Meknes: Qué ver y hacer en un día

Meknes: Qué ver y hacer en un día

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Durante nuestro último viaje a Fez teníamos pensado visitar la ciudad romana de Volubilis por lo que como nos quedaba de camino decidimos conocer también Meknes, una de las cuatro capitales imperiales de Marruecos junto con Rabat, Marrakech y Fez, si os soy sincera la verdad es que no me gustó mucho pero reconozco que para hacer una excursión de un día está bastante bien ya que no es muy turística y se pueden ver todos sus atractivos en una sola jornada.

Ciudad imperial de Meknes

Historia de Meknes

Aunque en el pasado la ciudad y toda la zona que la rodea estuvo bajo la dominación del Imperio romano, los orígenes de Meknes se remontan al siglo VIII cuando la tribu bereber de Meknasa se asentó y construyó una pequeña fortaleza en este lugar, más tarde, los habitantes se fueron estableciendo alrededor de la misma.

Sin lugar a duda la época de máximo esplendor de la ciudad comenzó en el año 1675, cuando el Sultán Moulay Ismail, conocido como el Rey Guerrero, trasladó la capital del país desde Fez a Meknes para lo que hizo construir una gran muralla de más de 40 kilómetros, numerosos palacios, mezquitas, bonitos jardines y una enorme caballeriza que podía albergar hasta 12000 monturas.

Tal fue la grandeza de las construcciones que Meknes es conocido como la "Versalles de Marruecos" y desde el año 1996 es parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Callejeando por Meknes

Qué ver y hacer en Meknes

Meknes está situada sobre la Meseta del Sais, en un valle a los pies del Atlas Medio y con un solo día se pueden conocer todos los lugares más importantes de la ciudad, el centro no es muy grande y es posible visitarlo perfectamente a pie, eso sí, para llegar hasta el casco histórico caminando desde la estación hay que subir un poco por lo que si el deporte no es lo vuestro siempre podéis coger un Petit Taxi o una calesa de caballos, esto es todo lo que no os podéis perder: 

Conocer el Mausoleo de Moulay Ismail

El Mausoleo de Moulay Ismail está situado en el interior de la ciudadela de Meknes y es uno de los pocos edificios religiosos que se pueden visitar por los que no profesan la religión musulmana (excepto los viernes por la tarde, día sagrado para los musulmanes).

El edificio fue construido en el año 1703 por petición del sultán para alojar su tumba tras su muerte y consta de varias salas y patios decorados con azulejos y paneles de yeso esculpidos, la última habitación alberga la tumba de Moulay Ismail, una de sus esposas y dos hijos, se dice que tuvo 888 con alrededor de 550 esposas y concubinas.

Hay que fijarse en los relojes de péndulo situados en la entrada de la misma, fueron regalo del Rey Luis XIV tras negarle al sultán la mano de su hija Ana. La entrada al mausoleo es gratuita y se puede hacer desde las 9:00 hasta las 18:30 horas, el acceso a la sala del sepulcro está prohibido para los no musulmanes.

Mausoleo de Moulay Ismail

Mausoleo de Moulay Ismail

Entrar en la Madrasa Bou Inania

La Madrasa Bou Inania es una de las más famosas y antiguas de Meknes, fue construida en el año 1341 por el Sultán Abu al-Hasan Ali ibn Othman y consta de un gran patio central que está decorado con azulejos y paneles de yeso y madera tallados, alrededor del mismo y en el primer piso se distribuyen las habitaciones de los antiguos estudiantes, desde la terraza de la madrasa hay una buena vista del minarete y los tejados de la Gran Mezquita.

La entrada a la madrasa cuesta 60 MAD por persona y el horario para visitarla es de miércoles a lunes de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 18:00 horas.

