Si hay una ciudad que teníamos marcada con rotulador rojo en nuestra ruta de dos semanas por Croacia, esa era Dubrovnik, desde hacía años nos moríamos de ganas de conocerla. Por un lado, porque sentimos auténtica debilidad por las ciudades medievales, de esas en las que parece que el tiempo se ha detenido entre murallas de piedra, callejuelas estrechas y plazas llenas de historia, y por otro, porque somos bastante fans de Juego de Tronos y sabíamos que muchas de las escenas más míticas de la serie se habían rodado aquí, sobre todo las de «Desembarco del Rey».
Habíamos visto cientos de fotografías de la ciudad, pero ya os adelantamos una cosa: ninguna le hace justicia, es una de esas ciudades que gana muchísimo cuando la recorres caminando, basta con atravesar una de sus puertas medievales para sentir que acabas de viajar varios siglos atrás.
Durante los tres días que estuvimos aquí no paramos ni un momento: paseamos por sus murallas, recorrimos cada rincón del casco histórico, hicimos una excursión en kayak, visitamos escenarios de Juego de Tronos (como no), nos perdimos entre iglesias y palacios, nos relajamos frente al mar y hasta nos lanzamos a alguna aventura que… bueno… ya os contaremos más adelante porque tiene tela.
Un poco de historia de Dubrovnik
Conocida como la Perla del Adriático, Dubrovnik es una de las ciudades medievales mejor conservadas de toda Europa.
Su origen se remonta al siglo VII, cuando un grupo de refugiados fundó un pequeño asentamiento sobre un islote rocoso llamado Laus, con el paso de los siglos, este núcleo se unió al poblado eslavo de Dubrava, dando lugar a la ciudad que hoy conocemos.
Durante la Edad Media alcanzó un enorme poder gracias al comercio marítimo. La entonces República de Ragusa llegó a convertirse en una de las principales potencias comerciales de la época, rivalizando incluso con Venecia y gracias a su diplomacia consiguió mantener su independencia durante siglos, pagando tributos cuando era necesario y evitando numerosos conflictos.
En 1667 un devastador terremoto destruyó gran parte de la ciudad y mató a más del 40 % de la población, muchos de los edificios que hoy podemos contemplar fueron reconstruidos después de aquella tragedia, respetando el estilo barroco que caracteriza buena parte del casco histórico.
Más recientemente, durante la Guerra de Independencia de Croacia (1991-1995), Dubrovnik sufrió un duro asedio que provocó importantes daños en numerosos edificios históricos, afortunadamente, tras una intensa labor de restauración, hoy vuelve a lucir prácticamente igual que hace siglos.
Desde 1979 su casco antiguo está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y basta pasar unas horas recorriéndolo para entender perfectamente por qué, es una de las ciudades más espectaculares y bonitas de Europa.
Qué ver y hacer en Dubrovnik
Si estáis preparando un viaje por Croacia y os preguntáis qué ver y hacer en Dubrovnik, aquí os contamos todo lo que creemos que merece realmente la pena.
Callejear por el casco histórico de Dubrovnik
Si hay algo que os recomendamos hacer nada más llegar es olvidaros del mapa durante un rato y simplemente caminar porque Dubrovnik se disfruta perdiéndose por sus callejuelas de piedra, subiendo escaleras, entrando en iglesia o viendo como los locales tienden la ropa en medio de la marabunta de gente.
Nuestro recorrido comenzó atravesando la Puerta de Pile, la entrada principal a la ciudad amurallada desde el siglo XVI. Antes de cruzarla ya impresiona el puente de piedra que salva el antiguo foso defensivo y la estatua de San Blas, patrón de Dubrovnik, que recibe a todos los visitantes.
Una vez dentro aparece ante ti la famosa Stradun, la calle principal del casco antiguo, tiene apenas 300 metros de longitud, pero probablemente sea una de las calles más bonitas de Croacia. Está completamente pavimentada con piedra caliza blanca que, de tanto ser pisada durante siglos, parece casi un espejo, hasta da la sensación que haya alguien sacando brillo cada minuto de lo reluciente que está, jejeje.
Nuestra primera parada fue en la Plaza Poljana Paska Miličevića, donde se encuentra uno de los símbolos de la ciudad: la Gran Fuente de Onofrio.
Fue construida en el año 1438 por el arquitecto italiano Onofrio della Cava, esta fuente formaba parte del sistema de abastecimiento de agua que llevaba agua potable desde un manantial situado a más de doce kilómetros de Dubrovnik. Lo más curioso es que, casi seiscientos años después, sigue funcionando y todavía hoy es habitual ver a viajeros rellenando aquí sus botellas de agua. Nuestras fotos de la fuente son una auténtica patata pero Dubrovnik es mega-ultra turístico y sacar una buena instantánea de cualquier sitio es como intentar que a las ranas les salga pelo, básicamente imposible.
Continuando por Stradun llegamos hasta la Plaza Luža, probablemente la más importante de Dubrovnik, aquí se concentran algunos de los edificios históricos más relevantes.
