Cuando vimos fotos de Cape Tribulation y su espectacular selva que abraza el mar lo tuvimos claro, teníamos que incluir ese destino en nuestro planning australiano y así lo hicimos, después de visitar Cairns y explorar un poco de la Gran Barrera de Coral nos dirigimos hacia allí!
La zona de Cape Tribulation está situada al norte de la región de Queensland, a unos 120 kilómetros de Cairns y dentro del Parque Nacional Daintree, toda la zona está declarada Patrimonio de la Humanidad desde el año 1998 ya que es el único sitio en el mundo donde se juntan dos maravillas de la naturaleza como son las selvas húmedas de Daintree con una antigüedad de más de 140 millones de años y la espectacular Gran Barrera de Coral que obviamente no necesita presentación. El nombre de este lugar se lo dio el famoso Capitán Cook en el año 1770 después de que su barco encallara en uno de los arrecifes y según comentara, aquí empezaron todos sus problemas.
Tras nuestra aventura sobrevolando en avioneta el arrecife de Cairns y después de desayunar, nos dirigimos hacia la oficina de Europcar en busca de un coche que habíamos alquilado, la verdad es que nos habían metido bastante miedo en este sentido, ya que por lo que habíamos leído los alquileres eran caros y la gasolina mucho más y no es así, el precio del coche fue irrisorio y la gasolina estaba mucho más barata que aquí en España por lo que tras cargar todas las mochilas en nuestro flamante coche pusimos rumbo a Cape Tribulation.

El trayecto dura aproximadamente unas 3 horas y se hace bastante ameno ya que hay numerosos miradores para ver el mar y los acantilados llenos de vegetación y nosotros, obviamente, paramos en muchos de ellos, no queríamos perdernos nada y teníamos tiempo de sobra. Para llegar hasta allí hay que cruzar el Río Daintree en ferry, no hay que hacer nada especial, simplemente llegaréis al río, tenéis que comprar los tickets en la taquilla y esperar en la cola las instrucciones de los operarios, el precio por coche es de 25 AUD ida y vuelta y se tarda aproximadamente 2 minutos en cruzarlo, eso sí, las colas a determinadas horas del día pueden ser largas ya que todo el mundo tiene que utilizar esta vía de acceso para llegar hasta la zona, así que si tenéis prisa, intentad ir con tiempo extra.

Para alojarnos reservamos en el Hotel Cape Trib Beach a través de la página de Hostelworld y fue un acierto total, son bungalows dispersos por la selva y algunos con acceso directo a la playa, las instalaciones están muy bien cuidadas y limpias y los bungalows, aunque a simple vista parecen viejos, tienen todo lo que necesitas para descansar y disfrutar de este paradisíaco destino.

El resort está situado en una pista que lleva hasta Cooktown, a unos 3 – 4 kilómetros de la zona habitada de Cape Tribulation. Como era ya la hora de la comida y nuestra habitación todavía no estaba lista, aprovechamos para comer en el restaurante del hotel Shipwreck Bar & Restaurtan, al lado de la piscina hasta que llegó la hora para hacer el check in en recepción, el personal es de lo más amable.
¿Qué se puede hacer en Cape Tribulation? Por una parte, andar por diferentes senderos que hay ocultos por la selva para conocer mejor la flora y fauna de la zona y el Daintree National Park, algunos discurren entre la vegetación, otros a orillas del mar y a veces, las dos cosas.
Por otro lado se puede descansar, las playas de allí son paradisíacas, están casi desiertas pero tienen el inconveniente de las temidas medusas y a veces, la visita inesperada de los Srs.cocodrilos, en los hoteles de la zona por lo general, se pueden alquilar trajes especiales «anti picaduras mortales», jejejeje.

