Ginebra es un buen punto de partida para conocer algunos pueblos de los Alpes suizos así que en nuestra última visita además de visitar Gruyères, una localidad preciosa, nos acercamos hasta Sion, situada en un espectacular valle aproximadamente a unos 170 kilómetros de la capital.
Sion es una de las ciudades más antiguas del país y ha estado poblada desde el neolítico, posteriormente, por sus territorios pasaron celtas y romanos que dejaron su huella en la pequeña localidad de los Alpes. Actualmente es uno de los lugares más importantes del Cantón de Valais principalmente gracias al turismo y a su zona vinícola, una de las más reconocidas en el mundo entero.
Como en casi todos los lugares de Suiza para aparcar siempre tienes que rascarte el bolsillo y obviamente Sion no iba a ser la excepción así que tras dar unas cuantas vueltas pudimos aparcar en las afueras y para postre teníamos en un lugar con tiempo máximo de estancia por lo que tuvimos que bajar y subir varias veces a poner el dichoso ticket.
En primer lugar nos dirigimos a la oficina de turismo situada en la Plaza de la Planta para recoger algo de información y mapas. Esta plaza fue el escenario en el año 1475 de una de las batallas más sangrientas del municipio en la que el obispo de Sion logró expulsar a los franceses de la localidad, además, diversas excavaciones han sacado a la luz restos pertenecientes a una comunidad agrícola neolítica con más de 5000 años de antigüedad.
Empezamos a callejear siguiendo un pequeño recorrido que nos facilitaron en la oficina de turismo y que nos llevó en primer lugar hasta la Iglesia de St. Theodule. Ésta fue construida en el lugar que ocuparon los antiguos baños durante la época romana y la mandó erigir el Cardenal Mathieu Schiner en honor a San Theodule, el primer obispo conocido del cantón de Valais, hoy en día muchos peregrinos se acercan hasta este lugar para venerar las reliquias del santo, situadas en la cripta del templo.

Continuamos nuestra ruta en la Catedral Notre-Dame du Glarier construida en el siglo XIII sobre un antiguo templo románico, destaca su cripta que data del siglo XI y la majestuosa torre de las campanas, construida en el siglo XII. Aunque este lugar fue muy dañado durante la guerra, en el siglo XV se reconstruyó parcialmente y se dotó de varios elementos góticos.

Seguimos caminando por las estrechas y serpenteantes calles de Sion hasta llegar al único vestigio que todavía se conserva de las antiguas murallas que rodeaban la ciudad, la Torre de los hechiceros, construida en el siglo XIV. Este lugar funcionó como prisión y su nombre recuerda a los juicios que se llevaron a cabo en el interior entre los siglos XV y XVIII y que condenaron a un gran número de personas acusadas de brujería, muchos de ellos confesaron principalmente porque fueron sometidos a espeluznantes métodos de tortura, hoy en día todavía se puede ver alguno de estos artilugios en el interior de la torre aunque cuando nosotros fuimos estaba cerrada.

La verdad que no habíamos desayunado mucho ya que nuestro vuelo salió a horas intempestivas de la madrugada por lo que sobre las 12 nuestras tripas empezaron a rugir así que decidimos buscar un sitio que tuviera las tres B, cosa bastante imposible en Suiza ya que la palabra barato creo que no está en los diccionarios del país, jejejeje. Finalmente acabamos en un lugar muy cuco llamado BRASSERIE GRANDPONT situado en el número 6 de la Rue du grand-pont. Yo me pedí unos espaguetis con gambas que estaban de muerte tanto por el sabor como por el precio pero reconozco que el sitio es bastante recomendable, estaba hasta arriba de gente!


Era hora de cambiar el ticket del coche así que callejeamos un poco, lo cambiamos y regresamos de nuevo al centro. Nuestra idea era subir hasta los castillos, situados en lo alto de una montaña y aunque después de comer no apetecía mucho hacer ejercicio (bueno, ni después ni antes) empezamos a caminar por la Rue du Grand-Pont, una de las arterias principales de Sion. En ella se encuentra el edificio del Ayuntamiento, una edificación de color blanco inmaculado construida entre los años 1657 y 1665. Destaca la puerta principal elaborada con madera y donde hay esculpidas algunas escenas del juicio final y la torre que cuenta con un reloj astronómico.