El primero que llama la atención es la Torre del Reloj, construida originalmente en el siglo XV. La torre alcanza unos 31 metros de altura y durante siglos fue la referencia horaria de toda la ciudad cuando no existían los móviles ni los relojes. En su campanario destacan dos figuras de bronce conocidas cariñosamente como Maro y Baro, encargadas de golpear la campana cada hora, una gran mole de bronce que fue fundida en 1906, pesa toneladas y ha sobrevivido a terremotos y guerras.
La torre solo puede contemplarse desde el exterior así que lo mejor es coincidir con alguna hora en punto para poder ver en acción a los «Zelenci», el nombre cariñoso con el que se conoce a Maro y Baro.
Justo al lado se encuentra la Columna de Orlando, levantada en 1418 y que durante siglos simbolizó la libertad e independencia de la antigua República de Ragusa, servía incluso como unidad oficial de medida para los comerciantes.
Frente a ella se levanta la preciosa Iglesia de San Blas, dedicada al patrón de Dubrovnik, construida en estilo barroco tras el terremoto de 1667. En su interior se conserva una impresionante estatua de plata de San Blas sosteniendo una maqueta de la ciudad medieval, la entrada es gratuita y normalmente abre todos los días entre las 8:00 y las 19:00 horas, aunque los horarios pueden variar según las celebraciones religiosas.
A pocos pasos aparece uno de los edificios civiles más importantes de Dubrovnik: el Palacio del Rector. Se construyó sobre los restos de una antigua fortaleza medieval en el siglo XV y fue la residencia del rector que gobernaba la antigua República de Ragusa, lo curioso es que el cargo solo duraba un mes y, durante ese tiempo, el rector apenas podía abandonar el palacio para evitar cualquier posible abuso de poder, yo creo que no le daba tiempo al pobre hombre ni a desempaquetar todos sus cachivaches antes de que le cambiaran por otro, jejeje.
Actualmente alberga el Museo de Historia Cultural, la entrada al mismo cuesta aproximadamente 15 € y la visita permite recorrer los patios, las salas de gobierno, las estancias privadas, el mobiliario original, fotografías y numerosas piezas históricas.
Muy cerca encontramos la Catedral de la Asunción de la Virgen María, construida tras el terremoto de 1667 sobre los restos de una iglesia románica anterior, según cuenta la leyenda, fue financiada inicialmente por Ricardo Corazón de León después de sobrevivir a un naufragio cerca de Dubrovnik cuando regresaba de las Cruzadas.
En su interior destacan el altar mayor, numerosas obras de arte barrocas y un impresionante tesoro con reliquias. La entrada a la catedral es gratuita, aunque el Tesoro tiene una entrada independiente y cuesta aproximadamente unos 5 €.
Seguimos caminando por las estrechas callejuelas del casco antiguo hasta llegar a la Iglesia de San Ignacio de Loyola, que fue construida entre 1699 y 1725 y tiene una preciosa fachada barroca inspirada en la iglesia del Gesù de Roma.
Lo más bonito no es solo la iglesia, sino la espectacular escalinata que conduce hasta ella, una de las imágenes más famosas de Dubrovnik y que además reconocerán enseguida los seguidores de Juego de Tronos.
Y muy cerquita de allí se encuentra la pequeña Iglesia de San José, mucho más discreta y menos visitada, fue construida en el siglo XVII y destaca por su ambiente tranquilo, muy diferente al bullicio que suele haber en el resto del casco histórico.
Uno de los grandes consejos que os damos es que no os limitéis únicamente a patear Stradun, las calles paralelas esconden auténticas joyas, nos encantó especialmente Prijeko, una calle repleta de pequeños restaurantes, terrazas y tiendas locales donde el ambiente cambia completamente respecto a la avenida principal, también merece la pena perderse por Ulica od Puča, una de las calles medievales mejor conservadas de la ciudad.
Eso sí, preparaos para subir y bajar escaleras constantemente, Dubrovnik tiene cientos de ellas y acabaréis con las piernas trabajando horas extra, pero cada rincón merece el esfuerzo y no hay nada que no pueda curar algo fresquito en una terraza del centro, jejeje.
En cuanto a los monumentos, muchos edificios religiosos son gratuitos, mientras que los museos y palacios suelen tener entrada de pago. Si tenéis pensado visitar varias atracciones, os recomendamos comprar la Dubrovnik Pass, que incluye la entrada a numerosos monumentos y también el acceso a las murallas de la ciudad.
Para consultar horarios y precios actualizados, merece la pena revisar las páginas oficiales del Ayuntamiento de Dubrovnik y de la Dubrovnik Pass antes del viaje, ya que cambian según la temporada.
Conocer el Monasterio Franciscano y su antigua farmacia
Hay quien colecciona imanes, hay quien busca miradores y luego estamos nosotros, que tenemos cierta obsesión por visitar farmacias antiguas, con los imanes también, para qué vamos a engañar, jejeje.