Por último, la opción menos recomendable si no quieres quedarte sin blanca, son las diferentes excursiones que se anuncian por allí, que si paseo nocturno para ver bichos, excursión a caballo por los senderos y playas del parque, tirolína de árbol en árbol, crucero para ver cocodrilos por el Río Daintree, excursión a la Gran Barrera de Coral, etc, etc…Pero todo a precios desorbitados. Nuestro consejo, andad por donde queráis y si queréis ver cocodrilos os vais al río y alquiláis vosotros mismos allí la excursión, es mucho más barato ya que te ahorras los gastos del operador aunque eso ya es mejor que lo valoréis una vez allí en función de vuestra economía.
Tras instalarnos en nuestro bungalow que estaba a escasos 50 metros de la playa de Cape Tribulation Beach, decidimos ir a dar un paseo por ella para llegar andando hasta el pueblo, a ver si encontrábamos algo que hacer. Paseamos entre los manglares junto al Ryker’s Creek y enfilamos el Sendero Kulki que conecta las Playas de Myall y Cape Tribulation, este camino interpretativo discurre entre el bosque y cuenta con 600 metros que están asfaltados, durante el trayecto, se puede ver flora y fauna autóctona, como pavos salvajes que trepan por las laderas de la montaña y montan un escándalo impresionante, eso sí, no se están quietos ni un minuto.

Llegamos hasta el Mirador Kulki, construido en honor a dos ancianos aborígenes del pueblo Jalunji Warra y desde donde se puede divisar una estampa preciosa del mar, los manglares cercanos y los bosques húmedos que lo rodean.

Continuamos nuestra ruta hasta una de las zonas habitadas de Cape Tribulation, no es un pueblo en sí, sino una serie de hoteles, restaurantes y casetas que se suceden por la carretera, eran las 6 de la tarde por lo que nos dio tiempo a comprar agua y galletas en una especie de supermercado que había y poco más, estaba todo cerrado, caminamos bastante rato en busca de algo abierto para tomar algo o simplemente, pasar el rato pero fue imposible, se nos hizo de noche y acabamos en el único sitio abierto «hasta el amanecer», jejejeje. Bueno, tanto no, pero por lo menos hasta las 10 de la noche, cosa bastante chunga allí.
El sitio en cuestión se llamaba Whel Café y estaba regentado por unas chicas muy majas, una de ellas tenía un novio argentino y allá estuvimos hablando con ellos y tomando algo, lo malo, con la tontería ni cenamos y se nos hizo de noche total y para postre, no hay farolas (cosa que en un sitio así es bastante normal).
Imaginad mi cara de acojone cuando nos dijeron que estábamos como a 4 kilómetros de nuestro hotel, teníamos que ir por mitad de la pista, a oscuras y con una pequeña linterna, que por suerte, habíamos cogido. La selva empezó a cobrar vida y allí había más ruido que en una discoteca de Ibiza en pleno mes de agosto! Aullidos, rugidos, movimientos ratos entre los árboles, vamos, creo que no he pasado más miedo en mi vida y encima, no veía ni por donde caminaba por lo que si hubiera pisado un cocodrilo ni me hubiera dado cuenta! Tras más de hora y media caminando en la oscuridad de la selva llegamos al cartel de nuestro hotel, creo que fue uno de los momentos más felices del viaje, jejejeje.

Obviamente, la cocina del restaurante del resort estaba cerrada ya por lo que pillamos una bolsa de cacahuetes y dos refrescos y esa fue nuestra cena, estuvimos un rato preparando el planning del día siguiente y seguidamente, caímos rendidos en los brazos de Morfeo.
Nos levantamos sobre las 9 y estaba diluviando como si no hubiera un mañana, la verdad que en esas condiciones poco se podía hacer allí y como no queríamos perder el tiempo y el riesgo de quedarte aislado por causa de inundaciones es bastante alto decidimos marcharnos y conocer nuevos sitios, nos dio un poco de pena pero poco podíamos hacer! Por lo visto no fuimos los únicos que se fueron por causa del mal tiempo, cuando llegamos a recepción nos dijeron que mucha gente más se habían ido asustados por el temporal.
Tuvimos suerte y de camino dejó de llover, por la pista hay varias señales curiosas, de esas que solo encuentras en Australia, la más llamativa de Cape Tribulation es la de «Caution Cassowary», es una especie de avestruz gigante que habita en el parque y por lo visto tiene muy mala leche, así que mejor no encontrarte con ninguno, jejejeje.