Seguimos subiendo por las callejuelas de Sion hasta llegar a la Plaza du Theatre donde se encuentra la Iglesia fortificada de La Trinidad y el Teatro de Valère que fue la antigua residencia episcopal hasta el siglo XIV. Como no, todo estaba cerrado así que nos quedamos con las ganas de ver las dos cosas.

Continuamos nuestra ruta por un lateral del teatro, el camino cada vez se hacía más duro ya que tenía mucho desnivel pero las casas cada vez iban desapareciendo para dejar lugar a unas vistas espectaculares de los viñedos cercanos y de las montañas nevadas, un paisaje precioso!
Sion llegó a tener 4 castillos, todos ellos construidos en lo alto de colinas para una mejor defensa del territorio, hoy en día tan sólo quedan 3 en pie, el Castillo de Tourbillon, la iglesia fortificada de Valère y el Majorie y Vidomnat, todos edificados en el siglo XIII.

En primer lugar nos dirigimos al Castillo de Valère, construido entre los siglos XII y XIII como residencia de los obispos de Sion aunque se cree que ya desde época romana existía en este lugar una fortificación. En el interior del complejo se puede visitar el Museo de Historia del cantón de Valais que guarda una colección de objetos de la vida cotidiana, arte religioso y miliar de la zona. La entrada cuesta 8 CHF aunque si tenéis la intención de visitar otros museos de la ciudad existe una entrada combinada que sale un poco más económica.
Las calles empedradas del castillo serpentean hasta llegar a la Basílica de Valère donde encontramos un órgano del siglo XIV que todavía sigue en funcionamiento y que posiblemente es uno de los más antiguos del mundo. La pequeña iglesia es una auténtica joya por lo que os recomiendo que hagáis un esfuerzo para subir hasta allí y visitarla!!
Justo enfrente de Valère y en lo alto de una colina está situado el Castillo de Tourbillon, este recinto sirvió como fortaleza contra los ataques de la Casa de Saboya y como residencia principal del Obispo Bonifacio de Challant, hoy en día se encuentra en ruinas y tan sólo se conserva una pequeña capilla, la Torre del Homenaje y dos torres. No teníamos tiempo para subir, cosa de la que me alegré, ya que se caducaba de nuevo el ticket del coche y tuvimos que bajar a toda castaña para cambiarlo.
Como ya eran más o menos las 5 de la tarde y todos los lugares estaban cerrando decidimos no dar de comer más al parquímetro e irnos, una lástima ya que se nos quedaron pendientes algunos lugares que me hubiera gustado conocer como la antigua penitenciaría o la Casa Supersaxo que cuando pasamos por allí ya estaba cerrada, habrá que volver!
Sin lugar a dudas Sion es un lugar precioso, rodeado de montañas, con unas vistas espectaculares y perfecto para pasar un día desde Ginebra.
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Se ve muy chulo Sion! Me lo apunto para cuando pueda ir a Suiza… Lo malo es lo del parquímetro, sobre todo si hay que estar cambiando el ticket cada dos por tres!!
Un abrazo
Lo del parquímetro lamentablemente está en muchas ciudades de Suiza y lo peor no es que tengas que pagar, es que tienes tiempo máximo de estancia por lo que tienes que andar cambiando el ticket y el coche varias veces al día. Sion es una ciudad preciosa, me sorprendió bastante, lástima que al final no pudierais venir!!! 🙁
Un lugar precioso, sin duda! estoy pensando en ir con la familia por suiza ( apunto el siti ode lso espaguetis, jeje). Un abrazo
Suiza es espectacular pero también los precios así que prepara la cartera, jejejeje. La verdad que tiene pueblos preciosos y paisajes que quitan el hipo!!! Un abrazo! 😉