Cuando viajamos a Estonia nos enamoramos de la Raeapteek, en Tallin, considerada una de las farmacias en funcionamiento más antiguas de Europa o cuando visitamos Matanzas en Cuba, tampoco pudimos resistirnos a entrar en su centenaria farmacia así que cuando supimos que Dubrovnik también tenía una farmacia histórica, sabíamos que acabaríamos entrando sí o sí.
El Monasterio Franciscano comenzó a construirse en el siglo XIV y, aunque el terremoto de 1667 destruyó buena parte del complejo, todavía conserva uno de los claustros románico-góticos más bonitos del país.
En el interior se pueden visitar el claustro, una pequeña colección de manuscritos antiguos, objetos religiosos, una biblioteca histórica con miles de volúmenes y el museo del monasterio pero la gran protagonista es, sin lugar a duda, su farmacia, fundada en 1317 y que está considerada una de las farmacias más antiguas del mundo que todavía continua funcionando.
Durante siglos los monjes elaboraban aquí remedios naturales, ungüentos y medicamentos utilizando recetas tradicionales que algunos todavía conservan. En varias vitrinas pueden verse antiguos morteros, recipientes de cerámica, instrumental médico, libros de fórmulas y envases originales utilizados hace cientos de años, es una visita diferente que nos pareció muy curiosa y donde además hoy en día, todavía puedes comprar cremas y lociones elaboradas de forma medieval, todo un lujo.
La entrada al monasterio cuesta aproximadamente 8 € y el horario habitual para visitarlo suele ser de 9:00 a 18:00 horas, aunque puede variar según la época del año.
Descansar en el Puerto Viejo de Dubrovnik
Después de varias horas caminando por calles empedradas, nada mejor que bajar hasta el Puerto Viejo para sentarse un rato frente al mar.
Durante siglos fue el auténtico corazón económico de la antigua República de Ragusa, desde aquí partían barcos comerciales que conectaban Dubrovnik con buena parte del Mediterráneo.
Hoy el ambiente es mucho más relajado, encontraréis pequeñas embarcaciones tradicionales, barcos turísticos, terrazas y un paseo muy agradable desde el que contemplar las murallas reflejándose sobre el Adriático.
Desde aquí también salen muchas excursiones hacia la isla de Lokrum y otros puntos de la costa.
Si os apetece daros un baño, muy cerca del puerto se encuentra Banje Beach, posiblemente la playa más famosa de Dubrovnik aunque no la más cómoda, tiene una mezcla de grava y pedruscos pequeños, así que llevar escarpines puede ser una muy buena idea. Otra opción muy recomendable es Porporela, una pequeña zona de baño situada junto al puerto donde muchos locales aprovechan para refrescarse.
No esperéis playas de arena fina como las del Caribe, en Croacia predominan las playas de piedra, pero el color del agua compensa con creces, es flipante!.
Entrar por las dos puertas principales de Dubrovnik
Aunque la mayoría de visitantes accede por la Puerta de Pile, merece la pena cruzar también la Puerta de Ploče.
La Puerta de Pile es la entrada principal y la más monumental, básicamente por donde llegan todos los guiris al casco histórico de Dubrovnik. Fue construida en el siglo XVI y estaba protegida por un puente levadizo que cada noche se levantaba para impedir el acceso a la ciudad de maleantes y gente de mala reputación.
El complejo consta de una puerta exterior de estilo renacentista de 1537 con un arco apuntado y una puerta interior de estilo gótico más antigua, data del año 1460, justo encima del arco puede verse una escultura de San Blas vigilando la entrada y sosteniendo una maqueta de la ciudad en su mano derecha.
En el extremo opuesto del casco histórico se encuentra la Puerta de Ploče, construida a finales del siglo XIV, mucho menos concurrida y, precisamente por eso, una de nuestras favoritas. También conserva un puente de piedra sobre el antiguo foso y ofrece unas vistas preciosas hacia el puerto y las murallas y en lo alto del arco de la entrada exterior aparece de nuevo San Blas, una talla del siglo XV.
Existe además una tercera puerta mucho menos conocida: la Puerta de Buža, situada en el lado norte de las murallas, curiosamente, no formaba parte del diseño medieval original. Fue abierta en 1908 para facilitar el acceso al exterior de la ciudad y hoy es utilizada sobre todo por quienes quieren llegar al famoso Bar Buža, construido literalmente sobre las rocas frente al mar y uno de los locales más famosos de Dubrovnik.
Cruzar cualquiera de estas puertas es como atravesar una frontera entre dos épocas, fuera queda la Dubrovnik moderna y dentro comienza un auténtico viaje al corazón de una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo.
Excursión a la Cueva Azul y las Three Green Caves
Si sois de los que os gusta pasar un día navegando por el mar, seguramente habréis visto que una de las excursiones más populares desde Dubrovnik es la visita a la Cueva Azul y las Three Green Caves, situadas en la isla de Koločep, una de las Islas Elafiti.
Nosotros contratamos esta excursión con Civitatis, una actividad que suele durar unas 4 horas y cuyo precio ronda los 60-70 € por persona, dependiendo de la temporada y del tipo de embarcación. Lo habitual es que incluya el paseo en lancha, el tubo de buceo y varias paradas para bañarse y hacer snorkel.