Madrasa Bou Inania - Meknes

Evitar la Prisión de Kara

La antigua Prisión Koubbat as-Sufara o Prisión de Kara está situada en la parte antigua de Meknes, justo al lado del Pabellón de los Embajadores. Fue construida en el siglo XVIII para almacenar el grano y la munición del ejército del Sultán Moulay Ismail aunque a lo largo de la historia también ha funcionado como prisión para los esclavos cristianos que los piratas sarracenos apresaban en el Mar Mediterráneo y Atlántico o los hombres que desobedecían las órdenes del mandatario.

Prisión de Kara

La prisión de Kara consta de tres enormes salas subterráneas que rodean pequeñas estancias, la entrada cuesta 60 MAD o lo que os quiera cobrar el que está en la puerta, a nosotros nos dijo tres precios diferentes y nos acabó cobrando mucho menos, el ticket también incluye el Pabellón de los Embajadores o Koubat Al Khayatine, el lugar donde el sultán recibía a los mandatarios extranjeros.

Pabellón de los embajadores - Meknes

Lo de evitar la prisión Kara no era mentira, bajo mi punto de vista es un lugar prescindible, poco cuidado y mega caro, la verdad es que una vez dentro nos arrepentimos porque no hay nada interesante salvo salas sin casi iluminación, por el precio que cobran ya podían haber comprado por lo menos lámparas para iluminar la prisión.

Entrada Prisión de Kara

Prisión de Kara

Flipar con la Plaza El Hedim

¿Os imagináis un lugar donde hay monos, serpientes, avestruces y pescadores de botellas de refrescos? No me he vuelto tarumba, todo esto y más lo podéis encontrar en la Plaza El Hedim, que significa "plaza de ruinas" y recibe este nombre ya que era el lugar donde se almacenaban todos los escombros cuando se construyó la ciudad, además, en este sitio también se llevaban a cabo las ejecuciones públicas y la lectura de anuncios reales.

Plaza El Hedim

La Plaza El Hedim está situada entre el casco antiguo y la ciudad imperial y es como la hermana gemela de Plaza de Jamma el Fna en Marrakech, en ella abundan las tiendas de artesanía, los restaurantes y los cafés. Os puedo asegurar que fliparéis con este lugar y nunca mejor dicho ya que en el rato que estuvimos allí pudimos ver a gente dando paseos encima de avestruces, niños conduciendo todo terrenos de juguete en plan kamikaze, hombres y mujeres pescando latas de refresco en medio de la plaza, monos que bailaban a ritmo de "Despacito" de Luis Fonsi, serpientes saliendo de cestas destartaladas al oír una flauta y numerosos vendedores que te perseguían por todos los lados para que les compraras mecheros, kleanex o cualquier chorrada, este lugar no deja indiferente a nadie y aunque es un poco agobiante, merece una visita.

Plaza El Hedim

Plaza El Hedim

Fotografiar la Puerta Bab El-Mansour

Cuando Moulay Ismail trasladó la capital de Marruecos desde Fez, mandó rodear Meknes por tres imponentes murallas de adobe prensado que fueron construidas por más de 30000 esclavos con el fin de proteger a la ciudad, tenían una longitud de aproximadamente 40 kilómetros y la altura de las mismas variaba entre los 7 y los 15 metros.

El acceso a estos tres anillos defensivos se hacía a través de monumentales puertas, en la antigüedad había más de 70, todas ellas estaban bellamente decoradas con mosaicos y paneles de yeso esculpidos y una de las más bonitas y majestuosas es la Puerta de Bab El-Mansour, construida en el año 1732 y que separa la Plaza Lalla Aouda de la Plaza El Hedim.

Bab El-Mansour mide unos 16 metros de altura por lo que es la puerta más grande del país y de África del Norte, como dato curioso, las columnas de mármol que hoy en día podemos ver proceden de las ruinas romanas de Volubilis.

Puerta de Bab El-Mansour

Pasear por la Medina de Meknes

Aunque la medina de Meknes es mucho más pequeña que la de Fez bien merece una visita, en el interior de la misma se pueden encontrar numerosos callejones con arquitectura de la época, mezquitas, madrasas, palacios y los pintorescos zocos destinados a los diferentes oficios ya que la ciudad es uno de los mayores productores de artesanía del país.

