor nos dirigimos a la Plaza delle Herbe que estaba bastante animada. En este lugar estaba situado el antiguo foro romano y hoy en día alberga alguno de los edificios más importantes de la ciudad. En el centro de la misma encontramos uno de los monumentos más antiguos de Verona, la Fuente de la Madonna, de la época romana. Alguna de las construcciones más destacadas son la Torre dei Lamberti, de 84 metros de altura y de origen medieval, el Palazzo Maffei, de estilo barroco y que está adornado con estatuas de dioses griegos, la Casa dei Mercanti , actual sede de la Banca Popolare di Verona y antiguo gremio de comerciantes o la Casa Mazzani que todavía conserva frescos del siglo XVI.



Ya estaba oscureciendo así que decidimos hacer un alto en el camino para probar uno de los vinos que más me gusta, a decir verdad el único junto a un blanco de Oporto, el caldo en cuestión se llama Fragolino y es originario de esta zona de Italia. La parada en cuestión la hicimos en una pequeña taberna con mucho encanto llamada Cantina dal Zovo Vini & Liquori, estaba situada en un pequeño callejón y nos pusieron hasta aperitivo y todo. Locales como este abundan en Verona ya que por lo que pude ver, tomar un vinito a media tarde es algo habitual entre los habitantes de la ciudad.

Para finalizar la jornada, nos dirigimos a uno de los establecimientos más famosos de pizza en Italia, el sitio cuenta con varios premios al «mejor pizzero» y a la «mejor masa de pizza» y después de probarlas tengo que decir que se quedan cortos, estaban de p…. madre!!! El restaurante se llama La Conchiglia y está situado en el número 55 de la Vía Leoncino, justo al lado de la Arena de Verona. Aunque no hay muchas mesas para sentarse y las que hay son bastante incómodas, merece la pena que vayáis hasta allí, tienen hasta pizza de Nutella!!! Todavía me estoy relamiendo!!!


Al día siguiente y después de desayunar nos dirigimos a la ciudad, en primer lugar pasamos la espectacular Porta Nuova, una de las antiguas entradas a Verona, estaba situada en las murallas y fue construida entre los años 1532 y 1540 para fortalecer la defensa de la ciudad.

Como en teoría íbamos a estar poco tiempo, cruzamos el Río Adige y aparcamos en la otra orilla en una de las zonas azules que no tiene tiempo máximo de estancia. Justo al lado de donde paramos se encuentra el Teatro romano que lamentablemente estaba en obras cuando fuimos así que solo pudimos ver el exterior.
Este lugar fue construido en el siglo I a.C en las faldas de la Colina de San Pietro, actualmente tan sólo se conserva parte de la cavea, algunas arcadas de las galerías, las escaleras o antiguos pasos y la cubierta. Durante el verano se celebran festivales de música en el interior. El ticket de entrada al teatro cuesta 6€ y también da acceso al Museo Arqueológico, situado en el antiguo Convento de San Jerónimo, de finales del siglo XV y donde se exhiben algunos de los hallazgos romanos encontrados en Verona como esculturas, mosaicos, inscripciones, columnas, etc, etc…


Una vez habíamos aparcado cruzamos el Río Adige por el monumental Puente de Piedra, este es uno de los 10 puentes que cruzan el río y el único que se conserva de la época romana. Durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado y parcialmente destruido aunque años más tarde, en 1959, se reconstruyó con los materiales recuperados del agua. El puente mide 95 metros de largo y 4 metros de ancho y en la Edad Media albergó pequeños comercios y casas.


Continuamos nuestra ruta hasta llegar al Duomo de Verona que fue construido en la Edad media sobre los restos de dos iglesias cristianas que se derrumbaron a causa del terremoto de 1117 y donde durante la época romana había varias viviendas con termas propias. El templo es de estilo románico y en el interior se conservan numerosos frescos, mosaicos y varias capillas construidas por familias influyentes de la ciudad. El ticket de entrada al Duomo cuesta 2,50€ aunque es posible comprar uno combinado por 6€ que da acceso al Duomo, la Iglesia de San Zeno, la Iglesia de Santa Anastasia y la Iglesia de San Fermo, todas ellas de origen medieval.


Seguimos callejeando hasta llegar a la Piazza dei Signori, símbolo de poder político de la familia Scala y donde además de la Torre Lamberti podemos ver el Palacio del Gobierno veronés con su espectacular Escalera de la Razón, realizada en mármol rojo. El centro de la plaza está presidida por una estatua del escritor Dante Alighieri, el autor de la «Divina Comedia» que pasó largas temporadas exiliado en Verona.

Muy cerca de allí encontramos un pequeño cementerio gótico con las tumbas de algunos miembros de la familia Scala, justo al lado de la Iglesia románica de Santa María Antica. El complejo está cercado por una valla y contiene los restos de Giovanni della Scalla, Alberto I, Mastino II, Cansignorio y Cangrande I della Scala, los miembros más destacados de este noble linaje.

Pusimos rumbo a Castelvecchio, una imponente fortaleza militar construida en el siglo XIV y que fue la residencia oficial de Cangrande della Scala, actualmente es la sede del Museo Cívico, cuando estuvimos allí estaba cerrado por lo que solo pudimos visitar los jardines y ver el puente que une el castillo con la otra orilla del río, fue levantado en el año 1356 y según cuenta la leyenda, su constructor, acudió a la inauguración montado en un caballo por si se derrumbaba y tenía que salir corriendo. Al igual que el Puente de Piedra, fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde reconstruido.


De camino al castillo atravesamos dos antiguas construcciones de la época romana que datan del siglo I d.C, por un lado la Porta Borsari y por el otro el Arco dei Gavi que marcaba el inicio de la Vía Sacra o Vía Postumia y que durante la Edad Media fue utilizado como puerta de entrada a la ciudad.


Terminamos nuestra ruta en la Piazza Bra donde se encuentra la Arena de Verona y el Palacio Barbieri que actualmente acoge el ayuntamiento de la ciudad. Según algunos, es la plaza más grande del país, habrá que irlo comprobando poco a poco, jejejeje.

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Me gustó Verona pero he de decir que las miles de personas que se agolpaban en la casa de Julieta me dejaron en shock. Veníamos de Eslovenia sin apenas ver turistas y me quedé impactado, de verdad. Lo que hace el amor……… Un abrazo!
Yo personalmente prefiero la parte romana y medieval de Verona que no el tinglado que se han montado con Romeo y Julieta, sí, seguro que les da muchos beneficios y eso pero como bien dices, está todo hasta arriba de gente! 😉
No conozco yo aún Verona, pero veo que tiene muchas cosas para visitar y parece bonita.
Me ha hecho mucha gracia todo el tema del «frenesí del amor» y la pobre Julieta que tiene el pecho derecho brillante y reluciente, jajajaja…
Bueno, a ver si algún día nos escapamos por allí.
Besotes!
Se les ha ido un poco la mano con lo de Romeo y Julieta y lo peor de todo es que lo de la teta de Julieta es lo de menos, la gente gasta auténticas barbaridades en chorraditas varias como candados o cojines «casposos» para que después en cuanto se dan la vuelta los tiren a la basura, y es que no son 3 o 4€ solo, que te cascan una barbaridad por cada cachivache relacionado con estos famosos amantes, jejejeje. De todas formas estoy totalmente segura que la parte romana y medieval de Verona te encantaría!!! 😉
A mi Verona me encantó! Como decís, hay un pequeño circo montado relacionado con los amantes más famosos, pero la ciudad es preciosa.
Sí, toda la parte romana y el casco histórico es precioso, es una ciudad muy completa!!! 😉