La excursión comienza navegando junto a las murallas de Dubrovnik, una perspectiva espectacular que ya justifica sacar la cámara nada más subir al barco, después la lancha pone rumbo hacia las cuevas marinas de Koločep, donde el agua adquiere unos tonos turquesa impresionantes.
Y ahora viene nuestra opinión completamente sincera, no es una excursión que repetiríamos.
A ver… que no está mal, pasas una mañana entretenida, te pegas unos cuantos chapuzones y desconectas del calor, pero nos pareció una de esas actividades que Instagram vende muchísimo mejor de lo que luego es en realidad y total, para remojarse un rato, hay muchas playas y no tienes que pagar.
La famosa Cueva Azul tiene una entrada bastante pequeña. El barco se queda a unos metros y tienes que llegar nadando, una vez dentro sí que el agua adquiere un color azul muy bonito gracias a la luz que entra, pero tampoco esperéis una catedral submarina, nosotros salimos pensando: «Pues… ya estaría», no nos pareció nada espectacular.
Después llegó el momento estrella de la excursión: entrar en otra cueva marina y atravesar uno de los pasadizos que conectan con las Three Green Caves.
Y aquí empezó mi momento «tierra trágame», había que entrar nadando por un agujero estrecho entre las rocas para atravesar un túnel natural, ahí me entraron los sudores de la muerte, más que nada porque tengo un «poquillo» de claustrofobia así que entré dos metros, vi aquello oscuro, el techo cada vez más cerca y pensé: «Hasta aquí hemos llegado», me di media vuelta tan dignamente como pude y regresé al barco.
Mi marido y nuestros amigos sí entraron y cuando volvieron me dijeron que aquello era ya nivel pro así que, sinceramente, si os agobian los espacios cerrados, casi mejor disfrutad del baño desde fuera, yo no me arrepiento de haber entrado y menos viendo luego las fotos, que por cierto no pongo por aquí porque salen todas movidas.
Luego la gente se subía a unos pedruscos a tomar viento y se lanzaban desde unas enormes rocas al mar, igual es que soy muy acojonada… pero aquello me pareció peligroso nivel Dios, había gente tirándose desde arriba como si nada y yo bastante tenía con mantenerme flotando entre las olas, solo estaba pensando que a mi marido no se le ocurriera tirarse, cuando ve peligro allá que va y no me apetecía volver a España con cachos de él en la maleta.
Otra de las cosas que estaba esperando con más ganas era el momento snorkel, habíamos leído maravillas sobre los fondos marinos de la zona pero cuando fuimos nosotros creo que vimos… tres o cuatro peces contados, debían de estar todos de fiesta en otra cala porque aquello parecía bastante vacío, además, no vimos nada impresionante.
No decimos que siempre sea así, porque depende mucho de la época del año y del estado del mar, pero en nuestro caso no fue uno de esos sitios que recordaríamos precisamente por la vida marina.
¿Recomendamos la excursión? Si tenéis varios días en Dubrovnik y os apetece pasar una mañana navegando y en remojo, puede ser una buena opción aunque ir a la playa sale mucho más barato, ahora bien, si vais con el tiempo justo, personalmente creemos que hay planes mucho mejores para hacer en Dubrovnik.
Fotografiar Dubrovnik desde el Parque Gradac
Si buscáis uno de los mejores miradores gratuitos de Dubrovnik, apuntad este nombre porque no suele faltar en ninguna ruta: Parque Gradac.
Se encuentra situado a apenas diez minutos caminando de la Puerta de Pile, sobre un pequeño acantilado al oeste del casco histórico.
Llegar es muy sencillo, solo hay que salir de las murallas y seguir las indicaciones hacia el parque, desde aquí se obtiene una de las panorámicas más bonitas de toda Dubrovnik: las murallas, el Puerto Viejo y, si el día está despejado, el azul intenso del Adriático convierte el paisaje en una auténtica postal, además, este parque también tiene su pequeño momento de fama televisiva.
Los seguidores de Juego de Tronos seguramente reconocerán este lugar porque aquí se rodó el banquete de la famosa Boda Púrpura, uno de los capítulos más impactantes de toda la serie, bueno, igual no lo reconocen del todo porque en su día se montaron muchos decorados y el episodio tiene bastante toque de efectos especiales. Hoy cuesta imaginarlo viendo a la gente haciendo picnic o descansando bajo los árboles, pero durante unos días este tranquilo parque se transformó en el jardín del Palacio Real de Desembarco del Rey.
Nos pareció uno de esos lugares perfectos para sentarse un rato, descansar del calor y contemplar Dubrovnik desde otra perspectiva.
Llegar hasta la isla de Lokrum en kayak y contemplar las murallas desde el mar
Si hubo una actividad que sí repetiríamos sin pensarlo dos veces es la excursión en kayak, más que nada por la panorámica de Dubrovnik desde el mar al atardecer.