Medina de Meknes

Medina de Meknes

Los zocos están organizados alrededor de la Gran Mezquita y hay para todos los gustos: la zona de Damasquinado lo podemos ver en la Kisería, los zapatos en la Calle Nijjarine, los objetos de hojalata en el Zoco Sekkarin, los productos de mimbre en el de Bezzazin aunque lo más curioso es la Plaza de la Lana donde los trozos de este material se hilan y tiñen para luego confeccionar las bonitas alfombras marroquíes.

Medina de Meknes

No sé exactamente los días pero, por lo menos cuando nosotros visitamos Meknes, había un gran mercadillo que ocupaba varias calles de la medina, había puestos de todo tipo: calcetines, zapatos, pantalones, imitaciones, cacharros para la casa y mucho más, era un poco agobiante ya que había muchísima gente y el sitio para pasar era bastante estrecho.

Mercadillo de Meknes

Visitar el Museo Dar Jamai

¿Quieres conocer cómo era la vida en un palacio en la ciudad de Meknes? Pues si es que sí, hay que visitar el Museo Dar Jamai, situado en una antigua mansión en la zona Norte de la Plaza El Hedim.

Este edificio fue construido por la familia Jamai en 1882 y a lo largo de la historia también ha servido como hospital militar y como residencia para distintas personalidades de la ciudad, en su interior y desde principios del siglo XX podemos encontrar uno de los museos más importantes del país donde se pueden ver joyas, alfombras, trajes tradicionales, instrumentos de música, esculturas y muchos objetos de la vida cotidiana y la cultura de Marruecos.

Sin lugar a duda lo más interesante del museo, bajo mi punto de vista, es el edificio que lo acoge que cuenta con varias estancias ricamente decoradas con azulejos, yeso y grandes puertas de madera tallada, destaca el jardín, de estilo andalusí, con numerosos ejemplares de árboles frutales y cipreses y que parece un auténtico oasis en medio de la caótica ciudad.

El precio de entrada es de 60 MAD y el horario para visitarlo es de miércoles a lunes de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 18:00 horas.

Murallas de Meknes

¿Cómo llegar a Meknes?

Una de las formas más económicas y sencillas de llegar a Meknes desde cualquier punto del país es con tren, es un medio de transporte bastante rápido y cómodo, se pueden consultar los horarios y precios en la página de trenes de Marruecos. En la ciudad hay dos estaciones, la principal y la Meknes Al Amir que es la que está más cercana a la Plaza El-Hedim y una vez allí se puede ir caminando hasta el centro, se tarda aproximadamente un cuarto de hora o coger un Petit Taxi a cualquier punto de la ciudad.

Estación Meknes Al Amir

Estación Meknes Al Amir

Nosotros fuimos desde Fez, tardamos unos 50 minutos y nos costó 30 MAD por persona, el billete se puede comprar perfectamente el mismo día en la estación aunque si queréis ir en alguna fecha en concreto os recomiendo que lo saquéis con algunos días de antelación. Desde Fez salen trenes cada hora entre las 6 de la mañana y las 7 de la tarde aunque en hora punta hay trenes cada media hora.

Otra alternativa mucho más cara para visitar la ciudad es con una excursión que suele incluir las ruinas romanas de Volubilis, con Grand Taxi o con un transporte privado aunque suele ser una opción no apta para gente con presupuesto ajustado.

Callejeando por Meknes

La verdad es que aunque Meknes no me terminó de convencer mucho, me quedé con ganas de visitar algunos lugares que se nos quedaron en el tintero aunque sinceramente, no creo que vuelva por allí, si tuviera que repetir en alguna ciudad de Marruecos seguramente sería Fez o Marrakech, dos ciudades que me enamoraron. ¿Habéis visitado Meknes?, ¿os gustó?

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