Como no caía ni gota paramos en el Marja Botanical Walk, un sendero circular interpretativo de aproximadamente 1,2 kilómetros que discurre por encima de manglares y a orillas de un pequeño riachuelo, en él, se pueden encontrar plantas y árboles bastante extraños y con especies que representan todas las etapas de la evolución de flora de los últimos 400 millones de años como la Drynaria, una especie de cesta donde habitan pájaros, serpientes, sapos e insectos y que crece en los troncos y rocas de los árboles, la Licuala que tiene unas bonitas hojas en forma de palmera y puede sobrevivir con poco oxígeno o los diferentes árboles con formas extrañas que crecen en las profundidades de los manglares.


Esta zona también es el «comedor» de los Cassowary, ya que aquí encuentran los frutos para alimentarse día a día. Llegamos hasta un mirador sobre el Noah Creek desde donde se veía parte del Río Daintree, nuestro siguiente objetivo. Tras media hora, regresamos al coche para continuar con nuestra ruta, este pequeño sendero es bastante sencillo e interesante para conocer un poco más el Parque Nacional Daintree.

De vuelta, paramos en el Mirador Alexandra, que atesora una de las mejores vistas de la Desembocadura del Daintree, la Isla Snapper, el mar, el Monte Alexandra y las Low Islands, está a escasos kilómetros del cruce del río con el ferry, una vez que habíamos hecho unas cuantas fotos, continuamos, cruzamos y seguimos con dirección al pueblo de Daintree.

En la carretera que va desde Mossman hasta Daintree hay un montón de empresas para recorrer el río en busca de cocodrilos y como vimos que no llovía y era una de las cosas que queríamos hacer allá que paramos, concretamente en Bruce Belcher’s, una empresa que se dedica a hacer cruceros por el Río Daintree desde el año 1987. Preguntamos precio y nos dijeron que unos 27 AUD por persona por un crucero de aproximadamente 1 hora y media aunque no nos garantizaban el avistaje de cocodrilos, aún así, decidimos probar suerte, pagamos y esperamos unos 10 minutillos tomando un café calentito en una sala de espera que tienen, estaba incluido en el precio.

Sobre la una menos cinco bajamos al embarcadero privado que tienen y empezamos la travesía, el guía se notaba que era experto en el tema y a los 5 minutos ya divisamos un gran cocodrilo, aunque estaba un poco escondido, no sé cómo pudo verlo! Recorrimos las orillas en busca de estos grandes depredadores y finalmente vimos 3, dos bastante grandes y uno chiquitito, también pudimos avistar serpientes, ranas y numerosas aves autóctonas de la zona, fue una gran experiencia y con un guía de primera, totalmente recomendable! Y lo mejor de todo, a un precio razonable porque en todos sitios nos pedían 50 AUD por la excursión.

Además, los paisajes, el río, los manglares de alrededor y la exuberante vegetación hacen de este sitio un lugar mágico! Tras desembarcar y volver al coche, continuamos nuestro recorrido hasta el pueblo de Daintree, allí se nos puso a diluviar de nuevo, nos dio una pequeña tregua para entrar al sitio donde nos dirigíamos, el Barramundi Gardens de Daintree Village, un pequeño local donde habíamos leído que hacían buenas hamburguesas de cocodrilo que estaban de muerte.

El menú de la hamburguesería era bastante variado y además, disponían de hamburguesas de canguro o mixtas, nos pedimos una de cada para probar y la verdad que la de canguro estaba de muerte pero la de cocodrilo no terminó de gustarme mucho, muy dura la carne, eso sí, ya puedo decir que me he comido a un cocodrilo, jejejeje.

Aunque a nosotros no nos dio tiempo de hacer mucho más por el tiempo, creo que el Daintree National Park merece una visita de al menos 3 días, se puede subir al Monte Sorrow, el pico más alto de Cape Tribulation, caminar por senderos como Dubuji (1,2 kilómetros), Jindalba (650 metros) o los que hicimos nosotros y también conocer la cultura aborígen de la zona, con visita a algunos pueblos Kuku Yalangi y sus territorios. Nosotros pusimos rumbo a la región minera de Chillagoe, el comienzo del outback australiano!
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