La contratamos directamente con Adventure Dalmatia, ni siquiera la reservamos con antelación porque no teníamos contemplado hacerla así que fuimos hasta el pequeño puerto desde donde salen los kayaks, situado junto a la Playa de Pile, muy cerca de la Fortaleza de San Lorenzo, preguntamos si quedaban plazas, pagamos y… al agua patos.
Las excursiones suelen costar alrededor de 40-50 € por persona, duran unas 3 horas aproximadamente para los kayakistas profesionales y una hora y poco para nosotros, jejeje. En el precio se incluye el kayak, chaleco salvavidas, las pala y una bolsa estanca para poder guardar los cachivaches varios, eso sí, mejor que llevéis protección anti agua para el móvil o cámara.
Nosotros llegamos pensando: Ya hemos hecho kayak en el Delta del Ebro y en Vietnam, esto está chupado, pues no, resulta que remar en un río tranquilito y hacerlo en mar abierto son dos deportes completamente distintos, había olas que movían el kayak como si fuéramos un tapón de corcho y hubo varios momentos en los que pensé: ‘Bueno, pues hasta aquí ha llegado nuestra aventura croata, me voy a hacer compañía a los pescaditos’, jejeje.
Al final no volcamos pero hubo momentos de auténtica tensión mezclados con muchísimas risas y precisamente eso hizo que fuera una experiencia tan divertida.
Durante el recorrido se navega junto a las murallas medievales, contemplando la ciudad desde una perspectiva completamente diferente, es, probablemente, una de las imágenes más espectaculares de Dubrovnik.
Después, si tienes fuerzas, se puede llegar hasta la Isla de Lokrum, situada aproximadamente a 700 metros del casco histórico, en kayak se tarda lo que de sí tus habilidades con las palas, media hora, 1, 2 o 3 horas, dependiendo del estado del mar y del ritmo al que reméis, el mío era más bien patético, solo deciros que cuando quería girar a la izquierda, el kayak se me iba para Noruega así que imaginad, jejeje.
Lokrum es una pequeña isla deshabitada declarada reserva natural, cuenta con senderos, pequeñas calas, un antiguo monasterio benedictino del siglo XI, jardines botánicos e incluso un pequeño lago salado conocido como el Mar Muerto croata, también es famosa entre los seguidores de Juego de Tronos, ya que allí se encuentra una reproducción oficial del Trono de Hierro, donde muchos visitantes aprovechan para hacerse la foto de rigor.
Según una antigua leyenda, cuando los monjes abandonaron el monasterio lanzaron una maldición sobre cualquiera que intentara quedarse con la isla. Leyenda o no, lo cierto es que Lokrum ha tenido una historia bastante curiosa, pasando por manos de nobles, archiduques y familias reales antes de convertirse en el paraíso natural que es hoy.
Pasear por las murallas y las torres de Dubrovnik
Si solo pudiéramos recomendar una actividad en Dubrovnik sería, sin ninguna duda, recorrer sus murallas.
Construidas entre los siglos XII y XVII, alcanzan casi dos kilómetros de longitud, hasta 25 metros de altura en algunos puntos y están consideradas uno de los sistemas defensivos medievales mejor conservados del mundo, caminar por ellas es una auténtica pasada.
La entrada cuesta aproximadamente 40 €, aunque si compráis la Dubrovnik Pass ya viene incluida junto con otros monumentos de la ciudad y ahorraréis bastante pasta.
Durante el recorrido iréis encontrando varias torres y fortalezas. La más impresionante es la Torre Minčeta, situada en el punto más alto de las murallas, fue construida en el siglo XV y durante siglos constituyó la principal defensa terrestre de Dubrovnik, desde arriba se obtiene una de las mejores vistas de toda la ciudad.
Otra fortificación importante es el Fuerte Bokar, situado junto a la Puerta de Pile, fue diseñado para proteger la entrada occidental y controlar el acceso marítimo y su estructura circular es una de las más reconocibles, también destacan la Fortaleza de San Juan, encargada de proteger el puerto antiguo, y la Fortaleza de Revelin, situada junto a la Puerta de Ploče, considerada una de las obras maestras de la ingeniería militar renacentista.
Nuestro consejo es recorrer las murallas a primera hora de la mañana o al final de la tarde, no solo evitaréis buena parte del calor, sino también la enorme cantidad de gente que llega durante las horas centrales del día, especialmente cuando coinciden varios cruceros en la ciudad y aquello parece la A6 en plena operación salida de verano, jejeje.
Ruta por los escenarios de Juego de Tronos en Dubrovnik
Aunque nunca hayas visto Juego de Tronos, esta ruta merece muchísimo la pena. Y si eres fan de la serie… prepárate para ir diciendo «¡pero si esto sale en tal capítulo!» cada cinco minutos.
Dubrovnik se convirtió en la espectacular Desembarco del Rey, la capital de los Siete Reinos, y pasear por sus calles es como entrar directamente en la serie.
Nosotros hicimos la visita guiada con Civitatis y fue todo un acierto, la guía no solo nos llevaba por cada localización, sino que además iba enseñándonos imágenes de las escenas grabadas en cada sitio para compararlas con el lugar real, es increíble ver cómo transformaron algunos rincones con efectos especiales y decorados, también nos contó muchas anécdotas del rodaje como que tapaban todo para que no hubiera spoilers, contrataron mogollón de personal de seguridad y otras cosillas interesantes.
Estas son las paradas más importantes de la ruta:
Puerta de Pile (Entrada Desembarco del Rey)
Es una de las entradas principales al casco histórico y aparece en varias ocasiones como la entrada a Desembarco del Rey. Aquí se grabaron escenas en las que llegan personajes importantes a la ciudad y también algunos momentos de revueltas populares como cuando la gente de la ciudad ataca a los Lannister y lanzan estiércol al rey Joffrey.
Bahía de Pile (Bahía Aguasnegras)
Justo al lado de la puerta se encuentra este pequeño puerto que en la serie se convirtió en el puerto de Desembarco del Rey y en la Bahía del Aguasnegras.
Aquí se rodaron las escenas donde Myrcella Baratheon parte hacia Dorne, la llegada de distintos barcos a la ciudad y varias secuencias relacionadas con la famosa Batalla del Aguasnegras.
Fortaleza San Lorenzo (Fortaleza Roja)
Esta impresionante fortaleza, situada sobre un acantilado frente a las murallas, representa la Fortaleza Roja, la residencia de los reyes de Poniente.
Aquí se grabó uno de los momentos más recordados de la serie: el torneo del nombre del rey Joffrey y la famosa conversación entre Tyrion Lannister y Varys, también aparecen varias escenas ambientadas en los jardines y patios de la fortaleza.
Escaleras Jesuitas (El paseo de la vergüenza)
Posiblemente el lugar más famoso de toda la ruta ya que estas escaleras barrocas fueron el escenario del inolvidable «Paseo de la Vergüenza» de Cersei Lannister, es aquí donde apareció desnuda, descalza y con el pelo rapado bajando la escalinata mientras la gente le lanzaba comida, excrementos y barro.
Como dato curioso, esta escena fue una de las más caras de la serie ya que tuvieron que pagar a los comerciantes para que cerraran sus tiendas para que no se filtraran fotos, se contrató a más de 200 personas de seguridad y para más inri, la Iglesia de San Ignacio de Loyola se negó rotundamente a que alguien desnudo saliera de su puerta así que HBO tuvo que utilizar un decorado para «enmascarar» el templo.
Palacio del Rector (Palacio del Rey de las especias)
En la serie representa parte de la ciudad de Qarth, donde Daenerys Targaryen busca a sus dragones después de que sean secuestrados, aunque aparece poco tiempo en pantalla, el edificio es precioso y merece la pena detenerse a admirarlo.
Exteriores Monasterio Dominico (Mercados de Qarth)
Varias de las estrechas calles del casco antiguo que rodean el monasterio se utilizaron para recrear diferentes rincones de Desembarco del Rey. En esta zona se grabaron escenas del famoso mercado «Lecho de pulgas», el final del paseo de la vergüenza de Cersei Lannister o algunas persecuciones por la ciudad como la matanza de los hijos bastardos de Robert Baratheon.
Murallas de Dubrovnik (Desembarco del Rey)
Las famosas murallas son uno de los grandes protagonistas de la serie. Desde ellas se rodaron numerosas escenas de Desembarco del Rey y ofrecen algunas de las mejores vistas de toda la ciudad.
Además de ser un lugar imprescindible para cualquier visitante, recorrerlas permite contemplar muchos de los escenarios desde otra perspectiva.
Parque Gradac (Banquete Boda púrpura)
Aquí se rodó una de las escenas más épicas de la serie, aunque HBO hizo un «poquillo» de magia con efectos especiales. Este parque, situado en un acantilado frente a la Fortaleza de San Lorenzo, sirvió como plató para el banquete de bodas del rey Joffrey Baratheon y Margaery Tyrell donde finalmente Joffrey muere envenenado.
Torre Minčeta (La casa de los eternos)
Esta torre, el punto más alto de las murallas de Dubrovnik aparece como exterior de la famosa «Casa de los eternos» durante la segunda temporada en la ciudad de Qarth.
Isla de Lokrum (Trono de hierro)
Aunque hay que coger un pequeño barco para llegar, merece totalmente la pena. En la serie se utilizó para representar la ciudad de Qarth, además, aquí se encuentra una réplica oficial del Trono de Hierro donde puedes hacerte la típica foto como si fueras el nuevo rey o reina de Poniente, nosotros no llegamos a ir así que nos hicimos la foto igualmente en un trono que había dentro de una tienda a la que nos llevaron y no tenía nada que envidiar al otro, jejejeje.
Por suerte para los fans de GOT, todas las tiendas del casco histórico tienen merchandising de la famosa producción de HBO y algún que otro trono de hierro donde echarte unas fotillos en plan flipadete.
Si te gusta Juego de Tronos, esta ruta es una de esas experiencias que no puedes perderte en Dubrovnik. Y aunque no seas un fan incondicional, descubrir cómo una ciudad medieval se transformó en la capital de los Siete Reinos resulta realmente curioso y digno de ver, nosotros la disfrutamos muchísimo y creemos que sí o sí hay que hacerla con guía porque si hubiéramos ido solos, no hubiéramos encontrado ni la mitad de las cosas.
Subir a la Fortaleza de San Lorenzo
Si hay un lugar que no puede faltar en una visita a Dubrovnik, ese es la Fortaleza de San Lorenzo, o Lovrijenac, una impresionante fortaleza construida sobre un acantilado de 37 metros de altura que parece surgir directamente del mar.
Aunque hoy en día muchos la conocen por aparecer en Juego de Tronos, su historia es mucho más antigua. Fue levantada en el siglo XI (y ampliada posteriormente) para proteger la ciudad de posibles invasiones, especialmente de los venecianos, de hecho, sobre una de sus puertas puede leerse la inscripción en latín «Non bene pro toto libertas venditur auro», que significa «La libertad no se vende por todo el oro del mundo», toda una declaración de principios de la antigua República de Ragusa.
Nosotros la visitamos durante la ruta que hicimos para descubrir los escenarios donde se rodó Juego de Tronos, ya que la fortaleza dio vida al famoso Fuerte Rojo, residencia de los reyes de Desembarco del Rey. Si eres fan de la serie, reconocerás enseguida el patio donde se celebró el torneo en honor al rey Joffrey o el lugar donde Tyrion, Varys y Bronn mantuvieron algunas de sus conversaciones más memorables, pero incluso si nunca has visto la serie, merece muchísimo la pena.
Antes de entrar, tómate unos minutos para verla desde abajo, la combinación de las enormes murallas de piedra, el acantilado y el mar Adriático crea una de las imágenes más espectaculares de la ciudad, además, desde el camino que conduce a la fortaleza tendrás unas vistas increíbles de las murallas de Dubrovnik y del casco histórico.
El interior es bastante sencillo, pero su encanto está en las terrazas y los diferentes niveles de la fortaleza, desde lo alto disfrutarás de una de las mejores panorámicas de la ciudad: las murallas, los tejados de color naranja, el puerto de Pile y el intenso azul del Adriático forman una estampa difícil de olvidar.
La entrada cuesta aproximadamente 15 € por persona, aunque es gratuita si tienes el Dubrovnik Pass o si ya has comprado la entrada para recorrer las murallas de Dubrovnik, siempre que la utilices dentro del periodo de validez del ticket.
Si estás preparando tu ruta por Dubrovnik, nuestra recomendación es combinar la visita con el recorrido por las murallas o, como hicimos nosotros, con un tour, así no solo disfrutarás de unas vistas espectaculares, sino que también descubrirás un montón de curiosidades sobre la historia de la ciudad y sobre el rodaje de la serie.
Ver el atardecer desde la Playa de Copacabana
Si después de recorrer el casco histórico te apetece bajar el ritmo y disfrutar de un atardecer de esos que se quedan grabados, apunta este plan: acercarte a la Playa de Copacabana.
No, no hablamos de la famosa playa de Río de Janeiro, esta Copacabana está en Dubrovnik, situada en el barrio de Babin Kuk, una de las zonas más tranquilas de la ciudad, repleta de hoteles y cerca de nuestro apartamento.
Nosotros fuimos justo al atardecer y acabamos quedándonos hasta que el sol desapareció por completo en el horizonte, fue uno de esos momentos en los que no hace falta hacer nada más: sentarse frente al mar, escuchar las olas y ver cómo el cielo va cambiando de color mientras el sol se esconde en el Adriático.
Además de las vistas, la playa tiene mucho ambiente, es amplia, mezcla zonas de piedra y plataformas para tomar el sol y cuenta con todos los servicios que puedas necesitar si decides pasar aquí unas horas.
Y si te apetece alargar el plan con una copa o un refresco, estás de suerte, justo al lado de la playa encontrarás el Coral Beach Club Dubrovnik, un sitio perfecto para tomar algo con vistas al mar, también está el chiringuito de la propia playa, ideal para pedir un cóctel o una bebida fría sin alejarte de la arena, un buen plan para terminar un día ajetreado, jejeje.
Dónde alojarse en Dubrovnik
Después de darle unas cuantas vueltas, nosotros decidimos alojarnos en el barrio de Babin Kuk, situado a unos 4 kilómetros del casco histórico de Dubrovnik, en la Península de Lapad. Al principio puede parecer que está un poco alejado del centro, pero después de pasar allí tres días creemos que fue todo un acierto.
Éramos cuatro personas, así que buscábamos un apartamento amplio, con cocina y, sobre todo, que no se nos fuera el presupuesto, porque ya sabíamos que Dubrovnik es una de las ciudades más caras de Croacia.
Encontramos un apartamento que era una auténtica cucada, tenía una cocina moderna totalmente equipada, dos habitaciones, un baño muy amplio y una terraza enorme con vistas al puerto de cruceros donde desayunábamos cada mañana antes de empezar la ruta del día.
Otro de los motivos por los que nos gustó tanto alojarnos en Babin Kuk fue la tranquilidad, después de pasar todo el día entre turistas y callejuelas llenas de gente, llegar por la tarde a una zona residencial mucho más relajada era un auténtico lujo, además, la comunicación con el centro es estupenda, nosotros cogíamos la línea 6 del autobús urbano, que en apenas 10 o 15 minutillos nos dejaba justo delante de la Puerta de Pile, la entrada principal al casco histórico, así evitábamos tener que mover el coche continuamente.
Si viajáis en pareja, quizá os compense alojaros dentro de las murallas para disfrutar del ambiente a cualquier hora del día pero si sois una familia o un grupo de amigos y buscáis una opción más económica, tranquila y con mejores apartamentos, creemos que Babin Kuk es una de las mejores zonas donde alojarse en Dubrovnik.
Dónde comer en Dubrovnik
Después de caminar kilómetros y kilómetros cada día, llegaba el momento de reponer fuerzas.
Y aquí tenemos que hacer una confesión, no fuimos precisamente a buscar comida tradicional croata, cosa que ya probamos en el resto del país. Entre que hacía bastante calor y que queríamos aprovechar el tiempo al máximo para seguir recorriendo la ciudad, acabamos comiendo en Fast Food Republik, pedimos unas hamburguesas, unas ensaladas, unas patatas para compartir y… listos para seguir pateando Dubrovnik.
No es el sitio donde vais a descubrir la gastronomía croata, pero si buscáis una comida rápida, abundante, rica y a un precio bastante más razonable que muchos restaurantes del casco histórico, es muy buena opción.
A veces, cuando estás de viaje, no hace falta complicarse demasiado, unas buenas hamburguesas, algo fresquito para beber y a seguir pateando.
Cómo moverse por Dubrovnik
Si hay un consejo que os podemos dar después de nuestra experiencia es este: olvidaos del coche durante vuestra visita a Dubrovnik.
Nosotros hicimos una ruta en coche por Croacia y fue la mejor decisión para recorrer el país, pero una vez llegamos a la ciudad, el coche pasó a un segundo plano y molestaba más que ayudaba.
El casco histórico es completamente peatonal y conducir por los alrededores puede convertirse en una auténtica pesadilla, especialmente durante los meses de verano, a esto hay que sumarle que encontrar aparcamiento libre cerca del centro es prácticamente misión imposible y los parkings públicos tienen tarifas bastante elevadas, que suelen rondar entre 5 y 10 € la hora, dependiendo de la zona y la temporada.
Por eso, si vuestro alojamiento dispone de parking gratuito, como fue nuestro caso, os recomendamos dejar allí el coche durante toda la estancia.
Para movernos utilizamos los autobuses urbanos, que funcionan realmente bien y conectan los principales barrios con el centro histórico, la línea que más utilizamos fue la línea 6, que une Babin Kuk con la Puerta de Pile y tiene una frecuencia bastante alta. Los billetes se pueden comprar directamente al conductor (aunque son un poquito más caros) o en los quioscos de prensa Tisak, donde salen algo más económicos, también existe la posibilidad de adquirir pases diarios si vais a utilizar el autobús varias veces durante el mismo día.
Si queréis consultar los recorridos, horarios o tarifas actualizadas, os recomendamos visitar la página web oficial de Libertas Dubrovnik, ya que pueden variar ligeramente según la temporada.
Y una vez lleguéis al casco histórico… preparaos para caminar mucho, bueno, muchísimo, hay escaleras por todas partes, calles empedradas y cuestas que ponen a prueba las piernas, eso sí, cada rincón que vais descubriendo hace que merezca completamente la pena.
Después de pasar tres días recorriendo Dubrovnik podemos decir, sin ninguna duda, que ha sido una de las ciudades que más nos ha gustado de toda nuestra ruta por Croacia.
Tiene historia, monumentos impresionantes, playas, miradores, excursiones en barco, escenarios de Juego de Tronos y un casco histórico que parece sacado de un cuento medieval. Es verdad que en algunos momentos puede resultar bastante turística, especialmente durante el verano, pero entendimos perfectamente por qué tanta gente quiere conocerla.
Si nos preguntáis cuánto tiempo dedicarle, creemos que lo ideal son dos o tres días completos, nosotros estuvimos tres y, sinceramente, no nos hubiera importado quedarnos alguno más para seguir descubriendo rincones con calma o simplemente sentarnos frente al mar a disfrutar del ambiente.
Si estáis organizando un viaje por Croacia, para nosotros hay una cosa clara: Dubrovnik es una parada imprescindible, una ciudad que consigue enamorar tanto a los amantes de la historia como a los fans de Juego de Tronos, a quienes disfrutan perdiéndose por ciudades medievales y a cualquiera que quiera descubrir uno de los rincones más espectaculares del Adriático.
Y quién sabe… quizá, igual que nos pasó a nosotros, cuando crucéis por última vez la Puerta de Pile ya estaréis pensando en cuándo volver.









































































